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martes, 27 de junio de 2017


¿Qué es la microcefalia?

La microcefalia es el término médico que se utiliza cuando un niño tiene la cabeza más pequeña de lo normal. No es una enfermedad en sí, sino más bien una señal de que el cerebro tal vez no se esté desarrollando como debería.


En los bebés y niños, el crecimiento normal del cerebro es lo que hace crecer la cabeza.

Si el cerebro no se desarrolla, el niño puede tener discapacidades intelectuales y físicas en menor o mayor grado. También es posible que un niño tenga microcefalia sin presentar ningún tipo de retraso.
Hay que recordar que el cerebro es un órgano sorprendente y aún misterioso para nosotros en muchos aspectos. Existen muchos casos de niños que nacen con problemas cerebrales y se desarrollan mucho mejor de lo que habían previsto los médicos.

¿Cómo se diagnostica la microcefalia?

La microcefalia se puede diagnosticar a través de un ultrasonido (ecografía) mientras el bebé aún está en el útero, y se detecta cuando la circunferencia de la cabeza es menor de lo que corresponde al tamaño del bebé y al tiempo de gestación.

Recuerda, sin embargo, que las mediciones hechas a través de una ecografía no son del todo exactas porque dependen de la habilidad del profesional que las realiza, la posición del bebé y la calidad del equipo de ultrasonido.

Una vez que nace el bebé, el médico puede diagnosticar la microcefalia midiéndole la circunferencia del cráneo con una cinta métrica.

Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC por sus siglas en inglés), un bebé recién nacido tiene microcefalia si su cabeza mide 33 cm (13 pulgadas) o menos de circunferencia (si es prematuro, el número será diferente). Sin embargo, las autoridades de Brasil (donde los casos de microcefalia se han multiplicado) están considerando unas medidas diferentes, para comprobar si un bebé tiene microcefalia: 31,5 cm para niños, y 31,9 cm para niñas.

Los CDC y el Centro Nacional de Estadísticas de Salud de Estados Unidos (NCHS por sus siglas en inglés) ofrecen una calculadora en línea de la circunferencia del cráneo para bebés de cero a 36 meses.

Por sí sola, la medida de la cabeza no es suficiente para determinar si hay malformaciones cerebrales. También hay que tener en cuenta lo siguiente:

El perímetro craneano de los padres (si los padres tienen cabezas pequeñas, podría ser simplemente una característica hereditaria).
Si el parto fue vaginal. Se recomienda volver a medir el perímetro cefálico 3 o 4 días después del parto, puesto que la cabeza del bebé tiene la capacidad de "estrecharse" al pasar por el canal de parto y tarda unos días en volver a la normalidad.
Las proporciones del cuerpo del bebé. Un niño de estatura baja tiende a tener la cabeza más pequeña.

¿Cuándo se puede obtener un diagnóstico definitivo?

Puesto que la microcefalia se da debido a la falta de crecimiento cerebral, tarda un poco hasta que se puede detectar en los exámenes médicos.

Por ejemplo, si el problema que provocó la microcefalia ocurrió en el primer trimestre del embarazo, es posible que cuando te hagan una ecografía en el segundo trimestre, alrededor de las 20 semanas, la cabeza del bebé aún sea del tamaño normal para esa etapa y la microcefalia solo aparezca más adelante, o incluso después del nacimiento.

La microcefalia podría no ser evidente hasta después del nacimiento del bebé, ya que su cabeza podría ser normal al nacer y luego dejar de desarrollarse de la manera esperada en los próximos meses. Por eso en las consultas de rutina con el pediatra siempre le medirán la cabeza a tu bebé.

¿Cuáles son las causas de la microcefalia?

En muchos casos de microcefalia se desconoce la causa de la malformación. Entre las causas más conocidas se incluyen:
Los trastornos o problemas genéticos, como el síndrome de Down, y las trisomías 13 o 18, entre cientos de otros factores. En el caso de los síndromes genéticos, puede haber malformaciones también en otras partes del cuerpo.
Infecciones sufridas por la madre durante el embarazo, como la rubéola, el citomegalovirus, la toxoplasmosis, la sífilis y posiblemente el virus del zika.
Exposición de la madre a agentes teratógenos (que pueden causar defectos congénitos) durante el embarazo, como la radiación, ciertas sustancias químicas, alcohol o drogas, entre otros.
Craneosinostosis o craneoestenosis: cuando la mollera del bebé se cierra antes de tiempo. En ese caso, el problema empieza en los huesos del cráneo, y no en el cerebro del bebé.
Malnutrición, fenilcetonuria o diabetes durante el embarazo, sin el tratamiento médico adecuado.
Lesión o trauma al cerebro del bebé, como por ejemplo, a la hora del nacimiento. En ese caso la microcefalia solo se hace evidente a medida que el bebé crece.

