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jueves, 30 de abril de 2026

Falta diversidad étnica en los ensayos clínicos

El Día Mundial de la Medicación Inteligente 2026, una iniciativa impulsada por la International Union of Basic and Clinical Pharmacology, este año se celebra bajo el lema “Influencia de la raza, etnia y situación socioeconómica en la farmacología clínica”. No obstante, la falta de diversidad étnica es uno de los grandes problemas de los ensayos clínicos actuales.

En el marco de esta jornada, la Sociedad Española de Farmacología Clínica (SEFC) recuerda que avanzar hacia una medicina verdaderamente inteligente exige comprender cómo los factores genéticos, sociales y económicos pueden condicionar tanto la respuesta biológica a los tratamientos como el acceso, la adherencia terapéutica y, en definitiva, los resultados en salud.

Diversidad étnica en los ensayos clínicos

“Como nos ha demostrado la Farmacología Clínica a través de sus investigaciones, existen diferencias importantes entre etnias en la respuesta biológica a ciertos fármacos consecuencia de variaciones genéticas que modifican la forma en que el cuerpo metaboliza y elimina los fármacos o en la forma en que ciertos tejidos responden a dichos fármacos” explica Pedro Zapater, presidente de la Sociedad Española de Farmacología Clínica

Es por ello que contar con diversidad étnica en los ensayos clínicos resulta determinante para mejorar la eficacia de los tratamientos y para evitar el desarrollo de efectos adversos graves en estas poblaciones. No obstante, históricamente, muchos medicamentos han sido probados en poblaciones de ascendencia europea, lo que genera una brecha de conocimiento sobre su seguridad y eficacia en otras comunidades.

La falta de representatividad de determinados colectivos resulta especialmente visible en países con gran diversidad poblacional, como Estados Unidos. Allí, alrededor del 75 % de los participantes en ensayos clínicos se identifican como población blanca, frente a porcentajes muy inferiores de pacientes hispanos, afroamericanos o asiáticos.

Otras brechas de representación

No obstante, la falta de representación no solo está en la diversidad étnica, la SEFC recuerda que la situación socioeconómica de los pacientes también es un factor crítico a la hora de lograr una terapéutica eficaz, pues determina la adherencia al tratamiento. “Se sabe que los colectivos vulnerables, al no poder hacer frente al coste de los medicamentos, al no acceder en muchos casos a información clara y/o a un seguimiento clínico regular, presentan altas tasas de no adherencia al tratamiento y, en consecuencia, tienen resultados en salud mucho peores”, apunta el especialista.

Las consecuencias de esta falta de diversidad en los estudios clínicos pueden trasladarse directamente a la práctica clínica. Según advierte el presidente de la SEFC, tratar a un paciente con un medicamento que no ha sido suficientemente estudiado en personas con un perfil similar puede traducirse en menor eficacia terapéutica, infratratamiento o mayor riesgo de efectos adversos e interacciones. “Algunos fármacos utilizados frente a la hipertensión arterial, como los inhibidores de la ECA, han mostrado menor eficacia en personas de ascendencia africana que en pacientes de origen europeo”, ejemplifica.

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miércoles, 29 de abril de 2026

La biopsia del ganglio centinela mejora la supervivencia en melanoma cutáneo

Un metaanálisis reciente publicado en The Lancet Oncology aporta evidencia sólida sobre el impacto pronóstico de la biopsia del ganglio centinela en pacientes con melanoma cutáneo. Durante años, la utilidad de este procedimiento ha sido objeto de debate, especialmente en relación con su capacidad para mejorar la supervivencia. Los nuevos datos sugieren un beneficio clínico significativo tanto en la mortalidad específica por melanoma como en la recurrencia de la enfermedad.

Diseño metodológico y alcance del análisis

El estudio se basó en una revisión sistemática con metaanálisis que incluyó búsquedas exhaustivas en bases de datos biomédicas internacionales, seleccionando estudios que evaluaban supervivencia en pacientes adultos con melanoma sometidos o no a biopsia del ganglio centinela. De un total de 1560 registros identificados, se incluyeron finalmente 13 estudios con más de 40.000 participantes que aportaban estimaciones ajustadas del riesgo de mortalidad.

La calidad metodológica fue evaluada mediante herramientas estandarizadas, garantizando la robustez de los resultados. Además, se realizaron análisis de sensibilidad para comprobar la consistencia de los hallazgos frente a posibles sesgos o variaciones en el diseño de los estudios incluidos.

