Suscribete

Mostrando entradas con la etiqueta fiebre. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta fiebre. Mostrar todas las entradas

martes, 27 de junio de 2017

Zika en niños


El zika es una enfermedad viral transmitida por el mosquito Aedes aegypti, que también es responsable del contagio del dengue y el chikungunya. Entre los síntomas del zika se incluyen:


  • ·         Manchas rojizas en la piel
  • ·         Comezón
  • ·         Fiebre
  • ·         Conjuntivitis
  • ·         Dolor en las articulaciones

La infección desaparece por sí sola, sin necesidad de tratamiento.

Los bebés y niños pequeños pueden contraer el virus a través de la picadura de un mosquito infectado, y los síntomas de la enfermedad pueden tardar hasta 12 días en aparecer.

A diferencia del dengue, los médicos consideran que una infección por el virus zika no conlleva riesgos de complicaciones. Sin embargo, cuando una mujer contrae el zika durante el embarazo, hay riesgos de malformaciones en el sistema nervioso del bebé.

En casos mucho más raros, la infección parece estar asociada a un síndrome neurológico llamado Guillain-Barré.

Si a tu hijo le salen manchas rojizas por el cuerpo, llévalo al doctor. Solo un médico o profesional de la salud podrá determinar si se trata del virus del zika o de otra enfermedad.


¿Cuáles son los síntomas de una infección por el virus del zika?

Las manchas rojizas en la piel y la comezón son las principales señales del zika. Otros síntomas incluyen una fiebre leve y conjuntivitis. Tu niño podría verse bastante molesto.

Los adultos pueden presentar dolor e hinchazón en las articulaciones, pero estos síntomas son poco comunes en los niños pequeños. Los síntomas duran entre 2 y 7 días.

¿Cuál es el tratamiento?

El tratamiento consiste en aliviar los síntomas. Para ello, es importante que el niño beba muchos líquidos y descanse. Si estás amamantando, dale el pecho con frecuencia a tu bebé (incluso si tú también tienes el virus) .

No se requiere tratamiento en un hospital, a diferencia de los casos más graves del dengue.

Los síntomas tienden a aliviarse por sí solos, pero el médico podría recomendarte que le des un medicamento antitérmico a tu bebé para bajarle la fiebre. Al igual que en los casos de dengue, y siempre que se trate de un bebé o niño pequeño, no uses nunca medicamentos que contengan aspirina o ácido acetilsalicílico.

Un remedio casero para aliviar la comezón es bañar a tu bebé en agua con avena o maicena. Habla con tu médico si el escozor le molesta demasiado. Y mantén las uñas de tu niño cortas y limpias para evitar que se haga daño al rascarse.

¿Cómo sabré si realmente se trata del virus del zika?

Tendrás que llevar a tu hijo al médico para saber si se trata de zika o de otra enfermedad, como el dengue, el chikungunya, la rubéola (si no recibió la vacuna) o el citomegalovirus. El médico le hará pruebas para confirmar el diagnóstico.

Una de las diferencias es que la fiebre alta, que es un síntoma común en los casos de dengue y chikungunya, es bastante rara en las infecciones por el virus del zika. Y el citomegalovirus suele provocar una fiebre que dura dos semanas o más, lo cual también es poco común cuando se trata del zika.

También es posible que tu hijo tenga zika y dengue simultáneamente.

¿Cuáles son las señales de alerta del síndrome de Guillain-Barré?

Lleva a tu hijo inmediatamente al médico si de 1 a 4 semanas después de tener zika, desarrolla algún nuevo síntoma, como los siguientes:



  • ·         Mueve menos las piernas.
  • ·         Se cae frecuentemente (si ya camina).
  • ·         Tiene menos ganas de jugar.
  • ·         Empieza a orinarse en la ropa (si ya va al baño solito).
  • ·         Se muestra irritable.
  • ·         Tiene dificultad para respirar.

A medida que el síndrome de Guillain-Barré avanza, empieza a provocar una debilidad muscular intensa que se puede convertir en parálisis temporal. Cuanto antes se empieza el tratamiento, mejores son las posibilidades de recuperación.

¿Cómo puedo proteger a mi hijo del virus del zika?

La única forma de prevención es el combate al mosquito Aedes, especialmente en las épocas de más calor y de lluvias.

