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jueves, 18 de junio de 2026

El consentimiento informado en Atención Primaria: ¿cómo se aplica este derecho del paciente?

El consentimiento informado es un proceso de decisión que consiste en aceptar o rechazar un tratamiento médico que el paciente adopta libre, consciente e informado, sin presiones ni coacciones, después de recibir la información clínica por parte de su médico responsable. Es decir, es un derecho del paciente, por lo que se convierte en un acto clínico esencial y una obligación para el médico.

Pero: ¿qué es lo que el médico debe saber hoy sobre consentimiento informado? Para abordar esta cuestión, durante el 32 Congreso Nacional de la SEMG tuvo lugar una sesión para profundizar al respecto. En la misma participaba Ana María Rivas Fernández, miembro del Grupo de Trabajo de Bioética de la SEMG, técnico superior en Administración Sanitaria rama Jurídica.

La misma explica para El Médico Interactivo que la regulación legal del Consentimiento Informado (CI) en España se encuentra incluida en la Ley 41/2002, básica reguladora de la autonomía del paciente y de los derechos y obligaciones en materia de información y documentación clínica. “Tal y como el contexto normativo y la Jurisprudencia señalan, siendo el CI un derecho esencial para el paciente, el médico está obligado no sólo a aplicar las reglas y procedimientos de la Lex Artis de su profesión, sino que, además, está obligado al cumplimiento de los deberes de información y documentación clínica, y a respetar las decisiones adoptadas libre y voluntariamente por el paciente”.

Consentimiento informado en Atención Primaria

Teniendo en cuenta este contexto, la experta aterrizaba las implicaciones del consentimiento informado en el ámbito de la Atención Primaria. “Entre las claves del CI en la consulta de Atención Primaria, se destaca que la relación longitudinal médico-paciente facilita el proceso de información, existiendo un elevado porcentaje de consentimiento implícito o verbal. El médico de AP debe poner el énfasis en el proceso de comunicación, más que en el documento firmado, y tiene que asegurarse de que el paciente entiende la información”, aclara la experta.

Es por ello que si bien se suele entender las claves de la documentación habitual en atención hospitalaria, es también vital entender cómo este consentimiento informado se adapta a la consulta de medicina de familia. “De ahí la importancia de adaptar el contenido a las necesidades que precise el paciente, y confirmar que lo entiende, anotando lo más relevante del proceso en la historia clínica, más aún, si el paciente rechaza el tratamiento o existen riesgos relevantes para su integridad o salud”.

Así, Ana María Rivas Fernández añade que la jurisprudencia menor recoge que la falta de oposición del paciente determina implícitamente que asiente.

“En este sentido, el médico ha de actuar con naturalidad, sin especiales formalidades, en tanto que el CI es verbal, siendo su obligación proporcionar al paciente la información del tratamiento o acto médico en términos de probabilidad, según el estado de la ciencia y técnica del momento. El médico ha de transmitir la información al paciente de forma precisa y clara, adaptada a sus posibilidades de comprensión, y no debe suministrar datos de forma desproporcionada que origine un colapso en el paciente”. Una cuestión que no siempre queda así de clara en consulta y que puede dar lugar a situaciones complejas.

Cuando el consentimiento informado falla

Precisamente, la representante del Grupo de Trabajo de Bioética de la SEMG comenta que un consentimiento desinformado o no informado deviene ineficaz, al considerarse un acto viciado por privar al paciente de su derecho a la información.

Este punto es especialmente relevante. Y es que, según la experta, “la omisión de la información se considera mala praxis médica que genera responsabilidad legal no sólo por daños que pudieran aparecer de materializarse los riesgos previsibles del acto o tratamiento médico, sino también por daños morales debido a la incertidumbre a la que se haya sometido al paciente por carecer de información, y ello, aun a pesar de que el médico haya aplicado correctamente la técnica o el procedimiento de que se trate”.

Más allá de un mero trámite

Es por eso que es importante que el médico conozca que el consentimiento informado no es solo un trámite, sino una práctica clave de su actividad asistencial que debe conocer y ejercer correctamente.

Así, el Código de  Deontología Médica señala que el CI es un deber ético, un acto clínico esencial en la relación médico-paciente que garantiza el respeto al derecho a la autonomía del paciente, por lo que es un requisito previo a cualquier intervención médica.

“No basta sólo con entregar un formulario, sino que es un proceso de información y comprensión; como tampoco es suficiente y el médico no cumpliría con la obligación legal de informar si transmite una información genérica. En resumen, la omisión de CI se considera una infracción de la Lex Artis por vulnerar el derecho a la autonomía personal que genera responsabilidad legal por daños indemnizables en el ámbito civil, penal, contencioso y disciplinario”, recalca la experta.