Reducción significativa de la mortalidad por melanoma

Los resultados muestran que la biopsia del ganglio centinela se asocia con una reducción significativa del riesgo de muerte por melanoma. El análisis principal evidenció una hazard ratio de 0,86, lo que implica una disminución relativa del riesgo del 14% en comparación con los pacientes que no se sometieron al procedimiento.

Este beneficio se mantuvo en el análisis específico a cinco años, con una reducción similar del riesgo de mortalidad. Aunque los datos a diez años mostraron mayor variabilidad, la tendencia general continuó favoreciendo la intervención.

La baja heterogeneidad observada entre los estudios refuerza la consistencia de estos resultados, sugiriendo que el efecto beneficioso es reproducible en diferentes contextos clínicos y poblaciones.

Impacto en la recurrencia tumoral

Además del efecto sobre la supervivencia, el metaanálisis demostró una reducción significativa en el riesgo de recurrencia del melanoma. En nueve estudios que evaluaron este desenlace, la biopsia del ganglio centinela se asoció con una disminución del 29% en el riesgo de recaída.

Este hallazgo es clínicamente relevante, ya que la recurrencia tumoral representa un factor determinante en la evolución y el pronóstico de los pacientes. La identificación precoz de micrometástasis ganglionares mediante esta técnica podría permitir una intervención terapéutica más oportuna.

Interpretación clínica y mecanismos potenciales

El beneficio observado puede explicarse por varios mecanismos. En primer lugar, la biopsia del ganglio centinela permite una estadificación más precisa, lo que facilita la toma de decisiones terapéuticas personalizadas. En segundo lugar, la detección temprana de afectación ganglionar puede conducir a tratamientos adyuvantes que mejoren el control de la enfermedad.

Estos resultados son coherentes con los hallazgos de ensayos clínicos previos, consolidando el papel de la biopsia como una herramienta no solo diagnóstica, sino también con impacto pronóstico.

Implicaciones para la práctica clínica

La evidencia actual respalda la incorporación sistemática de la biopsia del ganglio centinela en el manejo del melanoma cutáneo en estadios adecuados. Su uso puede contribuir a una mejor estratificación del riesgo y a una optimización de las estrategias terapéuticas.

No obstante, la indicación debe individualizarse en función de las características del tumor y del paciente, considerando factores como el grosor tumoral, la presencia de ulceración y el estado general.

En conclusión, este metaanálisis confirma que la biopsia del ganglio centinela ofrece beneficios reales en términos de supervivencia y control de la enfermedad en melanoma cutáneo. Estos hallazgos refuerzan su papel como estándar en la evaluación inicial y subrayan la importancia de su adecuada implementación en la práctica clínica moderna.

 

Los conflictos de intereses de los autores pueden consultarse en el texto original

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martes, 28 de abril de 2026

Salud 5.0: la gestión basada en datos entra en la consulta

La integración de la inteligencia artificial (IA) en la práctica sanitaria emerge como un factor determinante para la toma de decisiones clínicas y de gestión. Así se ha destacado en las XIV Jornadas Nacionales de la Sociedad Española de Directivos de la Salud (Sedisa), celebradas en Toledo. Este avance tecnológico redefine el panorama de la denominada ‘Salud 5.0’, un concepto que abarca la transformación del modelo sanitario hacia una mayor integración de la innovación tecnológica, la sostenibilidad, la humanización y el desarrollo del talento, con la IA como eje central. En definitiva, se trata de que la gestión basada en datos entre en la consulta.

La gestión basada en datos

En el marco de las jornadas de Sedisa, se ha organizado el simposio ‘Salud 5.0: el impacto de la inteligencia artificial en la toma de decisiones clínicas y de gestión’, con la colaboración de Minsait. Este simposio ha servido de preámbulo para el 25º Congreso Nacional de Hospitales y Gestión Sanitaria, que se celebrará en Mallorca del 10 al 12 de marzo de 2027 bajo el mismo lema: ‘Salud 5.0: creamos presente, construimos futuro’. Se trata de abordar áreas temáticas esenciales como la salud comunitaria, los modelos asistenciales del futuro, la medicina de precisión, la transformación digital, el talento sanitario y la gobernanza.

José Soto Bonel, presidente de Sedisa, ha manifestado que la transformación del sistema sanitario exige reforzar el papel de los directivos de la salud como líderes estratégicos. Deben ser capaces de alinear la organización, los profesionales y los resultados en salud. Ha subrayado, además, la necesidad de avanzar hacia modelos de gestión sanitaria basada en valor, que garanticen la sostenibilidad y la eficiencia del sistema.