Según los especialistas, el zika se propaga aún más rápido que el dengue debido a que los mosquitos lo transmiten con mayor facilidad, por eso hay que tener mucho cuidado.
Es recomendable tomar las siguientes precauciones:

Asegurarte de que no haya recipientes cerca de tu casa que puedan acumular agua, como macetas, adornos, jarrones, botes y latas, entre otros.
Viste a tu niño de colores claros y, si es posible, ponle pantalones y camisas de manga larga, aunque haga calor.
Si tu niño tiene más de 2 meses, puedes aplicarle repelente contra insectos siguiendo las medidas de precaución en la etiqueta del producto.
Si tu bebé tiene menos de 2 meses, tendrás que controlar los mosquitos en su entorno. El uso de mosquiteros y de mallas anti-insectos en las ventanas puede ayudar a prevenir las picaduras.

Aunque tu hijo haya contraído el virus zika, debes seguir las medidas de precaución para evitar que le vuelvan a picar los mosquitos. Si un mosquito pica a una persona enferma, diseminará el virus del zika al picar a otras personas después.

Si una persona tiene zika, ¿quedará inmune por el resto de su vida?

Los expertos piensan que sí. Según lo que hasta ahora se sabe, las personas que contraen el virus del zika desarrollan inmunidad a la enfermedad. (Con el virus del dengue es diferente porque tiene cuatro cepas distintas.) O sea, si contraes el virus zika una vez, no te volverás a enfermar.

Sin embargo, aún puedes contagiarte de otros virus transmitidos por el mosquito Aedes aegypti, como las cuatro cepas del dengue y también el chikungunya.


La diferencia entre un dolor de garganta, faringitis y amigdalitis




Los términos dolor de garganta, faringitis y amigdalitis con frecuencia se usan indistintamente, pero no son la misma cosa.

Amigdalitis

Se refiere a las amígdalas que están inflamadas.

Faringitis

Es una infección causada por un tipo específico de bacteria, estreptococo. Cuando su hijo tiene faringitis, las amígdalas suelen inflamarse mucho, y la inflamación puede afectar los alrededores de la garganta.

Otras causas de dolor de garganta: son los virus, y estos solo pueden causar inflamación de la garganta alrededor de las amígdalas pero no de las amígdalas en sí.

Dolor de garganta

En bebés, niños pequeños y niños en edad preescolar, la causa más frecuente de dolor de garganta es una infección viral. No se necesita ninguna medicina específica cuando el responsable es un virus, y el niño debería mejorar en un período de siete a diez días. Con frecuencia los niños que tienen dolor de garganta causado por virus también tienen un resfriado. Es posible que también presenten fiebre leve, pero generalmente la enfermedad no es muy fuerte.

Un virus específico (llamado virus de Coxsackie), que se observa con más frecuencia en el verano y otoño, puede causar fiebre un poco más alta, más dificultar para tragar y más molestias en general. Si su hijo tiene una infección por el virus de Coxsackie, es posible que también tenga una o más ampollas en la garganta y en sus manos y pies (por lo que suele llamársele enfermedad de mano-pie-boca). La mononucleosis infecciosa puede producir dolor de garganta, frecuentemente con amigdalitis marcada; sin embargo, la mayoría de los niños que tiene una infección del virus de mononucleosis tienen pocos o ningún síntoma.


 Faringitis

La faringitis es causada por una bacteria llamada Streptococcus pyogenes. Hasta cierto punto, los síntomas de la faringitis dependen de la edad del niño.


Bebés: Pueden tener solo una fiebre baja y una secreción nasal espesa o con sangre.

Niños pequeños: También pueden tener secreción nasal espesa o con sangre y fiebre. Estos niños suelen estar irritables, pierden el apetito y muchas veces tienen ganglios inflamados en el cuello. A veces los niños pequeños se quejan de dolor de estómago y no de dolor de garganta.

Niños de más de tres años: Suelen tener síntomas más fuertes; el dolor de garganta puede ser extremadamente doloroso, la fiebre sube arriba de 102 grados Fahrenheit (38,9 grados Celsius), hay ganglios inflamados en el cuello y pus en las amígdalas.

Es importante poder distinguir una faringitis (infección estreptocócica) de una infección viral, porque las infecciones estreptocócicas se tratan con antibióticos.


Diagnóstico y tratamiento

Si su hijo tiene dolor de garganta que no cede (no uno que desaparece después de beber algo en la mañana), ya sea que esté acompañado por fiebre, dolor de cabeza, dolor de estómago o cansancio extremo, debe llamar a su pediatra. Esa llamada debe hacerse con más urgencia si su hijo parece estar sumamente enfermo, o si tiene dificultad para respirar o mucha dificultad para tragar (lo que hace que babee).