Las pruebas de diagnóstico por imagen, como la resonancia magnética y la tomografía computarizada a veces logran identificar la causa de la microcefalia. Cuando se detectan calcificaciones, por ejemplo, eso significa que hubo algún tipo de infección en el cerebro.

Si un bebé tiene microcefalia, ¿se desarrollará normalmente?

La medida de la cabeza en sí no es suficiente para determinar si un bebé tendrá o no un desarrollo normal. Todo dependerá del estado de su cerebro.

Los resultados de pruebas como la tomografía computarizada y la resonancia magnética podrían indicar posibles malformaciones cerebrales. Cuando el cerebro es más pequeño de lo normal para la edad y el sexo del bebé, el trastorno también se llama microcefalia.

Pero aún con las imágenes del cerebro del bebé, no hay cómo saber con certeza el tipo de discapacidades o problemas que este podrá tener cuando crezca.

Los problemas más frecuentes son retrasos intelectuales o motrices, parálisis cerebral, epilepsia, trastornos oftalmológicos e hiperactividad.

Los niños con microcefalia necesitan los cuidados de un neurólogo pediátrico y otros especialistas para se pueda detectar a tiempo cualquier retraso en su desarrollo.

En general, cuanto más pequeña es la cabeza del niño, más graves serán las secuelas, aunque esta relación no está del todo comprobada.

¿Cómo se trata la microcefalia?

Desafortunadamente, no hay como recuperar el crecimiento cerebral perdido ni hacer que el cráneo vuelva a ser normal, excepto en los casos de craneoestenosis, que son bastante raros.

Sin embargo, es importante que el niño reciba seguimiento médico constante para que se introduzcan lo antes posible las terapias y los estímulos que ayudarán en su desarrollo intelectual y motriz.

Quizás necesite medicamentos y tratamientos para condiciones médicas específicas. Por ejemplo, si el niño tiene epilepsia, el médico le recetará medicinas para controlar las convulsiones.

¿Hay algo que pueda hacer para evitar que mi bebé tenga microcefalia?

Sí y no. Puedes cuidar de tu salud antes de embarazarte y durante el embarazo, y tomar las precauciones necesarias para evitar la exposición a sustancias que son tóxicas para el bebé, además de evitar el contagio de infecciones que puedan hacerle daño.

El problema es que no siempre podrás controlar esos factores, por más precavida que seas. Si desarrollas una infección que pueda causar la microcefalia, habla inmediatamente con tu médico y sigue el tratamiento recomendado. Sin embargo hay infecciones como el virus del zika para las que no hay un tratamiento específico.

Tampoco hay pruebas que puedas hacerte durante el embarazo que descarten que tu bebé tendrá problemas. Los ultrasonidos o ecografías ayudan a revisar el crecimiento de la cabeza del bebé. Sin embargo, no hay nada que se pueda hacer para evitar la microcefalia, si tras una infección ocurre daño cerebral.


Y si de hecho el bebé nace con microcefalia, además de empezar lo antes posible las intervenciones y los tratamientos recomendados, lo que realmente hará la diferencia en su vida y le permitirá tener el mejor desarrollo posible será el apoyo y cariño que reciba de su familia. 

Zika en niños


El zika es una enfermedad viral transmitida por el mosquito Aedes aegypti, que también es responsable del contagio del dengue y el chikungunya. Entre los síntomas del zika se incluyen:


  • ·         Manchas rojizas en la piel
  • ·         Comezón
  • ·         Fiebre
  • ·         Conjuntivitis
  • ·         Dolor en las articulaciones

La infección desaparece por sí sola, sin necesidad de tratamiento.

Los bebés y niños pequeños pueden contraer el virus a través de la picadura de un mosquito infectado, y los síntomas de la enfermedad pueden tardar hasta 12 días en aparecer.

A diferencia del dengue, los médicos consideran que una infección por el virus zika no conlleva riesgos de complicaciones. Sin embargo, cuando una mujer contrae el zika durante el embarazo, hay riesgos de malformaciones en el sistema nervioso del bebé.

En casos mucho más raros, la infección parece estar asociada a un síndrome neurológico llamado Guillain-Barré.

Si a tu hijo le salen manchas rojizas por el cuerpo, llévalo al doctor. Solo un médico o profesional de la salud podrá determinar si se trata del virus del zika o de otra enfermedad.


¿Cuáles son los síntomas de una infección por el virus del zika?

Las manchas rojizas en la piel y la comezón son las principales señales del zika. Otros síntomas incluyen una fiebre leve y conjuntivitis. Tu niño podría verse bastante molesto.

Los adultos pueden presentar dolor e hinchazón en las articulaciones, pero estos síntomas son poco comunes en los niños pequeños. Los síntomas duran entre 2 y 7 días.

¿Cuál es el tratamiento?

El tratamiento consiste en aliviar los síntomas. Para ello, es importante que el niño beba muchos líquidos y descanse. Si estás amamantando, dale el pecho con frecuencia a tu bebé (incluso si tú también tienes el virus) .

