La integración de la inteligencia artificial (IA) en la práctica sanitaria emerge como un factor determinante para la toma de decisiones clínicas y de gestión. Así se ha destacado en las XIV Jornadas Nacionales de la Sociedad Española de Directivos de la Salud (Sedisa), celebradas en Toledo. Este avance tecnológico redefine el panorama de la denominada ‘Salud 5.0’, un concepto que abarca la transformación del modelo sanitario hacia una mayor integración de la innovación tecnológica, la sostenibilidad, la humanización y el desarrollo del talento, con la IA como eje central. En definitiva, se trata de que la gestión basada en datos entre en la consulta.
La gestión basada en datos
En el marco de las jornadas de Sedisa, se ha organizado el simposio ‘Salud 5.0: el impacto de la inteligencia artificial en la toma de decisiones clínicas y de gestión’, con la colaboración de Minsait. Este simposio ha servido de preámbulo para el 25º Congreso Nacional de Hospitales y Gestión Sanitaria, que se celebrará en Mallorca del 10 al 12 de marzo de 2027 bajo el mismo lema: ‘Salud 5.0: creamos presente, construimos futuro’. Se trata de abordar áreas temáticas esenciales como la salud comunitaria, los modelos asistenciales del futuro, la medicina de precisión, la transformación digital, el talento sanitario y la gobernanza.
José Soto Bonel, presidente de Sedisa, ha manifestado que la transformación del sistema sanitario exige reforzar el papel de los directivos de la salud como líderes estratégicos. Deben ser capaces de alinear la organización, los profesionales y los resultados en salud. Ha subrayado, además, la necesidad de avanzar hacia modelos de gestión sanitaria basada en valor, que garanticen la sostenibilidad y la eficiencia del sistema.
En esta línea, Javier Ureña Morales, director general del Servei de Salut de les Illes Balears, ha señalado que ‘Salud 5.0’ refleja un enfoque integral que conecta la innovación tecnológica, la evolución de los modelos asistenciales y los retos estructurales del sistema.
La IA en la gestión y clínica
Desde otra perspectiva autonómica, Juan Madrona Tárraga, coordinador regional de Coordinación y Gobernanza de la Dirección General de Salud Digital de la Agencia de Transformación Digital de Castilla-La Mancha, ha afirmado que la IA ha pasado de ser una moda a convertirse en una necesidad. Según ha explicado, se trata de aprovechar esta tecnología siempre que aporte valor. Así, puede acelerar el trabajo de los profesionales mediante el acceso rápido a grandes cantidades de información y agilizar procesos automatizables. Su función principal consiste en ahorrar tiempo, sin reemplazar la toma de decisiones humanas.
Estudios recientes han revelado que la IA ha contribuido a reducir entre un 30-40 % los errores en campos como la radiología. Juan Madrona ha enfatizado que no se trata de sustituir a los facultativos, sino de ofrecerles mayor seguridad en su trabajo.
En el ámbito de la gestión, se ha observado una mejora del 15 % en los flujos de pacientes, mediante la anticipación de la demanda, la organización de quirófanos y la gestión de listas de espera. Estos datos se refuerzan con la percepción de los directivos sanitarios: el 92 % cree que la IA mejorará su eficiencia operativa, y el 65 % la considera una herramienta eficaz para acelerar la toma de decisiones.
Más IA en América y Asia
A nivel internacional, casi el 50 % de los clínicos europeos estiman que la IA influirá en su toma de decisiones en los próximos 5 a 10 años, una cifra que asciende al 70 % en Latinoamérica y Asia. El mercado de la IA en salud se proyecta con una tasa de crecimiento anual compuesta cercana al 40 % hasta 2030.
En el verano de 2025, el Ministerio de Sanidad llevó a cabo una encuesta que identificó 155 algoritmos de IA en uso por los servicios de salud españoles. De estos, el 64 % se dedicaba al diagnóstico, el 25 % a la gestión de la demanda asistencial, el 7 % a la prevención y el 4 % al tratamiento. Según el análisis de los expertos, se ha dado prioridad a áreas de menor riesgo y mayor beneficio rápido, lo que sugiere una futura aplicación más extensa de la IA en la gestión clínica.
El reto de la integración y el valor en salud
Las XIV Jornadas de Sedisa han subrayado que el valor de la Salud 5.0 no reside únicamente en la tecnología implantada, sino en su capacidad para optimizar la práctica clínica y los resultados en salud. El principal desafío, aparte de la digitalización, es la integración efectiva de la información en la práctica médica. Los directivos sanitarios han situado la integración de datos, la IA y los modelos organizativos avanzados como pilares para transformar la asistencia.
Otros temas relevantes abordados han sido la compra pública inteligente, como herramienta estratégica para la eficiencia, la sostenibilidad y la innovación, y el liderazgo intergeneracional, fundamental para el relevo, la transmisión de conocimiento y la adaptación a los desafíos del sistema.