Cultivo de garganta

Esto puede ser indicación de una infección más grave. El médico examinará a su hijo y es posible que realice un cultivo de garganta para determinar la naturaleza de la infección. Para esto, tocará la parte posterior de la garganta y las amígdalas con un aplicador con punta de algodón y frotará la punta en una placa de cultivo especial que permite que la bacteria de estreptococo crezca si está presente. La placa de cultivo se examina veinticuatro horas después para determinar la presencia de la bacteria.


Examen rápido de faringitis

La mayoría de consultorios de pediatras hacen pruebas rápidas de estreptococo que brindan resultados en minutos. Si la prueba rápida es negativa, es posible que su médico confirme el resultado con un cultivo. Una prueba negativa significa que se asume que la infección es causada por un virus. En ese caso, los antibióticos (que son antibacterianos) no ayudan y no se recetarán.


Antibióticos

Si la prueba muestra que su hijo sí tiene faringitis, el pediatra recetará un antibiótico oral o inyectado. Si es oral, es muy importante que tome la dosis completa, tal como se receta, incluso si los síntomas mejoran o desaparecen.

Si la faringitis de su hijo no se trata con antibióticos, o si no completa el tratamiento, la infección puede empeorar o extenderse a otras partes del cuerpo, dando origen a afecciones como abscesos de las amígdalas o problemas de los riñones. Las infecciones estreptocócicas que se dejan sin tratar pueden resultar en fiebre reumática, una enfermedad que afecta el corazón. Sin embargo, la fiebre reumática es rara en los Estados Unidos y en niños menores de cinco años.

Prevención

Muchos tipos de infecciones de la garganta son contagiosos, transmitiéndose principalmente por el aire en pequeñas gotas de humedad o en las manos de los niños o adultos infectados. Por esa razón, tiene sentido mantener a su hijo alejado de las personas que tienen síntomas de esta afección. Sin embargo, la mayoría de personas son contagiosas antes de que los primeros síntomas aparezcan, así que realmente no existe una forma práctica de evitar que su hijo se contagie de la enfermedad.

En el pasado, cuando un niño tenía varias infecciones de garganta, era probable que se le sacaran las amígdalas en un intento por evitar más infecciones. Pero esta operación, llamada amigdalotomía, ahora solo se recomienda para los niños sumamente afectados. Incluso en los casos difíciles, donde hay infecciones repetidas, el tratamiento con antibiótico suele ser la mejor solución.

domingo, 25 de junio de 2017

Fiebre en niños. 10 cosas que debes saber.


1. ¿Cómo puedo saber si mi niño tiene fiebre?
Besa o toca su frente. También se puede sentir la calentura en las palmas de las manos y plantas de los pies. Si la notas más caliente de lo normal, probablemente tiene fiebre.

Por lo general, la fiebre es un síntoma de que el cuerpo está combatiendo una infección. Para confirmar tu sospecha, toma su temperatura. El pediatra querrá saber su temperatura exacta para poder tratarlo.

La mayoría de los médicos y la Academia Estadounidense de Pediatría (AAP por sus siglas en inglés), coinciden en que la temperatura corporal normal de un niño sano está entre 97 y 100,4 grados Fahrenheit (F) o entre 36 y 38 grados Celsius (C). Si la temperatura de tu hijo supera los 100,4 grados F (38 grados C), tiene fiebre.

2. ¿Cómo puedo saber si la fiebre de mi niño es grave?

La temperatura no es el único factor que indica que una fiebre es grave. A continuación podrás leer otros factores.

Su comportamiento. Si tu niño sigue jugando y comiendo con normalidad, una fiebre alta quizás no sea motivo de alarma.

Su nivel de actividad. La temperatura de tu niño puede ser aún más alta después correr un rato o despertarse de su siesta.

Recuerda que la temperatura de todas las personas sube hacia el final de la tarde y comienzo de la noche y baja entre la medianoche y las primeras horas de la mañana. Esa es la razón por la cual, la mayoría de los doctores y pediatras reciben las llamadas relacionadas a la fiebre hacia el final de la tarde y comienzo de la noche.

3. ¿Cuándo debo llamar al doctor?

Nadie conoce a tu niño mejor que tú. Si crees que está enfermo y estás preocupada, llama al doctor, sea cual sea su temperatura. A continuación encontrarás algunas indicaciones generales para llamar al doctor cuando tu niño tiene fiebre. Si necesitas consejos más específicos sobre cuándo llamar, es mejor que se lo preguntes al doctor de tu niño.