 

Nota del editor: La cobertura del congreso de la SEMG 2026 ha sido financiada en parte por la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia, que ha cubierto los gastos de viaje para asistir al encuentro. La información publicada es independiente y se ha realizado únicamente bajo el criterio de la redactora que firma la información y de la dirección de El Médico Interactivo.

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La Universidad de Alicante lidera un trabajo internacional sobre el uso de la IA en la gestión hospitalaria de emergencias sanitarias

Un trabajo internacional realizado por investigadores de la Universidad de Alicante (UA), junto a varias instituciones de Brasil, ha mostrado el «potencial» de la inteligencia artificial (IA) para mejorar la gestión hospitalaria y la respuesta ante emergencias sanitarias.

Publicado en la revista científica ‘Intensive & Critical Care Nursing’, la investigación analiza uno de los «mayores conjuntos de datos epidemiológicos sobre covid-19» del sistema sanitario brasileño. Se trata de la base de datos de Síndrome Respiratorio Agudo Grave (SRAG), el sistema de vigilancia de enfermedades respiratorias «graves» del Ministerio de Salud de Brasil.

A partir de este registro, los autores han estudiado más de 365.000 pacientes adultos y, a través de modelos de aprendizaje automático supervisado, han identificado «patrones asociados a mayor riesgo de mortalidad y a estancias prolongadas en Unidad de Cuidados Intensivos (UCI)», según ha indicado la institución académica en un comunicado.

Mortalidad en UCI

Los datos obtenidos apuntan a que la IA logró predecir la mortalidad en la UCI con una «elevada precisión», de acuerdo con la investigadora principal, Lia da Graça, que ha formado parte del grupo de investigación de Robótica, Visión Artificial y Tecnologías Inteligentes (RoVIT) de la UA, durante una estancia doctoral.

Además, la investigadora ha señalado que los modelos desarrollados mostraron una «alta capacidad» para identificar pacientes con «mayor riesgo de fallecimiento en UCI». «El mejor algoritmo alcanzó una capacidad predictiva cercana al 85 por ciento, permitiendo discriminar con bastante precisión entre pacientes de mayor y menor riesgo», ha añadido.

Según el estudio, los factores con «mayor peso» en la predicción son «la necesidad de soporte respiratorio», «la edad del paciente» y variables relacionadas con la región geográfica y el momento epidemiológico.

Gestión clínica de emergencias sanitarias

En este sentido, la investigadora ha resaltado que este último «hallazgo» refleja que «el pronóstico no depende únicamente del estado clínico individual, sino también de factores estructurales como la presión asistencial o las desigualdades territoriales en el acceso a cuidados intensivos».

En cuanto al tiempo de estancia en la UCI, la predicción es «más limitada», ya que la estancia media fue de once días, con un margen de error aproximado de entre cuatro y seis. No obstante, los autores del artículo consideran que es una información «útil» para planificación hospitalaria y organización de recursos a nivel poblacional.

Por su parte, el investigador de la UA y también autor del artículo Germán González ha asegurado que «incorporar en el futuro biomarcadores clínicos y escalas de gravedad puede aumentar la precisión de estas estimaciones y mejorar la planificación asistencial».

Datos y gestión clínica

El trabajo también subraya «el valor de los datos abiertos a gran escala» para el desarrollo de herramientas de apoyo a la decisión clínica.

En este sentido, González ha remarcado que este tipo de investigación puede ayudar a «anticipar necesidades de camas UCI, optimizar el triaje de pacientes críticos, detectar situaciones de mayor riesgo de forma precoz y facilitar una distribución más equitativa de recursos durante futuras crisis epidemiológicas».

Según la UA, los resultados muestran que «el uso de datos públicos a gran escala combinado con técnicas avanzadas de IA puede ofrecer herramientas fiables para anticipar escenarios críticos y apoyar la toma de decisiones en contextos de alta presión asistencial».

Además de los investigadores de la UA, este trabajo interdisciplinario cuenta con personal de la Universidad Federal de São Paulo, la Escuela de Guerra Naval (EGN), ubicada en Río de Janeiro, y la Universidad Estatal de Piauí (Uespi).