No se requiere tratamiento en un hospital, a diferencia de los casos más graves del dengue.

Los síntomas tienden a aliviarse por sí solos, pero el médico podría recomendarte que le des un medicamento antitérmico a tu bebé para bajarle la fiebre. Al igual que en los casos de dengue, y siempre que se trate de un bebé o niño pequeño, no uses nunca medicamentos que contengan aspirina o ácido acetilsalicílico.

Un remedio casero para aliviar la comezón es bañar a tu bebé en agua con avena o maicena. Habla con tu médico si el escozor le molesta demasiado. Y mantén las uñas de tu niño cortas y limpias para evitar que se haga daño al rascarse.

¿Cómo sabré si realmente se trata del virus del zika?

Tendrás que llevar a tu hijo al médico para saber si se trata de zika o de otra enfermedad, como el dengue, el chikungunya, la rubéola (si no recibió la vacuna) o el citomegalovirus. El médico le hará pruebas para confirmar el diagnóstico.

Una de las diferencias es que la fiebre alta, que es un síntoma común en los casos de dengue y chikungunya, es bastante rara en las infecciones por el virus del zika. Y el citomegalovirus suele provocar una fiebre que dura dos semanas o más, lo cual también es poco común cuando se trata del zika.

También es posible que tu hijo tenga zika y dengue simultáneamente.

¿Cuáles son las señales de alerta del síndrome de Guillain-Barré?

Lleva a tu hijo inmediatamente al médico si de 1 a 4 semanas después de tener zika, desarrolla algún nuevo síntoma, como los siguientes:



  • ·         Mueve menos las piernas.
  • ·         Se cae frecuentemente (si ya camina).
  • ·         Tiene menos ganas de jugar.
  • ·         Empieza a orinarse en la ropa (si ya va al baño solito).
  • ·         Se muestra irritable.
  • ·         Tiene dificultad para respirar.

A medida que el síndrome de Guillain-Barré avanza, empieza a provocar una debilidad muscular intensa que se puede convertir en parálisis temporal. Cuanto antes se empieza el tratamiento, mejores son las posibilidades de recuperación.

¿Cómo puedo proteger a mi hijo del virus del zika?

La única forma de prevención es el combate al mosquito Aedes, especialmente en las épocas de más calor y de lluvias.

Según los especialistas, el zika se propaga aún más rápido que el dengue debido a que los mosquitos lo transmiten con mayor facilidad, por eso hay que tener mucho cuidado.
Es recomendable tomar las siguientes precauciones:

Asegurarte de que no haya recipientes cerca de tu casa que puedan acumular agua, como macetas, adornos, jarrones, botes y latas, entre otros.
Viste a tu niño de colores claros y, si es posible, ponle pantalones y camisas de manga larga, aunque haga calor.
Si tu niño tiene más de 2 meses, puedes aplicarle repelente contra insectos siguiendo las medidas de precaución en la etiqueta del producto.
Si tu bebé tiene menos de 2 meses, tendrás que controlar los mosquitos en su entorno. El uso de mosquiteros y de mallas anti-insectos en las ventanas puede ayudar a prevenir las picaduras.

Aunque tu hijo haya contraído el virus zika, debes seguir las medidas de precaución para evitar que le vuelvan a picar los mosquitos. Si un mosquito pica a una persona enferma, diseminará el virus del zika al picar a otras personas después.

Si una persona tiene zika, ¿quedará inmune por el resto de su vida?

Los expertos piensan que sí. Según lo que hasta ahora se sabe, las personas que contraen el virus del zika desarrollan inmunidad a la enfermedad. (Con el virus del dengue es diferente porque tiene cuatro cepas distintas.) O sea, si contraes el virus zika una vez, no te volverás a enfermar.

Sin embargo, aún puedes contagiarte de otros virus transmitidos por el mosquito Aedes aegypti, como las cuatro cepas del dengue y también el chikungunya.


La diferencia entre un dolor de garganta, faringitis y amigdalitis




Los términos dolor de garganta, faringitis y amigdalitis con frecuencia se usan indistintamente, pero no son la misma cosa.

Amigdalitis

Se refiere a las amígdalas que están inflamadas.

Faringitis

Es una infección causada por un tipo específico de bacteria, estreptococo. Cuando su hijo tiene faringitis, las amígdalas suelen inflamarse mucho, y la inflamación puede afectar los alrededores de la garganta.

Otras causas de dolor de garganta: son los virus, y estos solo pueden causar inflamación de la garganta alrededor de las amígdalas pero no de las amígdalas en sí.

Dolor de garganta

En bebés, niños pequeños y niños en edad preescolar, la causa más frecuente de dolor de garganta es una infección viral. No se necesita ninguna medicina específica cuando el responsable es un virus, y el niño debería mejorar en un período de siete a diez días. Con frecuencia los niños que tienen dolor de garganta causado por virus también tienen un resfriado. Es posible que también presenten fiebre leve, pero generalmente la enfermedad no es muy fuerte.