En esta línea, Javier Ureña Morales, director general del Servei de Salut de les Illes Balears, ha señalado que ‘Salud 5.0’ refleja un enfoque integral que conecta la innovación tecnológica, la evolución de los modelos asistenciales y los retos estructurales del sistema.

La IA en la gestión y clínica

Desde otra perspectiva autonómica, Juan Madrona Tárraga, coordinador regional de Coordinación y Gobernanza de la Dirección General de Salud Digital de la Agencia de Transformación Digital de Castilla-La Mancha, ha afirmado que la IA ha pasado de ser una moda a convertirse en una necesidad. Según ha explicado, se trata de aprovechar esta tecnología siempre que aporte valor. Así, puede acelerar el trabajo de los profesionales mediante el acceso rápido a grandes cantidades de información y agilizar procesos automatizables. Su función principal consiste en ahorrar tiempo, sin reemplazar la toma de decisiones humanas.

Estudios recientes han revelado que la IA ha contribuido a reducir entre un 30-40 % los errores en campos como la radiología. Juan Madrona ha enfatizado que no se trata de sustituir a los facultativos, sino de ofrecerles mayor seguridad en su trabajo.

En el ámbito de la gestión, se ha observado una mejora del 15 % en los flujos de pacientes, mediante la anticipación de la demanda, la organización de quirófanos y la gestión de listas de espera. Estos datos se refuerzan con la percepción de los directivos sanitarios: el 92 % cree que la IA mejorará su eficiencia operativa, y el 65 % la considera una herramienta eficaz para acelerar la toma de decisiones.

Más IA en América y Asia

A nivel internacional, casi el 50 % de los clínicos europeos estiman que la IA influirá en su toma de decisiones en los próximos 5 a 10 años, una cifra que asciende al 70 % en Latinoamérica y Asia. El mercado de la IA en salud se proyecta con una tasa de crecimiento anual compuesta cercana al 40 % hasta 2030.

En el verano de 2025, el Ministerio de Sanidad llevó a cabo una encuesta que identificó 155 algoritmos de IA en uso por los servicios de salud españoles. De estos, el 64 % se dedicaba al diagnóstico, el 25 % a la gestión de la demanda asistencial, el 7 % a la prevención y el 4 % al tratamiento. Según el análisis de los expertos, se ha dado prioridad a áreas de menor riesgo y mayor beneficio rápido, lo que sugiere una futura aplicación más extensa de la IA en la gestión clínica.

El reto de la integración y el valor en salud

Las XIV Jornadas de Sedisa han subrayado que el valor de la Salud 5.0 no reside únicamente en la tecnología implantada, sino en su capacidad para optimizar la práctica clínica y los resultados en salud. El principal desafío, aparte de la digitalización, es la integración efectiva de la información en la práctica médica. Los directivos sanitarios han situado la integración de datos, la IA y los modelos organizativos avanzados como pilares para transformar la asistencia.

Otros temas relevantes abordados han sido la compra pública inteligente, como herramienta estratégica para la eficiencia, la sostenibilidad y la innovación, y el liderazgo intergeneracional, fundamental para el relevo, la transmisión de conocimiento y la adaptación a los desafíos del sistema.

Ángeles Martín Octavio, directora general de Atención Primaria del Servicio de Salud de Castilla-La Mancha, ha destacado que la Atención Primaria será un pilar estratégico si lidera un cambio de paradigma que priorice la salud de las personas, las familias y las comunidades. Ha insistido en la necesidad de evolucionar hacia un modelo más proactivo y resolutivo, adaptado al territorio, y ha subrayado que «la digitalización debe humanizar la atención, no sustituirla».

Nuevos perfiles y competencias para la continuidad asistencial

Los nuevos modelos organizativos han generado la necesidad de perfiles profesionales específicos, como el director de continuidad asistencial. Sedisa ha analizado esta figura dentro de su proyecto de desarrollo profesional continuado (DPC), cuyo objetivo es garantizar una atención sin discontinuidades, eficiente y alineada con las necesidades de los pacientes. El DPC Sedisa constituye el primer sistema integral en España para la evaluación, desarrollo y certificación de competencias de los directivos de la salud.

El director de continuidad asistencial desempeña un papel estratégico al coordinar los niveles asistenciales, servicios y profesionales, promoviendo circuitos integrados y coherentes. Su función resulta crítica en la atención a pacientes con procesos complejos, crónicos o de larga duración, donde la fragmentación asistencial puede afectar los resultados en salud, la experiencia del paciente y la sostenibilidad del sistema.