Indicaciones generales:
Lo más importante a tener en cuenta es cómo se ve y comporta tu niño.

Si tu pequeñito está ingiriendo líquidos, no es necesario llamar al médico a menos que su fiebre persista por más de 24 horas o si es muy alta. Pídele al doctor que te oriente un poco más sobre cuándo llamarlo. Por ejemplo, es posible que te recomiende llamarlo de inmediato si su temperatura supera los 104 grados F (40 grados C), sin importar los síntomas que presente.

Indicaciones adicionales:
La AAP recomienda llamar al doctor si tu niño tiene una temperatura de 103 grados F (39,4 grados C) o más y presenta los siguientes síntomas:


  • Pérdida de apetito.
  • Tos.
  • Dolor de oído.
  • Irritabilidad.
  • Somnolencia.
  • Vómitos.
  • Diarrea.

También llama al doctor si:

Tu pequeño está muy pálido o muy sonrojado o si ha orinado menos de lo normal.
Notas que tu niño presenta un sarpullido y no sabes su causa. Un sarpullido puede indicar un problema más grave, si va acompañado de fiebre. Las pequeñas manchas rojo-púrpura en la piel, que no se ponen blancas o más pálidas cuando se las presiona, o las grandes manchas color púrpura, pueden ser una señal de una infección bacteriana muy grave.
Tiene dificultad para respirar (hace mucho esfuerzo para respirar o respira más rápido de lo habitual) aun después de limpiarle la nariz con una perilla de goma. Esto podría indicar que tiene neumonía.

4. ¿Qué hará el doctor?

Si tu niño se comporta normalmente, está ingiriendo líquidos y no presenta ningún otro síntoma de una enfermedad grave, es posible que el doctor te recomiende esperar 24 horas antes de llevarlo a la consulta. Como la fiebre muchas veces es el primer síntoma de una enfermedad, a veces los médicos no pueden encontrar otros síntomas significativos cuando examinan a un niño demasiado pronto.

Dependiendo de qué tan incómodo se sienta tu bebé, el doctor te podría recomendar darle acetaminofén infantil o ibuprofeno, para bajar su temperatura.

Si presenta síntomas que indican la existencia de una enfermedad o una infección graves, el doctor te pedirá que lo lleves a la consulta, sea cual sea su edad, o a una sala de emergencias si llamas después de horas laborables.

5. Si la fiebre es una defensa contra una infección, ¿por qué hay que tratar de bajarla?

Dado que la fiebre forma parte de la defensa corporal contra bacterias y virus, algunos investigadores han sugerido que el cuerpo podría atacar las infecciones con mayor eficacia si la temperatura fuera elevada. Las bacterias y los virus prefieren una temperatura corporal de 98.6 grados F o 37 grados C. La fiebre también le dice al cuerpo que produzca más células blancas y anticuerpos para luchar contra la infección.

Por otro lado, si la temperatura de tu niño es demasiado alta, estará demasiado incómodo como para comer, beber, o dormir, lo cual hará más difícil su recuperación.

Si la fiebre de tu pequeño no está afectando su comportamiento, no necesitas darle nada para bajar la temperatura. Ofrécele muchos líquidos para prevenir la deshidratación, y no lo abrigues en exceso cuando duerma.

Si su temperatura corporal es superior a la normal debido al exceso de ropa o a que el día es caluroso, ayúdalo a refrescarse quitándole algunas prendas, y alentándolo a descansar o jugar tranquilo en un lugar fresco.

6. ¿Qué medicamentos para bajar la fiebre son seguros para mi niño?

Puedes usar acetaminofén o ibuprofeno infantil para bajarle la fiebre.

Ten mucho cuidado al darle la medicina a tu niño. Su peso determinará la dosis correcta. Usa siempre la herramienta (una cuchara, cuentagotas o jeringa oral) que viene con la medicación para darle la cantidad exacta.

No le des medicamento para reducir la fiebre, más a menudo de lo que está recomendado. Las instrucciones probablemente indican que le des acetaminofén cada cuatro horas (hasta un máximo de cinco veces por día) e ibuprofeno cada seis horas (hasta un máximo de cuatro veces al día).

Nunca le des a tu bebé aspirina, ya que lo hace más susceptible al Síndrome de Reye, un trastorno poco común pero potencialmente mortal.