 

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Nace EVA Bridge, una iniciativa para fortalecer la coordinación entre Cardiología y Atención Primaria en el abordaje de la EVA

La mejora de la continuidad asistencial de los pacientes con Enfermedad Vascular Ateroesclerótica (EVA) tras un Síndrome Coronario Agudo (SCA) es el objetivo central de EVA Bridge. La iniciativa plantea un modelo asistencial de referencia destinado a optimizar la transición de los pacientes desde el entorno hospitalario hacia Atención Primaria, favoreciendo una mejor identificación, seguimiento y manejo integral de estos pacientes. Asimismo, busca reforzar la adherencia terapéutica y contribuir a la reducción de eventos cardiovasculares recurrentes, reingresos hospitalarios y otras complicaciones asociadas.

El ambicioso proyecto de ámbito nacional, impulsado por Daiichi Sankyo, cuenta con el decidido respaldo de la Sociedad Española de Calidad Asistencial (SECA) y la Sociedad Española de Directivos de la Salud (SEDISA).

Para ello, EVA Bridge establece un marco común de actuación liderado por los Servicios de Cardiología de los hospitales y desarrollado en colaboración con profesionales de Atención Primaria, Enfermería, Rehabilitación Cardiaca, Nutrición y otras áreas implicadas en el proceso asistencial. El modelo propone un flujo estructurado que facilite la toma de decisiones clínicas, optimice las intervenciones y minimice la variabilidad en la práctica médica, situando al paciente en el centro de un itinerario asistencial más integrado, coordinado y eficiente. Su implantación pretende consolidar una atención basada en la colaboración multidisciplinar, la estandarización de procedimientos y la evaluación continua de resultados.

La EVA

La definición de este nuevo modelo ha contado con la participación de ocho hospitales de diferentes comunidades autónomas, que han aportado su experiencia clínica y organizativa en el manejo del paciente cardiovascular. El programa ha sido coordinado por el Hospital Universitario de Bellvitge, cuya experiencia ha servido de referencia para el desarrollo del proyecto. También han participado el Hospital Universitario de Cruces, el Hospital Universitario de Son Llàtzer, el Hospital Universitario de La Candelaria, el Hospital General de Valencia, el Hospital de Ferrol, el Hospital Costa del Sol y el Hospital Universitario de Fuenlabrada.

Entre los elementos diferenciales de EVA Bridge destaca la incorporación de herramientas digitales y soluciones de apoyo a la decisión clínica orientadas a mejorar el seguimiento de los pacientes y la comunicación entre los distintos profesionales sanitarios. Además, el proyecto concede un papel relevante a la educación sanitaria y al empoderamiento de los pacientes, fomentando una participación activa en el cuidado de su salud, una mayor adherencia a los tratamientos y una experiencia asistencial más satisfactoria.

Las enfermedades cardiovasculares continúan siendo una de las principales causas de morbimortalidad en España, reflejando su importante impacto sanitario. En este escenario, el colesterol desempeña un papel determinante, ya que está relacionado con aproximadamente el 60% de estas patologías y constituye uno de los principales factores causales de la Enfermedad Vascular Ateroesclerótica. Sin embargo, el control lipídico sigue representando un desafío: los datos de práctica clínica muestran que el 73% de los pacientes con alto riesgo cardiovascular no alcanza los objetivos recomendados de colesterol LDL. Esta situación se asocia, entre otros factores, a la infrautilización de estrategias de intensificación terapéutica, la inercia clínica y los problemas de adherencia.

Guías ESC/EAS 2025

Las nuevas Guías ESC/EAS 2025 para el manejo de la dislipemia apuestan por intervenciones más tempranas e intensivas, con una mayor utilización de terapias combinadas desde fases iniciales y objetivos terapéuticos más exigentes en determinados perfiles de pacientes. En este sentido, EVA Bridge se alinea con estas recomendaciones al plantear un itinerario asistencial estructurado, coordinado y medible que favorece una actuación precoz y un seguimiento continuado para disminuir el riesgo cardiovascular residual y mejorar los resultados en salud.

Víctor Reyes Alcázar, presidente de la Sociedad Española de Calidad Asistencial (SECA), ha destacado que “iniciativas como EVA Bridge evidencian que la mejora de la calidad asistencial requiere modelos organizativos sólidos, sustentados en indicadores, herramientas de evaluación y decisiones basadas en la evidencia. Avanzar hacia procesos más estandarizados y centrados en el paciente es fundamental para reducir la variabilidad clínica y ofrecer una atención más segura y eficiente”.

Por su parte, José Soto, presidente de la Sociedad Española de Directivos de la Salud (SEDISA), ha señalado que “la transformación del sistema sanitario exige una mejor organización de los procesos asistenciales. Modelos como EVA Bridge contribuyen a eliminar barreras entre niveles asistenciales y aprovechan el potencial de la digitalización para mejorar la coordinación, aspectos esenciales para lograr un sistema más eficiente y sostenible”.