Un virus específico (llamado virus de Coxsackie), que se observa con más frecuencia en el verano y otoño, puede causar fiebre un poco más alta, más dificultar para tragar y más molestias en general. Si su hijo tiene una infección por el virus de Coxsackie, es posible que también tenga una o más ampollas en la garganta y en sus manos y pies (por lo que suele llamársele enfermedad de mano-pie-boca). La mononucleosis infecciosa puede producir dolor de garganta, frecuentemente con amigdalitis marcada; sin embargo, la mayoría de los niños que tiene una infección del virus de mononucleosis tienen pocos o ningún síntoma.


 Faringitis

La faringitis es causada por una bacteria llamada Streptococcus pyogenes. Hasta cierto punto, los síntomas de la faringitis dependen de la edad del niño.


Bebés: Pueden tener solo una fiebre baja y una secreción nasal espesa o con sangre.

Niños pequeños: También pueden tener secreción nasal espesa o con sangre y fiebre. Estos niños suelen estar irritables, pierden el apetito y muchas veces tienen ganglios inflamados en el cuello. A veces los niños pequeños se quejan de dolor de estómago y no de dolor de garganta.

Niños de más de tres años: Suelen tener síntomas más fuertes; el dolor de garganta puede ser extremadamente doloroso, la fiebre sube arriba de 102 grados Fahrenheit (38,9 grados Celsius), hay ganglios inflamados en el cuello y pus en las amígdalas.

Es importante poder distinguir una faringitis (infección estreptocócica) de una infección viral, porque las infecciones estreptocócicas se tratan con antibióticos.


Diagnóstico y tratamiento

Si su hijo tiene dolor de garganta que no cede (no uno que desaparece después de beber algo en la mañana), ya sea que esté acompañado por fiebre, dolor de cabeza, dolor de estómago o cansancio extremo, debe llamar a su pediatra. Esa llamada debe hacerse con más urgencia si su hijo parece estar sumamente enfermo, o si tiene dificultad para respirar o mucha dificultad para tragar (lo que hace que babee).


Cultivo de garganta

Esto puede ser indicación de una infección más grave. El médico examinará a su hijo y es posible que realice un cultivo de garganta para determinar la naturaleza de la infección. Para esto, tocará la parte posterior de la garganta y las amígdalas con un aplicador con punta de algodón y frotará la punta en una placa de cultivo especial que permite que la bacteria de estreptococo crezca si está presente. La placa de cultivo se examina veinticuatro horas después para determinar la presencia de la bacteria.


Examen rápido de faringitis

La mayoría de consultorios de pediatras hacen pruebas rápidas de estreptococo que brindan resultados en minutos. Si la prueba rápida es negativa, es posible que su médico confirme el resultado con un cultivo. Una prueba negativa significa que se asume que la infección es causada por un virus. En ese caso, los antibióticos (que son antibacterianos) no ayudan y no se recetarán.


Antibióticos

Si la prueba muestra que su hijo sí tiene faringitis, el pediatra recetará un antibiótico oral o inyectado. Si es oral, es muy importante que tome la dosis completa, tal como se receta, incluso si los síntomas mejoran o desaparecen.

Si la faringitis de su hijo no se trata con antibióticos, o si no completa el tratamiento, la infección puede empeorar o extenderse a otras partes del cuerpo, dando origen a afecciones como abscesos de las amígdalas o problemas de los riñones. Las infecciones estreptocócicas que se dejan sin tratar pueden resultar en fiebre reumática, una enfermedad que afecta el corazón. Sin embargo, la fiebre reumática es rara en los Estados Unidos y en niños menores de cinco años.

Prevención

Muchos tipos de infecciones de la garganta son contagiosos, transmitiéndose principalmente por el aire en pequeñas gotas de humedad o en las manos de los niños o adultos infectados. Por esa razón, tiene sentido mantener a su hijo alejado de las personas que tienen síntomas de esta afección. Sin embargo, la mayoría de personas son contagiosas antes de que los primeros síntomas aparezcan, así que realmente no existe una forma práctica de evitar que su hijo se contagie de la enfermedad.

En el pasado, cuando un niño tenía varias infecciones de garganta, era probable que se le sacaran las amígdalas en un intento por evitar más infecciones. Pero esta operación, llamada amigdalotomía, ahora solo se recomienda para los niños sumamente afectados. Incluso en los casos difíciles, donde hay infecciones repetidas, el tratamiento con antibiótico suele ser la mejor solución.

lunes, 26 de junio de 2017

El niño como sujeto de derechos.


El niño como sujeto de derechos.

A lo largo de la historia, el niño ha sido considerado como un ser inferior que ha sido explotado, infravalorado, abandonado y desprotegido por los adultos.