Continuidad asistencial

Dulce Ramírez Puerta, vicepresidenta primera de Sedisa y coordinadora del Comité de Profesionalización y del Proyecto DPC, ha explicado que la continuidad asistencial es un factor determinante de calidad, seguridad y eficiencia. La identificación y el desarrollo de este perfil directivo permiten avanzar hacia un modelo asistencial más integrado que mejore la atención al paciente.

El perfil del director de continuidad asistencial incluye competencias técnicas como la gestión de procesos asistenciales integrados y la coordinación interprofesional. También se ocupa de la orientación al paciente, la evaluación de resultados en salud y la optimización de recursos. A estas se suman competencias transversales como la comunicación, el trabajo colaborativo, la gestión del cambio, la toma de decisiones, la orientación estratégica y la capacidad de impulsar la innovación organizativa.

Mediante la plataforma DPC Sedisa, los profesionales pueden evaluar su nivel competencial, identificar áreas de mejora y acceder a itinerarios de desarrollo personalizados. A esto se añade una certificación voluntaria de sus competencias. Con este desarrollo, Sedisa refuerza su compromiso «con una gestión sanitaria basada en el valor, la profesionalización de los directivos y la mejora de la atención al paciente, con la continuidad asistencial como elemento central para la sostenibilidad y calidad del sistema».

Diagnóstico de la gestión sanitaria

Un sondeo cualitativo, respondido por 188 profesionales de toda España con motivo de las XIV Jornadas Nacionales de Sedisa, ha identificado 10 grandes líneas estratégicas para un «nuevo pacto» en salud: gobernanza profesional y despolitizada, resultados en salud y equidad, datos interoperables, financiación basada en valor, cambio cultural hacia la innovación, capacitación y desarrollo, atención centrada en la persona, tecnología al servicio de la salud, coordinación y alianzas, y sostenibilidad del sistema sanitario.

María Hoyos Vázquez, presidenta de estas jornadas, ha señalado que el objetivo reside en aportar soluciones prácticas y transferibles que permitan a los directivos avanzar hacia modelos más eficientes, sostenibles y centrados en las personas. El sondeo, realizado entre el 14 de enero y el 9 de abril de 2026, ha revelado que el 59,57 % de las organizaciones sanitarias dispone de un plan estratégico actualizado, si bien cerca del 40 % se encuentra aún sin él o en proceso de elaboración/actualización. Por ello, se observa un margen de mejora en la planificación estratégica.

La estrategia digital se perfila como una prioridad clara: más del 71 % de las organizaciones le otorgan alta o muy alta prioridad. No obstante, persisten barreras como la rigidez organizativa (61,70 %), la resistencia al cambio (60,11 %) y la falta de financiación (44,15 %).

Directivos con alta cultura innovadora

Más de la mitad de los participantes perciben una cultura innovadora alta o muy alta en sus equipos directivos, aunque predominan los niveles intermedios. Solo el 20,74 % de las organizaciones cuenta con programas estructurados de incentivación de la innovación. La innovación organizativa se ha identificado como la principal prioridad para los próximos tres años (52,66 %), por delante de la tecnológica o asistencial, lo que refuerza la necesidad de abordar la transformación desde una perspectiva estructural y cultural.

José Soto ha señalado que esta innovación organizativa resulta fundamental para la gestión sanitaria basada en valor. Entre las medidas para avanzar hacia modelos de gestión basados en valor, los participantes han destacado la medición conjunta de resultados en salud y eficiencia (4,63 sobre 5), el impulso de un cambio cultural (4,52) y la medición de resultados en salud (4,5).

Transformación digital

En cuanto a la transformación digital, las organizaciones sanitarias muestran un mayor grado de madurez en tecnologías consolidadas como la historia clínica electrónica (3,87 sobre 5) y la telemedicina (3,08). Sin embargo, tecnologías emergentes como la IA (2,43), el Big Data (2,40) o la automatización de procesos (2,66) presentan un menor nivel de implantación.

Más del 53 % de los directivos ha manifestado no estar suficientemente preparado para liderar la transformación digital, lo que pone de manifiesto la necesidad de reforzar competencias estratégicas, digitales y de liderazgo. Las principales necesidades formativas se centran en el cambio cultural y la gestión del talento (62,23 %), el liderazgo digital (54,26 %) y el análisis de datos en salud (53,72 %). La ciberseguridad, en contraste, exhibe un mayor grado de madurez: más del 75 % de las organizaciones se consideran preparadas o muy preparadas en este ámbito.