Ángeles Martín Octavio, directora general de Atención Primaria del Servicio de Salud de Castilla-La Mancha, ha destacado que la Atención Primaria será un pilar estratégico si lidera un cambio de paradigma que priorice la salud de las personas, las familias y las comunidades. Ha insistido en la necesidad de evolucionar hacia un modelo más proactivo y resolutivo, adaptado al territorio, y ha subrayado que «la digitalización debe humanizar la atención, no sustituirla».
Nuevos perfiles y competencias para la continuidad asistencial
Los nuevos modelos organizativos han generado la necesidad de perfiles profesionales específicos, como el director de continuidad asistencial. Sedisa ha analizado esta figura dentro de su proyecto de desarrollo profesional continuado (DPC), cuyo objetivo es garantizar una atención sin discontinuidades, eficiente y alineada con las necesidades de los pacientes. El DPC Sedisa constituye el primer sistema integral en España para la evaluación, desarrollo y certificación de competencias de los directivos de la salud.
El director de continuidad asistencial desempeña un papel estratégico al coordinar los niveles asistenciales, servicios y profesionales, promoviendo circuitos integrados y coherentes. Su función resulta crítica en la atención a pacientes con procesos complejos, crónicos o de larga duración, donde la fragmentación asistencial puede afectar los resultados en salud, la experiencia del paciente y la sostenibilidad del sistema.
Continuidad asistencial
Dulce Ramírez Puerta, vicepresidenta primera de Sedisa y coordinadora del Comité de Profesionalización y del Proyecto DPC, ha explicado que la continuidad asistencial es un factor determinante de calidad, seguridad y eficiencia. La identificación y el desarrollo de este perfil directivo permiten avanzar hacia un modelo asistencial más integrado que mejore la atención al paciente.
El perfil del director de continuidad asistencial incluye competencias técnicas como la gestión de procesos asistenciales integrados y la coordinación interprofesional. También se ocupa de la orientación al paciente, la evaluación de resultados en salud y la optimización de recursos. A estas se suman competencias transversales como la comunicación, el trabajo colaborativo, la gestión del cambio, la toma de decisiones, la orientación estratégica y la capacidad de impulsar la innovación organizativa.
Mediante la plataforma DPC Sedisa, los profesionales pueden evaluar su nivel competencial, identificar áreas de mejora y acceder a itinerarios de desarrollo personalizados. A esto se añade una certificación voluntaria de sus competencias. Con este desarrollo, Sedisa refuerza su compromiso «con una gestión sanitaria basada en el valor, la profesionalización de los directivos y la mejora de la atención al paciente, con la continuidad asistencial como elemento central para la sostenibilidad y calidad del sistema».
Diagnóstico de la gestión sanitaria
Un sondeo cualitativo, respondido por 188 profesionales de toda España con motivo de las XIV Jornadas Nacionales de Sedisa, ha identificado 10 grandes líneas estratégicas para un «nuevo pacto» en salud: gobernanza profesional y despolitizada, resultados en salud y equidad, datos interoperables, financiación basada en valor, cambio cultural hacia la innovación, capacitación y desarrollo, atención centrada en la persona, tecnología al servicio de la salud, coordinación y alianzas, y sostenibilidad del sistema sanitario.
María Hoyos Vázquez, presidenta de estas jornadas, ha señalado que el objetivo reside en aportar soluciones prácticas y transferibles que permitan a los directivos avanzar hacia modelos más eficientes, sostenibles y centrados en las personas. El sondeo, realizado entre el 14 de enero y el 9 de abril de 2026, ha revelado que el 59,57 % de las organizaciones sanitarias dispone de un plan estratégico actualizado, si bien cerca del 40 % se encuentra aún sin él o en proceso de elaboración/actualización. Por ello, se observa un margen de mejora en la planificación estratégica.
La estrategia digital se perfila como una prioridad clara: más del 71 % de las organizaciones le otorgan alta o muy alta prioridad. No obstante, persisten barreras como la rigidez organizativa (61,70 %), la resistencia al cambio (60,11 %) y la falta de financiación (44,15 %).
Directivos con alta cultura innovadora
Más de la mitad de los participantes perciben una cultura innovadora alta o muy alta en sus equipos directivos, aunque predominan los niveles intermedios. Solo el 20,74 % de las organizaciones cuenta con programas estructurados de incentivación de la innovación. La innovación organizativa se ha identificado como la principal prioridad para los próximos tres años (52,66 %), por delante de la tecnológica o asistencial, lo que refuerza la necesidad de abordar la transformación desde una perspectiva estructural y cultural.
José Soto ha señalado que esta innovación organizativa resulta fundamental para la gestión sanitaria basada en valor. Entre las medidas para avanzar hacia modelos de gestión basados en valor, los participantes han destacado la medición conjunta de resultados en salud y eficiencia (4,63 sobre 5), el impulso de un cambio cultural (4,52) y la medición de resultados en salud (4,5).
Transformación digital
En cuanto a la transformación digital, las organizaciones sanitarias muestran un mayor grado de madurez en tecnologías consolidadas como la historia clínica electrónica (3,87 sobre 5) y la telemedicina (3,08). Sin embargo, tecnologías emergentes como la IA (2,43), el Big Data (2,40) o la automatización de procesos (2,66) presentan un menor nivel de implantación.