Es aquí cuando se va formando un nuevo concepto de infancia y se le presta más atención. Comienzan a elaborarse normas, y surgen leyes de protección y regulación a la infancia y se toma conciencia de la importancia de la educación.

La consolidación de estas normas se da a partir del sigo XX. Aparece la preocupación por los niños “diferentes”

EL desigual reparto mundial de la riqueza Prolongan una infancia

La indiferencia de la población desprotegida y desconsiderada Conductas xenofobias

Enfermería asume responsabilidades en el cuidado de la infancia en todas sus etapas. Toman conciencia de su papel social de defensa del niño, especialmente con los niños con problemas Así como, la responsabilidad de salvaguardar los derechos del niño y en la denuncia de situaciones de maltrato.

Minoría/mayoria de edad es la clasificación que se establece civilmente para diferenciar a los sujetos que no han alcanzado un nivel concreto de desarrollo y, por lo tanto no tienen demasiadas capacidades.

Inmadurez y limitaciones Subordinada a una relación de dependencia hacia los padres o tutores legales.

Cuando sus responsables legales descuidan las obligaciones que tienen para con ellos. Son los poderes públicos los que han de asumir tal función y de ahí la necesidad de una regulación legal ante estas situaciones.

Articulo 391.- Los poderes públicos aseguran la protección social, económica y jurídica de la familia. Así también, la protección integral de los hijos, iguales estos ante la ley. Los padres deben prestar asistencia de todo orden a los hijos habidos dentro o fuera del matrimonio, durante su minoría de edad y en los demás casos en que legalmente procede.
20 de noviembre de 1959 Principio  El niño gozara de todos los derechos anunciados en esta declaración. No reconoce distinción de raza, color, sexo, idioma, religión, política, posición social y económica, nacimiento, etc. 

El niño disfrutara de una protección especial y dispondrá de servicios por la ley, para que pueda desarrollarse física, mental, moral, espiritual y socialmente.

Principio 3 Principio 4 El niño tendrá derecho a crecer y desarrollarse con nombre y buena salud, y se le deberá de nacionalidad. Proporcionar junto a su madre cuidados especiales y atención prenatal. Principio El niño física y mentalmente tullido o que sufra algún impedimento social ha de recibir el trato, la educación, y los cuidados especiales y atención prenatal y pos-natal.

Principio 6 El niño necesita amor y comprensión. Deberá crecer en un ambiente de afecto moral y maternal, salvo en casos especiales. Principio 7 Principio 8 El niño tiene derecho a El niño debe ser de los recibir educación, gratuita primeros en recibir protección y obligatoria. Y socorro.

Principio 9 Principio 10 El niño debe ser protegido contra la discriminación abandono, racial, religiosa o cualquier crueldad, y explotación.
Refiere los derechos del niño de ser hospitalizado cuando no pueda recibir los cuidados en casa(diurno sin carga económica extra). Evitando hacerlo entre adultos, disponer de locales amueblados y equipados, de acuerdo a sus necesidades (cuidado, juegos y seguridad), que incluyan juguetes adecuados a su edad, libros y medios audiovisuales.
Derecho a continuar su formación escolar durante la hospitalizacion. A ser acompañado por los padres durante ese periodo y de ser informado de acuerdo a sus capacidades en relación al tratamiento médico y sus perspectivas. Negarse a ser sujeto de investigación y a cualquier otro procedimiento sin fines terapéuticos.
Debe ser protegido durante experimentación terapéutica y de negarse a cualquier tratamiento farmacológico a menos que los padres consientan después de ser debidamente informados. Derecho a no recibir tratamientos médicos inútiles y sufrimientos morales que pueden evitarse, y recibir cuidados por personal cualificado, que conozca la necesidad de cada grupo de edad, tanto en el plano físico como afectivo.

A la intervención de la justicia, si los padres o tutores, se niegan a dar atención oportuna ya sea por religión, cultura o prejuicios. Derecho a que su intimidad se respete al momento de informar a los padres o tutores sobre su estado de salud.

Derecho a la ayuda económica, moral y psicosocial para ser sometidos a exámenes y tratamientos que deban efectuarse en el extranjero, y por último el derechos de los padres o tutores a pedir la presente carta en caso de que se tenga que hospitalizar al niño o realizársele un examen médico en el extranjero en países que no forme parte de la comunidad Europea.

Referente a la patria potestad, protección de menores, derecho a la intimidad personal y familiar, así como a la propia imagen. Equipara el régimen económico en (padre y madre). También, regula la tutela, las adopciones y lo referente al maltrato.

Como enfermeros, tenemos la obligación de prestar cuidados de gran calidad a todas las personas, y, muy especialmente a los menores, por la situación de debilidad a la que se ven sometidos.

ARTICULO 38. Deben salvaguardar los derechos del niño. ARTICULO 39. Denunciara y protegerá a los niños de abusos.

