La obesidad es una enfermedad crónica, compleja y multifactorial. “Tenemos que comprender que esta enfermedad ABCD (Adiposity-Based Chronic Disease) necesita un tratamiento de por vida, que debe basarse en la C de conductas, la B de entender la biología, la A de actuar sobre el ambiente y, por supuesto, la D de fármacos, comprendiendo la fisiopatología de la obesidad”, comenta a EL MÉDICO INTERACTIVO Cristóbal Morales, vocal de la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO).
Un estudio que se publica en Journal of Clinical Investigation Insight muestra que interrumpir y reiniciar el uso de ciertos medicamentos GLP-1, como Ozempic o Wegovy, reduce drásticamente su eficacia. Cada vez que se retoma el tratamiento, el cuerpo pierde menos peso que al inicio. El estudio se ha llevado a cabo en la Universidad de Pennsylvania donde se analizó la evolución del peso en ratones con sobrepeso durante cuatro meses; un grupo recibió el fármaco de forma constante, mientras que otro siguió un ciclo intermitente (2 semanas con el fármaco, 2 semanas sin él) antes de estabilizarse.
Fase preclínica
Tal y como explica el especialista, se trata de un estudio preclínico que apunta hacia la pérdida de eficacia en ciclos intermitentes de uso de GLP-1. “Es como si hiciésemos operaciones bikini cada cierto tiempo. Hoy en día sabemos que es un mal uso de dicho tipo de terapias». En su opinión, «es importante destacar que estamos ante los fármacos más potentes que hemos conocido, esenciales para la humanidad según declara la Organización Mundial de la Salud, pero también, según dice la OMS, hay que hacer un uso responsable y conforme a las indicaciones”.
De hecho, continúa explicado el endocrinólogo, “lo que hoy sabemos es que, si la obesidad o el sobrepeso con comorbilidad es una enfermedad crónica, el tratamiento tiene que ser crónico y acompañado por un equipo multidisciplinar y por un médico experto. Son tratamientos que necesitan control y seguimiento”.
En su opinión, en el programa SEEDO contigo se plasma precisamente esta visión, este viaje a largo plazo. El fármaco no es la solución final, sino el inicio de la solución, el principio de una nueva vida en la cual intentamos no solo perder peso, sino mantener la salud.
Uso intermitente
Este estudio, aunque desarrollado en modelo animal, sí pone de manifiesto algo que preocupa: el uso intermitente, el mal uso o el uso sin control médico. “Es verdad que podría tener un efecto negativo, porque ese mal uso por manos menos expertas puede hacer que se pierda peso rápido, perdiendo grasa y músculo, para luego recuperar solo grasa. Por lo tanto, cada efecto yo-yo de los GLP-1 podría tener consecuencias negativas”, subraya el vocal de la SEEDO.
Aunque no está comprobado en humanos, “por sentido común y por la práctica clínica diaria, vemos que un uso correcto sería abordarlo con visión de enfermedad. No sabemos con certeza si ocurre igual en humanos, pero lo que sí hace este estudio en ratones es alertarnos de que tenemos la obligación de hacer un uso correcto de estos fármacos”.
Y más allá del estudio, se observa que la primera vez que se utiliza el fármaco la respuesta siempre es mayor. “Pero posiblemente sea por causas biológicas como, por ejemplo, la recuperación del set point ponderal, cuando el cuerpo intenta volver con fuerza biológica a su peso inicial, o bien por una adaptación conductual, o porque en el segundo ciclo se inicia con una menor adherencia, o no se empieza con la dosis suficiente, o simplemente porque la obesidad ha progresado. En una obesidad que ha avanzado y que ha generado una resistencia, e incluso diabetes, la pérdida de peso es inferior”.
El Dr. Cristóbal Morales ha declarado no tener conflicto de intereses.
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