Raquel Coca, Head de Especialidades de Daiichi Sankyo España, ha subrayado la importancia de la colaboración multidisciplinar en la mejora de la atención cardiovascular. “EVA Bridge demuestra que una coordinación efectiva entre Cardiología, Atención Primaria y Enfermería permite ofrecer respuestas más ágiles, homogéneas y adaptadas a las necesidades de los pacientes. Desde nuestro compromiso con la mejora del sistema sanitario, impulsamos un modelo innovador que favorece una atención más integrada y sostenible, con vocación de convertirse en una referencia para la gestión del paciente cardiovascular”, ha afirmado.

Colaboración multidisciplinar

Frente a los modelos tradicionales de seguimiento, EVA Bridge establece un plan de acompañamiento intensivo de entre 12 y 15 meses, organizado en distintas etapas que garantizan una visión clínica compartida entre Cardiología y Atención Primaria.

La primera fase, correspondiente a la hospitalización y preparación del alta, se centra en proporcionar al paciente toda la información necesaria y un plan personalizado antes de abandonar el hospital. Posteriormente, durante las dos primeras semanas tras el alta, se desarrolla una fase de seguimiento intensivo que combina consultas presenciales y contactos telefónicos proactivos para reforzar la adherencia al tratamiento y resolver dudas. Esta etapa cobra especial relevancia si se tiene en cuenta que el 67,7% de los pacientes que han sufrido un infarto abandona la medicación durante el primer año. Diversos análisis indican además que un incremento del 10% en la adherencia terapéutica podría evitar hasta 8.700 fallecimientos y generar un ahorro superior a los 75 millones de euros para el sistema sanitario.

Entre los dos y los seis meses posteriores al alta se desarrolla la fase de instauración y mantenimiento, caracterizada por un seguimiento periódico y adaptado a la evolución clínica de cada paciente. Durante este periodo, las consultas con Enfermería y Cardiología permiten monitorizar parámetros clave, como los niveles de colesterol LDL, realizar ajustes terapéuticos cuando sea necesario y reforzar la educación en hábitos de vida saludables para prevenir recaídas y fomentar la autonomía del paciente.

Finalmente, una vez transcurrido el primer año tras el infarto, se inicia la fase de continuidad de cuidados crónicos. En esta etapa, el seguimiento se mantiene a intervalos más amplios con el objetivo de preservar la estabilidad clínica, prevenir nuevas complicaciones cardiovasculares y asegurar una coordinación permanente entre Atención Primaria y el resto de profesionales implicados en la atención del paciente.

 

 

 

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miércoles, 17 de junio de 2026

El entorno inmunitario del linfoma folicular, clave para frenar su evolución agresiva

Un estudio del Área de Cáncer Hematológico del Cancer Center Clínica Universidad de Navarra (CCUN) publicado en la revista Cancers ha identificado alteraciones en el entorno inmunitario que rodea al linfoma folicular. Las mismas podrían explicar por qué algunos casos evolucionan hacia formas más agresivas de la enfermedad.

En palabras de Sofía Huerga, hematóloga del CCUN: “el linfoma folicular es indolente, lo que quiere decir que, en muchos casos, su progresión es lenta y no requiere un tratamiento agresivo. Sin embargo, hay un pequeño porcentaje que se transformarán en linfomas difusos, que son más invasivos.  Nuestro objetivo ha sido entender qué hay detrás de esa transformación para poder identificar antes a los pacientes con mayor riesgo y anticiparnos a la evolución de la enfermedad”.

El estudio del CCUN, realizado en el marco del CIBERONC, ha contado con la financiación del Instituto de Salud Carlos III, el Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER), el Gobierno de Navarra y la Asociación Española Contra el Cáncer.

Entorno inmunitario del linfoma folicular

Los investigadores analizaron muestras de pacientes mediante técnicas de secuenciación avanzada capaces de identificar las alteraciones genéticas del tumor, la actividad de sus genes y la posición de cada célula dentro del tejido.

De esta forma, se secuenciaron el ADN y el ARN de cada célula de forma individual para reconstruir su arquitectura clonal, detectar mutaciones e identificar los programas de expresión génica de células tumorales e inmunes.