María Hoyos ha concluido que los resultados del sondeo reflejan un sistema sanitario en evolución, con avances significativos en planificación estratégica y digitalización, pero con importantes retos estructurales. La transformación del sistema requiere alinear la gobernanza, la cultura, el talento, la tecnología y la financiación en torno a un modelo centrado en el valor en salud, la equidad y la sostenibilidad.

Innovación sanitaria e investigación

En el marco de la mesa de debate ‘España Global: Innovación sanitaria e investigación’, se ha destacado el papel del sistema sanitario como uno de los principales activos estratégicos del país. Se ha valorado su capacidad para generar valor en salud, conocimiento y desarrollo económico, así como su potencial para reforzar la proyección internacional de España.

Jesús Sanz Villorejo, secretario de Sedisa y vicepresidente de la Fundación Sedisa, ha subrayado el valor de la innovación aplicada a los cuidados, la digitalización y la gestión eficiente de los recursos. Para avanzar, ha señalado la necesidad de impulsar estructuras colaborativas estables, fomentar la investigación traslacional y dar mayor protagonismo a los profesionales clínicos en el diseño e implementación de soluciones.

Barreras relevantes

Sanz Villorejo ha advertido de que la fragmentación del sistema, la burocracia o la dificultad para implementar cambios en entornos asistenciales complejos siguen siendo barreras relevantes. También ha apuntado la necesidad de simplificar procesos, reforzar la formación en investigación y facilitar la transferencia del conocimiento a la práctica clínica.

Por su lado, Belén Pérez, investigadora principal del proyecto IMPaCT-Genómica e investigadora del CIBER Enfermedades Raras y del Centro de Biología Molecular de la Universidad Autónoma de Madrid, ha señalado que la medicina de precisión, impulsada por iniciativas como IMPaCT-Genómica, posiciona a España en la vanguardia internacional, especialmente en el abordaje de enfermedades raras. Ha remarcado que el reto es consolidar su integración en la práctica clínica con garantías de equidad. Se requiere colaboración entre instituciones y el desarrollo de infraestructuras y gestión de datos adecuadas.

Personas primero

La sesión ‘Personas primero: estrategias para transformar el Sistema Sanitario’ ha abordado la necesidad de modelos organizativos centrados en los profesionales y pacientes. Candela Calle, coordinadora de la Escuela Sedisa de Liderazgo y vicepresidenta segunda de Sedisa, ha defendido que las instituciones sanitarias que sitúan a las personas en el eje de su propósito y de su plan estratégico marcan el rumbo de la transformación del sistema. Ha subrayado la importancia de construir organizaciones creíbles, con liderazgos sólidos, humanistas y capaces de generar compromiso y sentido de pertenencia.

Calle ha afirmado que gestionar hoy exige claridad sobre la importancia de las personas y ejercer un liderazgo transformador basado en la honestidad, la valentía y la innovación. Esto es primordial para fortalecer las organizaciones y afrontar los cambios del sistema sanitario. Ha señalado que el liderazgo transformacional es el que permite implicar a todos los elementos del sistema para impulsar los cambios requeridos.

Liderazgo clínico y afectivo-transformacional

Por su parte, Julio Zarco, presidente de la Fundación Humans, ha destacado la importancia del liderazgo clínico y afectivo-transformacional, así como la integración de la tecnología en un marco de humanismo digital que garantice una atención centrada en las personas.

La jornada ha incorporado otros debates, como la transición de la edad pediátrica a la adulta en enfermedades raras, donde se ha puesto de manifiesto la necesidad de mejorar la continuidad asistencial y la coordinación entre niveles. Asimismo, la mesa sobre la gobernanza del medicamento en el Sistema Nacional de Salud ha abordado la importancia de modelos que integren la creación de valor y la medición de resultados en salud, de forma que se refuerce la toma de decisiones basada en evidencia y sostenibilidad.

Conflictos de intereses: El simposio ‘La salud 5.0’ ha contado con la colaboración de Minsait.

Nota del editor: La cobertura de las jornadas ha sido financiada en parte por la Sociedad Española de Directivos de la Salud (Sedisa), que ha cubierto los gastos de viaje para asistir al congreso. La información publicada es independiente y se ha realizado únicamente bajo el criterio de la redactora que firma la información y de la dirección de EL MÉDICO INTERACTIVO.