 ARTICULO 40. Promoverá la salud y el bienestar familiar.

ARTICULO 41. Contribuirá mediante su trabajo y capacidades a que el niño tenga adecuada alimentación, vivienda, educación y recíbalos cuidados preventivos y curativos. 

ARTICULO 42. Contribuirá a las medidas de protección y cuidados a niños con necesidades especiales, evitando que sean maltratados y explotados. Así como, a la adopción de niños abandonados.

Estos artículos tienen 3 vertientes: 1- De ontológica. Salvaguardar los derechos del niño.2.- Legal. Denuncia de cualquier situación irregular en la que se quebranten los derechos del niño.3.- Promoción de la salud y de los derechos sociales de la familia. A través de recursos como la educación para la salud.

La incidencia y prevalencia del maltrato es mayor en la familia. Esto no debe justificar el olvido o la falta de atención al abuso sufrido en la escuela, el hospital, el juzgado o en un centro de acogida.
Cuando el Estado, la Administración pública o cualquier institución asumen la responsabilidad de un niño o niña por un periodo de tiempo o de modo permanente se está diciendo de manera implícita que es capaz de atender a ese niño o niña mejor que su familia.

PRIMERO SEGUNDO Y TERCERO Todos lo ámbitos1.- Evitar maltrato institucional y promoción del buen trato a la infancia, desarrollando sistemas de información orientados hacia la planificación, evaluación y control de resultados.

27. 2.- Las instituciones deben diseñar y ejecutar planes de formación de profesionales que facilite la eficacia de su trabajo con la infancia. Así como la valoración de su trabajo.3.- Deben trabajar por humanizar la atención o servicio que presten a la infancia, como el respeto al niño y niña, especialmente su privacidad.

28. CUARTO. Ámbito sanitario1.- El personal de salud debe conocer y reconocer la realidad del mundo infantil. Así como desempeñar sus funciones, de consejeros o educadores de familia.- Debe informar a los padres, de forma precisa y clara, sobre el desarrollo, evolución y cuidados del niño.- El habitáculo incluirá muebles y materiales apropiados a las edades infantiles. Así como espacio para el juego y necesidades de aprendizaje escolar.- Se evitara el uso de técnicas exploratorias y terapéuticas innecesarias. - La atención a los adolescentes no debe ser igual ala de los adultos.- Se potenciara la atención primaria de la salud para evitar la hospitalización

QUINTO. Ámbito de la administración 

SEXTO. La escuela de justicia • Docentes, personal administrativo Jueces, fiscales, abogados y personal administrativos han de ser y de servicios, evitaran conductas consientes que en el ejercicio de sus y actitudes marginadoras hacia funciones pueden causar maltrato niños diferentes y la valoración infantil. Solo en función a las calificaciones. Las sentencias se tomaran el interés escolar. Superior del niño, no al de los padres o tutores. Atenderán las necesidades educativas especiales, rechazaran. Los procesos judiciales deberán ser estilos autoritarios y rígidos en reservados con el fin de detectar posibilidades situacionales de abuso. Relación con los alumnos. En el caso de los menores. Así también, impedirán conductas infractores, promoverá o actitudes agresivas, humillantes intervenciones mínimas, que y despreciativas de unos niños impliquen a la comunidad y supongan la reparación de daños, en sobre otros. Su caso.

SEPTIMO. OCTAVO: Centros de Servicios sociales acogida, de internamiento Desarrollaran, ejecutaran y y hogares funcionales evaluaran programas de prevención, detección e • Debe evitarse la intervención de maltrato infantil. Institucionalización de niños y niñas, en caso contrario, esta supondrá la existencia de un plan. El personal que atiende a los de intervención familiar en el que niños debe estar calificado para se establezcan objetivos. ello.Los servicios sociales, trabajaran. La atención escolar y profesional por coordinar sus actuaciones no debe verse afectada por ellos . Ser considerada como recurso de carácter temporal.Deben apoyar y reconocer a las Asociaciones para la Prevención del Maltrato Infantil


32. NOVENO: Medios de comunicación. Elaboraran Estatutos de Redacción y Códigos de ontológicos donde el respeto de los derechos de los niños sea defendido.

DECIMO: Las asociaciones para la prevención del maltrato y otras asociaciones no gubernamentales. Deberán velar por la defensa de los derechos de los niños tanto en el ámbito familiar como en el institucional.

domingo, 25 de junio de 2017

Fiebre en niños. 10 cosas que debes saber.


1. ¿Cómo puedo saber si mi niño tiene fiebre?
Besa o toca su frente. También se puede sentir la calentura en las palmas de las manos y plantas de los pies. Si la notas más caliente de lo normal, probablemente tiene fiebre.

Por lo general, la fiebre es un síntoma de que el cuerpo está combatiendo una infección. Para confirmar tu sospecha, toma su temperatura. El pediatra querrá saber su temperatura exacta para poder tratarlo.