Según Beñat Ariceta, técnico de investigación bioinformático del Grupo de Investigación en Hematología Traslacional del Cima Universidad de Navarra, “generalmente, el linfoma se analiza en bloque. Sin embargo, con esta tecnología podemos observar detalles que pueden quedar ocultos como células inmunitarias que están agotadas o cuáles están próximas entre sí dentro del ganglio y que podrían estar interactuando con el tumor”.

Formas más agresivas de la enfermedad

Los resultados muestran que, en los casos que evolucionan hacia formas más agresivas, el entorno inmunitario del tumor se altera y aparecen células inmunitarias “agotadas” muy próximas a las células tumorales, lo que podría favorecer la progresión de la enfermedad. “Estamos abriendo puertas para identificar mejor a los pacientes con mayor riesgo de padecer una enfermedad más agresiva. Esto nos ayudaría a diseñar tratamientos que no solo ataquen al tumor, sino también al entorno inmunitario que le permite avanzar”, señala por su parte Miguel Ángel Canales, especialista del Área de Cáncer Hematológico del CCUN.

Cabe recordar que el linfoma folicular es uno de los subtipos más frecuentes de linfoma no Hodgkin y representa entre el 20 % y el 30 % de estos tumores. Aunque suele tener una evolución lenta, una parte de los pacientes desarrolla formas más agresivas de la enfermedad, lo que hace especialmente relevante avanzar en herramientas pronósticas que permitan anticipar esa transformación.

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Cuando la imagen preocupa más que la clínica: hallazgos incidentales en dolor abdominal

Resumen

Mujer de 70 años estudiada por dolor leve en fosa iliaca izquierda y sangre oculta en heces positiva. La colonoscopia mostró lesiones submucosas sugestivas de gas intramural y el TAC confirmó neumatosis intestinal con mínimo neumoperitoneo, sin signos de gravedad. La paciente presentó evolución favorable mediante manejo conservador, permaneciendo asintomática y sin identificarse una causa secundaria del proceso.

Palabras clave

Neumatosis intestinal, neumoperitoneo, colonoscopia

Introducción (justificación del caso)

La neumatosis intestinal es un hallazgo infrecuente caracterizado por la presencia de gas en la pared intestinal, asociado a un amplio espectro de entidades clínicas que abarcan desde formas benignas hasta situaciones potencialmente graves. Su interpretación supone un reto diagnóstico y terapéutico, especialmente en pacientes paucisintomáticos y con hallazgos radiológicos potencialmente alarmantes. Se presenta el caso de una paciente con dolor abdominal leve y neumoperitoneo asociado, manejada de forma conservadora con evolución favorable.

Caso clínico

Motivo de consulta: Dolor en fosa iliaca izquierda de un mes de evolución.

Antecedentes personales

Mujer de 70 años

  • No alergias medicamentosas conocidas.
  • Hipercolesterolemia en tratamiento con pravastatina.
  • Osteopenia en tratamiento con calcio y vitamina D
  • Sin otros antecedentes personales de interés.

Anamnesis

Mujer de 70 años que refiere dolor en fosa iliaca izquierda de un mes de evolución. Lo refiere como continuo, no modificable y no irradiado. No asocia clínica miccional ni alteraciones digestivas, refiere deposiciones normales, sin cambios en el hábito intestinal ni estreñimiento reciente. El dolor es de carácter leve, mejora parcialmente con paracetamol. No refiere pérdida ponderal, rectorragia o metrorragia.

Exploración física

Buen estado general, bien hidratado y perfundido. Buena coloración.

Eupneico en reposo sin tiraje respiratorio.

AC: rítmica sin soplos ni extratonos. No se ausculta roce pericárdico.

Abdomen blando y depresible, doloroso a la palpación en fosa iliaca izquierda. Signo de Murphy negativo, Blumberg negativo y ausencia de signos de irritación peritoneal. Puñopercusión renal bilateral negativa.

Se solicita inicialmente ecografía de abdomen, analítica y determinación de sangre oculta en heces. Ante la presencia de sangre oculta en heces positiva en tres determinaciones y la ausencia de cita próxima para la realización de colonoscopia se solicita colonoscopia con hallazgo de neumatosis intestinal, encontrándose en el momento de la realización de la prueba la paciente ya asintomática.

Pruebas complementarias:

Sangre oculta en heces: Sangre oculta en heces positiva en tres determinaciones, motivo por el cual se solicitó colonoscopia.SOH + en tres deerminaciones.