Más del 53 % de los directivos ha manifestado no estar suficientemente preparado para liderar la transformación digital, lo que pone de manifiesto la necesidad de reforzar competencias estratégicas, digitales y de liderazgo. Las principales necesidades formativas se centran en el cambio cultural y la gestión del talento (62,23 %), el liderazgo digital (54,26 %) y el análisis de datos en salud (53,72 %). La ciberseguridad, en contraste, exhibe un mayor grado de madurez: más del 75 % de las organizaciones se consideran preparadas o muy preparadas en este ámbito.
María Hoyos ha concluido que los resultados del sondeo reflejan un sistema sanitario en evolución, con avances significativos en planificación estratégica y digitalización, pero con importantes retos estructurales. La transformación del sistema requiere alinear la gobernanza, la cultura, el talento, la tecnología y la financiación en torno a un modelo centrado en el valor en salud, la equidad y la sostenibilidad.
Innovación sanitaria e investigación
En el marco de la mesa de debate ‘España Global: Innovación sanitaria e investigación’, se ha destacado el papel del sistema sanitario como uno de los principales activos estratégicos del país. Se ha valorado su capacidad para generar valor en salud, conocimiento y desarrollo económico, así como su potencial para reforzar la proyección internacional de España.
Jesús Sanz Villorejo, secretario de Sedisa y vicepresidente de la Fundación Sedisa, ha subrayado el valor de la innovación aplicada a los cuidados, la digitalización y la gestión eficiente de los recursos. Para avanzar, ha señalado la necesidad de impulsar estructuras colaborativas estables, fomentar la investigación traslacional y dar mayor protagonismo a los profesionales clínicos en el diseño e implementación de soluciones.
Barreras relevantes
Sanz Villorejo ha advertido de que la fragmentación del sistema, la burocracia o la dificultad para implementar cambios en entornos asistenciales complejos siguen siendo barreras relevantes. También ha apuntado la necesidad de simplificar procesos, reforzar la formación en investigación y facilitar la transferencia del conocimiento a la práctica clínica.
Por su lado, Belén Pérez, investigadora principal del proyecto IMPaCT-Genómica e investigadora del CIBER Enfermedades Raras y del Centro de Biología Molecular de la Universidad Autónoma de Madrid, ha señalado que la medicina de precisión, impulsada por iniciativas como IMPaCT-Genómica, posiciona a España en la vanguardia internacional, especialmente en el abordaje de enfermedades raras. Ha remarcado que el reto es consolidar su integración en la práctica clínica con garantías de equidad. Se requiere colaboración entre instituciones y el desarrollo de infraestructuras y gestión de datos adecuadas.
Personas primero
La sesión ‘Personas primero: estrategias para transformar el Sistema Sanitario’ ha abordado la necesidad de modelos organizativos centrados en los profesionales y pacientes. Candela Calle, coordinadora de la Escuela Sedisa de Liderazgo y vicepresidenta segunda de Sedisa, ha defendido que las instituciones sanitarias que sitúan a las personas en el eje de su propósito y de su plan estratégico marcan el rumbo de la transformación del sistema. Ha subrayado la importancia de construir organizaciones creíbles, con liderazgos sólidos, humanistas y capaces de generar compromiso y sentido de pertenencia.
Calle ha afirmado que gestionar hoy exige claridad sobre la importancia de las personas y ejercer un liderazgo transformador basado en la honestidad, la valentía y la innovación. Esto es primordial para fortalecer las organizaciones y afrontar los cambios del sistema sanitario. Ha señalado que el liderazgo transformacional es el que permite implicar a todos los elementos del sistema para impulsar los cambios requeridos.
Liderazgo clínico y afectivo-transformacional
Por su parte, Julio Zarco, presidente de la Fundación Humans, ha destacado la importancia del liderazgo clínico y afectivo-transformacional, así como la integración de la tecnología en un marco de humanismo digital que garantice una atención centrada en las personas.
La jornada ha incorporado otros debates, como la transición de la edad pediátrica a la adulta en enfermedades raras, donde se ha puesto de manifiesto la necesidad de mejorar la continuidad asistencial y la coordinación entre niveles. Asimismo, la mesa sobre la gobernanza del medicamento en el Sistema Nacional de Salud ha abordado la importancia de modelos que integren la creación de valor y la medición de resultados en salud, de forma que se refuerce la toma de decisiones basada en evidencia y sostenibilidad.
Conflictos de intereses: El simposio ‘La salud 5.0’ ha contado con la colaboración de Minsait.
Nota del editor: La cobertura de las jornadas ha sido financiada en parte por la Sociedad Española de Directivos de la Salud (Sedisa), que ha cubierto los gastos de viaje para asistir al congreso. La información publicada es independiente y se ha realizado únicamente bajo el criterio de la redactora que firma la información y de la dirección de EL MÉDICO INTERACTIVO.
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