La mayoría de los médicos y la Academia Estadounidense de Pediatría (AAP por sus siglas en inglés), coinciden en que la temperatura corporal normal de un niño sano está entre 97 y 100,4 grados Fahrenheit (F) o entre 36 y 38 grados Celsius (C). Si la temperatura de tu hijo supera los 100,4 grados F (38 grados C), tiene fiebre.

2. ¿Cómo puedo saber si la fiebre de mi niño es grave?

La temperatura no es el único factor que indica que una fiebre es grave. A continuación podrás leer otros factores.

Su comportamiento. Si tu niño sigue jugando y comiendo con normalidad, una fiebre alta quizás no sea motivo de alarma.

Su nivel de actividad. La temperatura de tu niño puede ser aún más alta después correr un rato o despertarse de su siesta.

Recuerda que la temperatura de todas las personas sube hacia el final de la tarde y comienzo de la noche y baja entre la medianoche y las primeras horas de la mañana. Esa es la razón por la cual, la mayoría de los doctores y pediatras reciben las llamadas relacionadas a la fiebre hacia el final de la tarde y comienzo de la noche.

3. ¿Cuándo debo llamar al doctor?

Nadie conoce a tu niño mejor que tú. Si crees que está enfermo y estás preocupada, llama al doctor, sea cual sea su temperatura. A continuación encontrarás algunas indicaciones generales para llamar al doctor cuando tu niño tiene fiebre. Si necesitas consejos más específicos sobre cuándo llamar, es mejor que se lo preguntes al doctor de tu niño.

Indicaciones generales:
Lo más importante a tener en cuenta es cómo se ve y comporta tu niño.

Si tu pequeñito está ingiriendo líquidos, no es necesario llamar al médico a menos que su fiebre persista por más de 24 horas o si es muy alta. Pídele al doctor que te oriente un poco más sobre cuándo llamarlo. Por ejemplo, es posible que te recomiende llamarlo de inmediato si su temperatura supera los 104 grados F (40 grados C), sin importar los síntomas que presente.

Indicaciones adicionales:
La AAP recomienda llamar al doctor si tu niño tiene una temperatura de 103 grados F (39,4 grados C) o más y presenta los siguientes síntomas:


  • Pérdida de apetito.
  • Tos.
  • Dolor de oído.
  • Irritabilidad.
  • Somnolencia.
  • Vómitos.
  • Diarrea.

También llama al doctor si:

Tu pequeño está muy pálido o muy sonrojado o si ha orinado menos de lo normal.
Notas que tu niño presenta un sarpullido y no sabes su causa. Un sarpullido puede indicar un problema más grave, si va acompañado de fiebre. Las pequeñas manchas rojo-púrpura en la piel, que no se ponen blancas o más pálidas cuando se las presiona, o las grandes manchas color púrpura, pueden ser una señal de una infección bacteriana muy grave.
Tiene dificultad para respirar (hace mucho esfuerzo para respirar o respira más rápido de lo habitual) aun después de limpiarle la nariz con una perilla de goma. Esto podría indicar que tiene neumonía.

4. ¿Qué hará el doctor?

Si tu niño se comporta normalmente, está ingiriendo líquidos y no presenta ningún otro síntoma de una enfermedad grave, es posible que el doctor te recomiende esperar 24 horas antes de llevarlo a la consulta. Como la fiebre muchas veces es el primer síntoma de una enfermedad, a veces los médicos no pueden encontrar otros síntomas significativos cuando examinan a un niño demasiado pronto.

Dependiendo de qué tan incómodo se sienta tu bebé, el doctor te podría recomendar darle acetaminofén infantil o ibuprofeno, para bajar su temperatura.

Si presenta síntomas que indican la existencia de una enfermedad o una infección graves, el doctor te pedirá que lo lleves a la consulta, sea cual sea su edad, o a una sala de emergencias si llamas después de horas laborables.

5. Si la fiebre es una defensa contra una infección, ¿por qué hay que tratar de bajarla?

Dado que la fiebre forma parte de la defensa corporal contra bacterias y virus, algunos investigadores han sugerido que el cuerpo podría atacar las infecciones con mayor eficacia si la temperatura fuera elevada. Las bacterias y los virus prefieren una temperatura corporal de 98.6 grados F o 37 grados C. La fiebre también le dice al cuerpo que produzca más células blancas y anticuerpos para luchar contra la infección.

Por otro lado, si la temperatura de tu niño es demasiado alta, estará demasiado incómodo como para comer, beber, o dormir, lo cual hará más difícil su recuperación.

Si la fiebre de tu pequeño no está afectando su comportamiento, no necesitas darle nada para bajar la temperatura. Ofrécele muchos líquidos para prevenir la deshidratación, y no lo abrigues en exceso cuando duerma.