Analítica sanguínea:

  • Hemograma: hematíes 4,56 x10⁶/µL, hemoglobina 15,1 g/dL, hematocrito 46%, VCM 100,9 fL, HCM 33,1 pg, CHCM 32,8 g/dL, RDW 13,2%, leucocitos 4,8 x10³/µL, neutrófilos 2,14 x10³/µL (44,6%), linfocitos 2,14 x10³/µL (44,6%), monocitos 0,35 x10³/µL (7,3%), eosinófilos 0,14 x10³/µL (2,9%), basófilos 0,03 x10³/µL (0,6%), plaquetas 260 x10³/µL y volumen plaquetario medio 9,6 fL.
  • Bioquímica: glucosa 100 mg/dL, creatinina 0,68 mg/dL, filtrado glomerular estimado (CKD-EPI) 89 mL/min/1,73m², ácido úrico 3,7 mg/dL, colesterol total 241 mg/dL, proteínas totales 6,8 g/dL, bilirrubina total 0,56 mg/dL, ALT 22 UI/L, AST 16 UI/L, GGT 19 UI/L y fosfatasa alcalina 65 UI/L. Iones con sodio 141 mmol/L, potasio 5,4 mmol/L y cloro 103 mmol/L. Proteína C reactiva 0,2 mg/L.

 

Colonoscopia: Se exploró hasta ciego, identificando válvula ileocecal, fondo de saco y orificio apendicular. En sigma se apreciaron múltiples lesiones de aspecto submucoso con mucosa de aspecto normal, salvo algunas áreas levemente eritematosas. Las lesiones presentaban aspecto translúcido, sugestivo de contenido gaseoso intramural. El resto de la mucosa colónica, haustras, patrón vascular y distensibilidad estaban conservados. En retroflexión rectal se objetivan hemorroides.

Diagnóstico endoscópico:

  • Probable neumatosis intestinal en sigma.
  • Hemorroides.

TAC de abdomen: Se realiza estudio abdominopélvico tras administración de agua como contraste oral y contraste IV con adquisición en fase portal. Se aprecia neumatosis intestinal en la flexura esplénica del colon que afecta a un segmento de 15 cm de longitud, con pequeñas burbujas aisladas de neumoperitoneo subdiafragmático izquierdo. No hay signos de perforación libre ni colecciones intraabdominales.

Hígado de tamaño y morfología conservada, con hipoatenuación difusa por esteatosis sin lesiones intraparenquimatosas evidentes. Granuloma calcificado en segmento 5. Vesícula dentro de la normalidad. No se aprecia dilatación de vía biliar intra ni extrahepática. Páncreas de tamaño y morfología conservados, con mínima ectasia del conducto de Wirsung en cabeza y cuello pancreático. Bazo, glándulas suprarrenales y riñones sin alteraciones significativas, salvo pequeños quistes corticales izquierdos y presencia de contraste en ambos sistemas excretores.

Ateromatosis aortoilíaca. No se aprecian adenopatías retroperitoneales mesentéricas ni pélvicas de tamaño significativo. Vejiga con paredes de grosor normal. Miomas uterinos. Varices pélvicas. No se objetiva líquido libre.

Estructuras óseas con cambios degenerativos en esqueleto axial. Islote óseo en hueso iliaco derecho. Se visualiza parcialmente la base de ambos hemitórax, sin apreciar alteraciones evidentes.

Evolución

Tras el diagnóstico endoscópico, la paciente se encontraba asintomática, con resolución completa del dolor abdominal. Ante los hallazgos se decidió realizar manejo conservador. Se solicitaron coprocultivos y estudio parasitológico, aunque las muestras no fueron procesadas por el laboratorio debido a la ausencia de heces diarreicas y a protocolos internos del centro. Se había realizado de forma posterior a la recogida de las muestras ciclo de tratamiento con metronidazol por lo que no se solicitaron nuevamente. Igualmente se solicitó TAC de abdomen que confirma el hallazgo en la colonoscopia sin encontrar causas secundarias de neumatosis. Dada la buena evolución clínica y la ausencia de síntomas, no se repitió el estudio microbiológico ni se realizaron nuevas intervenciones terapéuticas. Actualmente la paciente permanece asintomática y en seguimiento clínico.

Juicio diagnóstico:

Neumatosis intestinal primaria o idiopática con afectación de sigma y flexura esplénica.

Discusión y conclusiones

La neumatosis intestinal (NI), también denominada previamente pneumatosis coli, neumatosis quística intestinal (NQI) o enfisema ampolloso intestinal (EAI), se define como la presencia de gas dentro de las capas mucosa, submucosa o subserosa de la pared intestinal1. Actualmente se considera principalmente un hallazgo radiológico caracterizado por la presencia de gas en la pared del tubo digestivo, pudiendo representar tanto un signo de enfermedad subyacente2 como una entidad primaria o idiopática cuando no es posible identificar una causa desencadenante. Aunque clásicamente se ha asociado a cuadros graves como la isquemia mesentérica o la perforación intestinal, hoy en día se reconoce como un signo radiológico inespecífico con un amplio espectro clínico, que abarca desde formas benignas y autolimitadas hasta situaciones potencialmente letales2.