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lunes, 27 de abril de 2026

El Consejo de Colegios de Médicos del País Vasco insta a “un diálogo real” por un Estatuto Marco propio

El Consejo de Colegios de Médicos del País Vasco (CCMPV), presidido por el doctor Joseba Atxutegi, en representación de la profesión médica y en defensa de la calidad del sistema sanitario y de la atención a la ciudadanía, expresa públicamente su firme apoyo a la reivindicación de un Estatuto Médico propio que reconozca la singularidad, la responsabilidad y la exigencia inherentes al ejercicio de la Medicina.

La aprobación del acuerdo para el nuevo Estatuto Marco del Sistema Nacional de Salud, alcanzado el 26 de enero entre el Ministerio de Sanidad y diversas organizaciones sindicales, ha generado un profundo malestar en el colectivo médico. Dicho texto ha sido elaborado sin el respaldo de los sindicatos exclusivamente médicos, sin una negociación real con quienes ejercen la profesión y sin tener en cuenta las particularidades que definen nuestro trabajo.

La Medicina no es una profesión equiparable en términos organizativos a otras categorías del ámbito sanitario. La formación prolongada, la alta cualificación técnica, la toma constante de decisiones clínicas complejas y la responsabilidad directa sobre la vida y la salud de las personas configuran un marco profesional diferenciado que exige un tratamiento normativo específico.

Por ello, el CCMPV considera que el actual Estatuto Marco resulta insuficiente, al no reconocer adecuadamente:

  • La singularidad del acto médico y su responsabilidad jurídica y ética.
  • Las condiciones específicas de formación, acceso y desarrollo profesional.
  • La carga asistencial creciente y las exigencias organizativas del sistema.
  • La necesidad de garantizar condiciones laborales que favorezcan lo calidad asistencial y la seguridad de las y los pacientes.

Propuestas

El Consejo de Colegios de Médicos del País Vasco comparte y respalda las movilizaciones convocadas por las organizaciones médicas, incluyendo la huelga nacional reciente, como expresión legítima del descontento de la profesión ante una regulación que no responde a sus necesidades.

Asimismo, manifiesta su rechazo a un proceso de negociación que ha dejado al margen a las y los representantes específicos del colectivo médico y que, además, se ha desarrollado sin un consenso suficiente con las comunidades autónomas, actores fundamentales en la gestión sanitaria. La viabilidad de cualquier reforma en este ámbito requiere, igualmente, un compromiso claro de los distintos ministerios implicados, especialmente en materia de financiación y recursos.

El CCMPV reitera que la defensa de un Estatuto Médico propio no responde a intereses corporativos, sino a la necesidad de garantizar un sistema sanitario sólido, eficiente y centrado en el paciente. La mejora de las condiciones profesionales de las médicas y los médicos repercute directamente en la calidad de la atención, en la seguridad clínica y en la sostenibilidad del sistema.

Por todo ello, se insta a las autoridades sanitarias a:

  1. Abrir un proceso de diálogo real y específico con las organizaciones médicas.
  2. Reconocer la singularidad de la profesión mediante la elaboración de un Estatuto propio.
  3. Garantizar que cualquier reforma normativa cuente con el consenso de las y los profesionales y de las comunidades autónomas.
  4. Situar la calidad asistencial y la seguridad del paciente como ejes centrales de la regulación.

El Consejo de Colegios de Médicos del País Vasco reafirma su compromiso con la defensa de la profesión médica, con la dignidad de sus condiciones laborales y con la excelencia del sistema sanitario público.

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Más allá de la báscula: hacia una nueva forma de entender la obesidad en la consulta médica

Más de 1.000 millones de personas viven con obesidad en el mundo y se estima que la cifra superará los 2.000 millones en 2035 —una de cada cuatro personas—, según el informe World Obesity Atlas. En España, la prevalencia ronda el 24 %, y las previsiones apuntan a que alcanzará el 37 % en la próxima década, de acuerdo con el mismo informe.

El impacto clínico, social y económico de estas cifras —acompañadas de múltiples enfermedades asociadas, complicaciones y pérdida de calidad de vida— es enorme. “Las medidas no solo son urgentes, sino que requieren un cambio de paradigma”, afirma Cristina Petratti, médica de familia y especialista en obesidad con más de 25 años de experiencia, autora del libro Obesidades sin culpa. No es falta de voluntad. Es biología. Miembro de la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO), insiste en que es necesario abandonar ideas obsoletas a la luz de la evidencia científica actual.