Unas palabras de precaución:
la mayoría de los doctores no recomiendan medicaciones combinadas para el resfrío y la tos, que se venden sin receta médica. Pero si tu pequeño está tomando un medicamento prescrito, habla con el médico antes de darle cualquier otro tipo de medicina, como acetaminofén o ibuprofeno. Muchas medicaciones combinadas para el resfrío y la tos ya contienen ibuprofeno o acetaminofén, así que corres el riesgo de darle a tu niño demasiado medicamento.

7. ¿Existen otras maneras de bajar la fiebre de mi pequeño?

Puedes intentar bajarle la fiebre pasándole una esponja con agua tibia (no fría) o dándole un baño tibio.

Nunca intentes reducir la fiebre pasándole una esponja con alcohol. El alcohol puede ser absorbido por la corriente sanguínea a través de la piel. Además también lo puede enfriar demasiado rápido, lo cual a la larga puede hacerle subir la fiebre.

8. ¿Qué debo hacer si mi niño tiene una convulsión debido a la fiebre elevada?

Las fiebres pueden algunas veces causar convulsiones tanto en bebés como en niños pequeños. Estas son más comunes en niños de entre 6 meses y 5 años de edad.

Si tu hijo está sufriendo una convulsión colócalo rápidamente de lado, alejado de objetos duros. Voltea delicadamente su cabeza hacia un lado para evitar que se ahogue si vomita. Asegúrate de que no tenga nada en la boca, y no pongas nada en ella mientras dure la convulsión.

Durante la convulsión no le des a tu hijo ningún medicamento para bajarle la temperatura. Tampoco lo pongas en agua fría ni le pases una esponja mojada por el cuerpo.

Trata de registrar cuánto duró la convulsión. Si dura más de tres minutos, llama al servicio de emergencia de tu localidad. Incluso si la convulsión no duró mucho, es importante que tomes el tiempo para que se lo digas al doctor. También llama al servicio de emergencia si tu niño respira con dificultad, se está atragantando o se pone azul.

Si no presenta esos graves síntomas, lo que se recomienda hacer es limpiar con cuidado el vómito y llamar al doctor una vez que acabe la convulsión, si es la primera vez que le sucede a tu niño, sin importar cuánto tiempo haya durado. Lo más probable es que el doctor quiera examinarlo para asegurarse de que no tiene una grave infección u otro problema que causó la fiebre.

Si tu niño ha tenido convulsiones antes, el doctor te ofrecerá más indicaciones sobre cuándo llamarlo si la convulsión dura menos de tres minutos.

9. ¿Por qué le vuelve a subir la fiebre a mi niño después que se le bajó?

Las medicinas que bajan la fiebre tienen un efecto temporal. No afectan al germen que causa la infección, así que puede que el bebé siga con fiebre hasta que se le cure la infección. Este proceso puede durar dos o tres días.

Algunas infecciones, como la gripe, pueden durar entre cinco y siete días. Si se le han administrado antibióticos para protegerlo de una infección bacteriana, la fiebre puede tardar 48 horas en ceder.

10. Mi niño tiene fiebre, pero no presenta ningún otro síntoma. ¿Qué pasa?

Cuando un niño tiene una fiebre alta, pero no tiene mucosidad, tos, vómitos, o diarrea, puede ser difícil saber qué pasa.

Hay muchas infecciones virales que provocan solo fiebre y ningún otro síntoma. Algunas de ellas, como la roséola, pueden causar tres días de fiebre muy alta seguidos de una erupción cutánea de color rosado suave en el tronco.


Otras infecciones más graves, tales como la meningitis, las infecciones del tracto urinario, o la bacteremia (bacterias en la corriente sanguínea), también pueden causar fiebre alta sin presentar ningún otro síntoma específico. Si la temperatura de tu hijo es de 102,2 grados F (39 grados C) o más lata y esta persiste por más de 24 horas, llama al doctor, aunque no presente ningún otro síntoma.

martes, 19 de agosto de 2014

Que es la Fiebre

La fiebre es una elevación anormal de la temperatura corporal, como respuesta a una agresión determinada

¿Qué causa la fiebre?

 
En general la fiebre ocurre por un cambio en el termostato interno, como respuesta a una reacción inflamatoria inespecífica o directamente por la acción de componentes microbianos. Al estar cambiado el termostato, el organismo busca generar calor y lo hace disminuyendo la pérdida de calor a través de la piel, disminuyendo la sudoración y aumentando el tono y actividad muscular, lo que genera escalofríos.