En cuanto a su fisiopatología, se han postulado diversas teorías sobre su formación. Entre ellas destacan la teoría mecánica, basada en el paso de gas intraluminal a través de microdisrupciones mucosas favorecidas por un aumento de la presión intraluminal,  la teoría bacteriana, que atribuye la formación de gas intramural a microorganismos productores de gas que penetran a través de defectos de la mucosa intestinal y la teoría pulmonar en la que el aumento de presión intratorácica y el colapso alveolar favorece la penetración del gas por el mediastino, el espacio retroperitoneal, el mesenterio y, finalmente, la serosa intestinal . Probablemente ambas hipótesis coexisten y contribuyen a explicar la heterogeneidad clínica observada1.

La NI puede clasificarse en primaria o idiopática, representando aproximadamente el 15% 3 de los casos, y secundaria, que constituye la mayoría de las presentaciones clínicas. Entre las causas secundarias descritas se incluyen enfermedades inflamatorias intestinales, obstrucción intestinal, isquemia mesentérica, infecciones, enfermedades pulmonares crónicas, tratamiento inmunosupresor o corticoideo, fármacos quimioterápicos y procedimientos endoscópicos.

La presentación clínica de la neumatosis intestinal depende de la causa subyacente y de la extensión del proceso. Puede cursar asintomática, siendo el diagnóstico un hallazgo incidental durante estudios de imagen o procedimientos endoscópicos. Cuando existen síntomas, el dolor abdominal constituye la manifestación clínica más frecuente, pudiendo asociarse además a distensión abdominal, náuseas, vómitos, diarrea, estreñimiento, rectorragia o hematoquecia. En casos de afectación rectal también se ha descrito tenesmo. Aunque la mayoría de las formas presentan un curso benigno, la aparición de signos de irritación peritoneal, deterioro hemodinámico, acidosis metabólica o elevación del lactato debe hacer sospechar complicaciones potencialmente graves como isquemia intestinal, necrosis o perforación. Asimismo, aunque infrecuente, la neumatosis intestinal puede asociarse a neumoperitoneo secundario a la rotura de quistes subserosos, sin que ello implique necesariamente perforación intestinal ni indicación quirúrgica inmediata.

En el caso presentado, tras completar el estudio diagnóstico, no se ha logrado identificar una causa específica del proceso, por lo que actualmente el cuadro se considera un hallazgo casual en el contexto de una neumatosis intestinal primaria o idiopática.  La positividad de sangre oculta en heces probablemente estuvo relacionada con la coexistencia de hemorroides. La posibilidad de que el proceso estuviera relacionado con el procedimiento endoscópico parece poco probable, ya que la paciente presentaba inicialmente dolor en fosa iliaca izquierda y fue precisamente durante el estudio diagnóstico de dicha clínica cuando se objetivó la neumatosis intestinal durante la colonoscopia, siendo posteriormente confirmada mediante TAC abdominal, y no como un hallazgo radiológico aparecido tras la realización del procedimiento endoscópico.

Los hallazgos radiológicos asociados a la neumatosis intestinal (NI) son fundamentales para diferenciar formas benignas de situaciones potencialmente graves, especialmente la isquemia mesentérica. Aunque los patrones radiológicos de la NI (quístico, lineal o circunferencial) pueden orientar sobre su etiología, ninguno de ellos permite por sí solo establecer la gravedad del cuadro, por lo que siempre deben interpretarse junto con los hallazgos clínicos y analíticos. La tomografía computarizada constituye la técnica de elección por su elevada sensibilidad y capacidad para identificar signos asociados de gravedad. (Figura 1).