Evaluaciones más allá del IMC

Durante años la obesidad se ha reducido al Índice de Masa Corporal (IMC), pero en la práctica clínica se sabe que dos personas con el mismo IMC pueden tener riesgos distintos. Estudios como el de Francisco Rubino y colaboradores redefinen qué es la obesidad y cómo diagnosticarla, proponiendo que no solo debe hacerse con el IMC sino basándose en el exceso de grasa corporal y su impacto real en la salud del paciente. La conclusión, según Petratti, es clara: “La báscula cuenta una parte muy pequeña de la historia. Perímetro de cintura, composición corporal y perfil metabólico son los tres pilares que todo médico debería tener en cuenta para hacer una medicina de precisión en obesidad”.

Primero, tener en cuenta la distribución del tejido adiposo, el perímetro de cintura; lo decisivo no es cuánta grasa tiene una persona, sino dónde está y cómo se comporta. La grasa visceral, la que rodea el hígado, el páncreas y el intestino, es metabólicamente activa y se asocia a inflamación de bajo grado, resistencia a la insulina y mayor riesgo cardiovascular. “Una simple cinta métrica en consulta aporta más información pronóstica que muchos análisis. Medir el perímetro de cintura debería ser tan rutinario como tomar la tensión”, apunta.

Segundo, centrarse en la composición corporal, la masa muscular y la grasa, porque “no todo descenso de peso es un buen resultado”, puntualiza. Herramientas como la bioimpedancia, los test de fuerza o una valoración funcional como el test de levantarse de la silla o la fuerza de presión manual permiten saber qué está ocurriendo. “La fuerza de prensión es un marcador de salud y envejecimiento que se puede medir en consulta en un minuto”, indica.

Finalmente, el perfil metabólico básico. Con una analítica estándar se obtiene una foto del riesgo real: glucosa en ayunas y HbA1c, perfil lipídico con colesterol total, HDL, LDL y triglicéridos, transaminasas para valorar la función hepática y descartar hígado graso y, cuando está indicado, marcadores de resistencia a la insulina. Este perfil permite identificar obesidades con repercusión metabólica que de otro modo pasarían desapercibidas.

Este viraje conceptual ha sido respaldado por las principales instituciones internacionales. En 2013, la American Medical Association reconoció oficialmente la obesidad como una enfermedad crónica y, en 2016, la American Association of Clinical Endocrinologists propuso el término Adiposity-Based Chronic Disease (ABCD), enfatizando que el problema central no es el peso en sí mismo, sino la disfunción del tejido adiposo y sus complicaciones clínicas. En esta misma línea se sitúa la “Guía española para el manejo integral y multidisciplinar de la obesidad en adultos (guía GIRO), que reúne la evidencia científica más actual y propone un enfoque que integra intervenciones nutricionales, actividad física, apoyo psicológico, así como tratamientos farmacológicos, técnicas endoscópicas y cirugía bariátrica, aconsejando dejar de hablar de obesidad en singular y comenzar a hablar de “obesidades”.

Como “recetar” ejercicio y preservar la masa muscular

El músculo no es solo un tejido que permite el movimiento, es un órgano endocrino. Durante la contracción muscular libera mioquinas, se han identificado más de 600, que actúan sobre el metabolismo, el sistema inmunológico, el tejido adiposo y el cerebro. Cuando un paciente camina, nada o levanta pesas, está enviando señales químicas a todo su organismo.

“Cualquier médico debería prescribir ejercicio como prescribe un fármaco, con indicación, dosis y seguimiento”, asegura la experta. La recomendación general combina ejercicio aeróbico, al menos 150 minutos semanales de actividad de intensidad moderada, con entrenamiento de fuerza al menos dos días por semana, pero la clave está en la individualización, adaptando el tipo, la intensidad y la progresión a la condición física, las comorbilidades y las preferencias del paciente. Desde SEEDO se ha desarrollado SEEDO GO, una plataforma para trasladar esta evidencia a la práctica clínica de forma segura y personalizada. “No es una app de fitness, es una herramienta médica”, explica Petratti.

Cada especialista debería incorporar el ejercicio como parte natural de su plan terapéutico, como ya sugieren algunos estudios. El cardiólogo sabe que el sedentarismo se asocia a mayor mortalidad que la propia obesidad y que el ejercicio mejora el perfil lipídico, reduce la frecuencia cardíaca en reposo y disminuye el riesgo de hipertensión. El ginecólogo encuentra en la menopausia un momento crítico, ya que la caída de estrógenos favorece el depósito de grasa visceral y aumenta el riesgo cardiometabólico, y el entrenamiento de fuerza es fundamental para preservar masa muscular y mejorar la sensibilidad a la insulina. El traumatólogo, por su parte, entiende que la masa muscular protege la articulación y que sin fuerza la prótesis o la rehabilitación fracasan.