¿Qué temperatura se considera fiebre?
La temperatura normal es entre 36° y 37° pero un alza hasta 37,5° puede ser fisiológica. Aunque no existe un consenso, en general entendemos como fiebre la temperatura sobre 38° por vía rectal (la que tiene una diferencia de entre 0,5 y 1° mas que la temperatura axilar).


¿Qué tipo de termómetro se debería utilizar?
Tampoco existe un acuerdo generalizado. El termómetro ideal debe ser seguro, confiable y conveniente. En Chile el más usado es el termómetro de mercurio que cumple con esos requisitos, pero su rotura puede ser riesgosa para un niño. El termómetro digital puede ser una buena alternativa, pero es menos confiable, sobre todo si su batería no está en buen estado. El termómetro ótico es caro y de tecnología complicada, por lo que a veces cuesta obtener una temperatura real.

¿Cómo se toma la fiebre y cada cuánto rato?
Lo ideal es tomar una temperatura central que es más confiable y por lo tanto debiera ser tomada por vía rectal. Pero esto es difícil y poco práctico en niños más grandes, por lo que se sugiere tomar la temperatura rectal en niños menores de dos años y axilar en los mayores. También se puede tomar por vía oral o inguinal. Se debe mantener uno a dos minutos en el recto y cinco minutos en la axila. Es recomendable tomar con la frecuencia que sea necesaria hasta lograr un control de la temperatura. Por lo general cada cuatro a seis horas está bien.


¿Siempre hay que tratar de bajar la fiebre?
La fiebre puede ser un mecanismo defensivo frente a una determinada infección facilitando la respuesta inmune e inhibiendo el crecimiento bacteriano o viral. Por otro lado, la fiebre ocasiona malestar general, irritabilidad y rechazo alimentario. Además, aumenta el gasto metabólico y el consumo de oxígeno, con mayor exigencia respiratoria y cardiovascular. En condiciones normales no afecta mayormente, pero en un niño con enfermedades crónicas pulmonares, cardíacas o diabetes puede ser muy perjudicial. 


Por último la fiebre puede precipitar convulsiones en niños susceptibles. Por lo tanto se debería bajar la fiebre sobre 38,5°axilar o 39° rectal y sobre 37,5° axilar o 38° rectal en niños con enfermedad crónica o riesgo de convulsiones.

¿Cómo saber si es síntoma de algo grave?
La mayor parte de las veces la fiebre es causada por infecciones virales autolimitadas. Inicialmente, independiente del origen de la fiebre, los síntomas son muy similares y puede que no exista ninguna alteración en el examen físico. Tampoco hay una relación exacta entre la cuantía de la fiebre y la gravedad de la enfermedad (salvo en lactantes pequeños). En todo caso se debe tener especial cuidado en cualquier cuadro febril que se prolongue por más de 48 horas, o si se acompaña de compromiso del estado general, rechazo alimentario, gran irritabilidad o somnolencia o signos meníngeos (rigidez en la nuca).


¿En caso de ser necesario, qué hay que hacer para bajar la fiebre?
En primer lugar se debe desabrigar al niño y mantenerlo en un ambiente termo neutral (22-25°) y si es necesario iniciar medidas físicas como un baño de tina tibio (no frío) o compresas húmedas en el tórax, abdomen y que abarquen las axilas e ingles.
En forma simultánea se debe usar algún antipirético, previa consulta con su pediatra.

¿Cuándo hay que consultar al médico?
Debería consultar a su pediatra o en un servicio de urgencia, cualquier niño febril menor de 6 meses o que tenga más de 48 horas de evolución. También si tiene fiebre muy alta (sobre 39°) y se acompaña de escalofríos, cianosis o reticulado de la piel.




Otro motivo de consulta inmediata es el decaimiento, la irritabilidad y el rechazo alimentario; también la presencia de vómitos o diarrea abundante y dificultad respiratoria. Por último, todo niño con enfermedad crónica, tratamiento inmunodepresor o con antecedente de epilepsia o convulsiones febriles debiera consultar precozmente ante la presencia de fiebre.


¿Qué cuidados generales hay que tener con un niño con fiebre?
El niño debe ser mantenido en reposo en un ambiente tibio con el mínimo de ropa posible. Debe recibir una alimentación liviana, sin obligarlo a comer y es muy importante que reciba líquidos en forma abundante para asegurar una hidratación adecuada. Debe estar a cargo de un adulto responsable y atento a cualquier cambio en la evolución.