Entre los hallazgos más relacionados con gravedad destacan el gas venoso portomesentérico, la trombosis arterial o venosa mesentérica y la disminución del realce de la pared intestinal, todos ellos estrechamente vinculados con isquemia intestinal y peor pronóstico. Sin embargo, tal como se puede observar en el caso descrito, donde se describe neumoperitoneo en el TAC, algunos hallazgos tradicionalmente considerados alarmantes pueden observarse en contextos benignos2. El neumoperitoneo asociado a NI no implica necesariamente perforación intestinal, especialmente en pacientes clínicamente estables, sin signos de irritación peritoneal ni alteraciones analíticas relevantes. Del mismo modo, la estriación grasa o la ascitis son hallazgos inespecíficos que pueden aparecer en procesos inflamatorios, infecciosos o postquirúrgicos. Por ello, la valoración de la gravedad de la NI requiere una interpretación integrada de los hallazgos radiológicos, la situación clínica y los parámetros analíticos, evitando decisiones terapéuticas basadas únicamente en la imagen. Aunque determinadas características en las pruebas de imagen, como la afectación del intestino delgado o la presencia de gas portal, pueden asociarse a formas graves 3, la decisión terapéutica debe integrar el estado hemodinámico, la exploración abdominal y los parámetros analíticos. Entre los factores relacionados con peor pronóstico destacan la edad avanzada, la inestabilidad hemodinámica, la peritonitis, el íleo, la leucocitosis, el lactato ≥2 mmol/L o la elevación del INR, hallazgos que pueden sugerir isquemia intestinal o necrosis y orientar hacia un manejo quirúrgico urgente.

En ausencia de estos signos de alarma, el tratamiento conservador suele ser la opción más adecuada. Los pacientes asintomáticos o con clínica leve pueden manejarse mediante observación clínica, antibioterapia, siendo el metronidazol la primera línea de tratamiento, soporte nutricional y reposición hidroelectrolítica. En casos seleccionados también puede emplearse oxigenoterapia, incluyendo oxigenoterapia hiperbárica, con el objetivo de favorecer la reabsorción del gas intramural. Además, el tratamiento debe dirigirse a la causa subyacente, incluyendo la retirada de fármacos potencialmente implicados cuando proceda. La cirugía queda reservada para pacientes con deterioro clínico, sospecha de isquemia intestinal, perforación, obstrucción o fracaso del tratamiento conservador.1-3 En este contexto, Mather y Díaz 4 propusieron recientemente un sistema de clasificación basado en la combinación de antecedentes clínicos, exploración física, parámetros analíticos y hallazgos radiológicos, con el objetivo de orientar de forma más homogénea la toma de decisiones terapéuticas (Figura 2).

En el caso presentado, el hallazgo de neumatosis intestinal se produjo de forma incidental durante el estudio de un dolor persistente en fosa iliaca izquierda. Dado el carácter benigno del cuadro y pese a la resolución clínica espontánea, se realizó un ciclo de metronidazol siguiendo las recomendaciones descritas para formas paucisintomáticas.1,3 La paciente mantenía buen estado general, estabilidad hemodinámica y ausencia de datos analíticos de gravedad. Aunque la colonoscopia describió las lesiones predominantemente en sigma, el TAC localizó la neumatosis en flexura esplénica, lo que probablemente refleja la naturaleza multifocal y dinámica del proceso o las limitaciones en la correlación anatómica exacta entre ambas técnicas. Este contexto clínico, sin signos de abdomen agudo ni criterios de alarma, apoyó una actitud conservadora y pone de manifiesto la importancia de individualizar el manejo según la situación clínica global del paciente y no únicamente en función del impacto radiológico del hallazgo.

Tablas, imágenes o figuras

Figura 1. Traducida y modificada de referencia 2 (hallazgos en la imagen relacionados con la neumatosis intestinal)

Figura 2. Hallazgos algoritmo diagnóstico de la neumatosis intestinal. Modificado y traducido de referencia 4

Bibliografía

  1. Osejos-Moreira WD, Morales-Silva BL, Reinoso-Martínez LA, Torres-Belduma KV. Neumatosis intestinal: anatomía patológica, estudios complementarios, pronóstico y tratamiento, artículo de revisión. Pol Conoc. 2023;8(3):930-41. doi:10.23857/pc.v8i3.
  2. Truong, K., Wahood, W., Luna, C. et al. Pneumatosis intestinalis revisited: associated imaging findings, clinical correlation, management, risk stratification and future perspectives. Emerg Radiol (2026). https://doi.org/10.1007/s10140-026-02472-4
  3. Dibra R, Picciariello A, Trigiante G, Labellarte G, Tota G, Papagni V, Martines G, Altomare DF. Pneumatosis Intestinalis and Hepatic Portal Venous Gas: Watch and Wait or Emergency Surgery? A Case Report and Literature Review. Am J Case Rep. 2020 Jul 12;21:e923831. doi: 10.12659/AJCR.923831. PMID: 32653891; PMCID: PMC7377522.
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El doctor David de la Rosa Ruiz declara no tener conflictos de interés.

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