Si su temperatura corporal es superior a la normal debido al exceso de ropa o a que el día es caluroso, ayúdalo a refrescarse quitándole algunas prendas, y alentándolo a descansar o jugar tranquilo en un lugar fresco.

6. ¿Qué medicamentos para bajar la fiebre son seguros para mi niño?

Puedes usar acetaminofén o ibuprofeno infantil para bajarle la fiebre.

Ten mucho cuidado al darle la medicina a tu niño. Su peso determinará la dosis correcta. Usa siempre la herramienta (una cuchara, cuentagotas o jeringa oral) que viene con la medicación para darle la cantidad exacta.

No le des medicamento para reducir la fiebre, más a menudo de lo que está recomendado. Las instrucciones probablemente indican que le des acetaminofén cada cuatro horas (hasta un máximo de cinco veces por día) e ibuprofeno cada seis horas (hasta un máximo de cuatro veces al día).

Nunca le des a tu bebé aspirina, ya que lo hace más susceptible al Síndrome de Reye, un trastorno poco común pero potencialmente mortal.

Unas palabras de precaución:
la mayoría de los doctores no recomiendan medicaciones combinadas para el resfrío y la tos, que se venden sin receta médica. Pero si tu pequeño está tomando un medicamento prescrito, habla con el médico antes de darle cualquier otro tipo de medicina, como acetaminofén o ibuprofeno. Muchas medicaciones combinadas para el resfrío y la tos ya contienen ibuprofeno o acetaminofén, así que corres el riesgo de darle a tu niño demasiado medicamento.

7. ¿Existen otras maneras de bajar la fiebre de mi pequeño?

Puedes intentar bajarle la fiebre pasándole una esponja con agua tibia (no fría) o dándole un baño tibio.

Nunca intentes reducir la fiebre pasándole una esponja con alcohol. El alcohol puede ser absorbido por la corriente sanguínea a través de la piel. Además también lo puede enfriar demasiado rápido, lo cual a la larga puede hacerle subir la fiebre.

8. ¿Qué debo hacer si mi niño tiene una convulsión debido a la fiebre elevada?

Las fiebres pueden algunas veces causar convulsiones tanto en bebés como en niños pequeños. Estas son más comunes en niños de entre 6 meses y 5 años de edad.

Si tu hijo está sufriendo una convulsión colócalo rápidamente de lado, alejado de objetos duros. Voltea delicadamente su cabeza hacia un lado para evitar que se ahogue si vomita. Asegúrate de que no tenga nada en la boca, y no pongas nada en ella mientras dure la convulsión.

Durante la convulsión no le des a tu hijo ningún medicamento para bajarle la temperatura. Tampoco lo pongas en agua fría ni le pases una esponja mojada por el cuerpo.

Trata de registrar cuánto duró la convulsión. Si dura más de tres minutos, llama al servicio de emergencia de tu localidad. Incluso si la convulsión no duró mucho, es importante que tomes el tiempo para que se lo digas al doctor. También llama al servicio de emergencia si tu niño respira con dificultad, se está atragantando o se pone azul.

Si no presenta esos graves síntomas, lo que se recomienda hacer es limpiar con cuidado el vómito y llamar al doctor una vez que acabe la convulsión, si es la primera vez que le sucede a tu niño, sin importar cuánto tiempo haya durado. Lo más probable es que el doctor quiera examinarlo para asegurarse de que no tiene una grave infección u otro problema que causó la fiebre.

Si tu niño ha tenido convulsiones antes, el doctor te ofrecerá más indicaciones sobre cuándo llamarlo si la convulsión dura menos de tres minutos.

9. ¿Por qué le vuelve a subir la fiebre a mi niño después que se le bajó?

Las medicinas que bajan la fiebre tienen un efecto temporal. No afectan al germen que causa la infección, así que puede que el bebé siga con fiebre hasta que se le cure la infección. Este proceso puede durar dos o tres días.

Algunas infecciones, como la gripe, pueden durar entre cinco y siete días. Si se le han administrado antibióticos para protegerlo de una infección bacteriana, la fiebre puede tardar 48 horas en ceder.

10. Mi niño tiene fiebre, pero no presenta ningún otro síntoma. ¿Qué pasa?

Cuando un niño tiene una fiebre alta, pero no tiene mucosidad, tos, vómitos, o diarrea, puede ser difícil saber qué pasa.

Hay muchas infecciones virales que provocan solo fiebre y ningún otro síntoma. Algunas de ellas, como la roséola, pueden causar tres días de fiebre muy alta seguidos de una erupción cutánea de color rosado suave en el tronco.


Otras infecciones más graves, tales como la meningitis, las infecciones del tracto urinario, o la bacteremia (bacterias en la corriente sanguínea), también pueden causar fiebre alta sin presentar ningún otro síntoma específico. Si la temperatura de tu hijo es de 102,2 grados F (39 grados C) o más lata y esta persiste por más de 24 horas, llama al doctor, aunque no presente ningún otro síntoma.