En la era de los agonistas del receptor GLP-1 este punto es más relevante que nunca. No toda pérdida de peso es saludable. Cuando el descenso no se acompaña de un estímulo adecuado de fuerza y de una ingesta proteica suficiente, el organismo pierde no solo grasa, también tejido magro. Las consecuencias son directas: disminución del metabolismo basal, peor funcionalidad y mayor riesgo de recuperar el peso a medio y largo plazo. Por eso el entrenamiento de fuerza es una herramienta terapéutica importante, acompañada de un aporte proteico de 1 a 1,5 g/kg/día ajustado a cada paciente. “Por eso hablamos de alianza metabólica: la integración estratégica entre farmacoterapia, ejercicio físico, nutrición estructurada y acompañamiento conductual. El objetivo ya no es solo perder peso: es perder grasa, preservar músculo y sostener la salud metabólica en el tiempo”, apunta la experta.

Cómo explicar el ambiente obesogénico y la inflamación de bajo grado

“Un ambiente obesogénico es un entorno que promueve hábitos que aumentan el riesgo de obesidad, con ultraprocesados accesibles y baratos en cada esquina, márquetin alimentario dirigido a niños, barrios sin espacios seguros para caminar, jornadas laborales de 12 horas frente a una pantalla, estrés crónico y mal descanso”, relata la experta. Por ello, lo primero que puede hacer un profesional en prevención primaria es ponerle nombre a todo esto delante del paciente en base a la evidencia científica, según la experta. “Cuando alguien entiende que no lucha solo contra su voluntad, sino contra un entorno diseñado para que no resista, deja de sentirse culpable y empieza a poder actuar”, concluye.

En cuanto a la inflamación de bajo grado, componente central en la obesidad y en muchas enfermedades metabólicas, el tejido adiposo visceral la produce de forma silenciosa, y esa inflamación se asocia a resistencia a la insulina, diabetes tipo 2, enfermedad cardiovascular e hígado graso. “Al paciente le explico que el cuerpo está en un estado de alarma biológica permanente, aunque él no lo note. Y también le explico la buena noticia: el ejercicio físico, a través de las mioquinas que libera el músculo al contraerse, tiene un efecto antiinflamatorio directo. Comer mejor, moverse y dormir bien no son consejos de autoayuda, son intervenciones biológicas potentes”, revela.

Cómo educar en consulta sin culpabilizar

Tres recomendaciones concretas para el profesional, según Petratti. Primero, cambiar el lenguaje, hablar de “persona con obesidad”, no de “obeso”, y explicar que es una enfermedad crónica, no un fallo de carácter. Segundo, ayudar al paciente a auditar su propio entorno, qué hay en su despensa, cuántas horas pasa frente a una pantalla, cómo duerme, qué estímulos alimentarios tiene alrededor y a qué puede poner distancia, “porque a veces proteger el proceso implica modificar dinámicas que no están alineadas con el cambio”. Tercero, apoyarse en el trabajo en equipo, médico de familia, nutricionista, profesional del ejercicio físico y, cuando sea necesario, psicólogo. “El paciente con obesidad debe ser acompañado desde el inicio, igual que acompañamos a un paciente con cáncer”, apunta.

También recuerda que la prevención individual tiene un techo si no se acompaña de medidas colectivas como etiquetado frontal de alimentos, impuestos a bebidas azucaradas, formación de profesionales en trato no estigmatizante y educación en escuelas. “Países como Chile, México y Canadá ya han dado pasos importantes en esta dirección. Un médico bien informado es también una voz importante para reclamar estas medidas”, asegura.

“El resumen es sencillo: educar en prevención no es repetir ‘coma menos y muévase más’, es explicar que la obesidad es una respuesta biológica a un entorno complejo, retirar la culpa, dar herramientas concretas y acompañar desde un enfoque interdisciplinar”, concluye.

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La tomografía sintética redefine la imagen del hueso temporal sin radiación

Un estudio diagnóstico publicado en JAMA Otolaryngology–Head & Neck Surgery demuestra la viabilidad de generar tomografía computarizada (TC) sintética a partir de resonancia magnética (RM) mediante algoritmos de aprendizaje automático. Este avance plantea un cambio relevante en la práctica clínica al permitir la evaluación simultánea de tejidos blandos y estructuras óseas sin exposición a radiación ionizante.

Integración de modalidades en un único estudio de imagen

En la práctica otológica, la combinación de RM y TC ha sido tradicionalmente necesaria para obtener una caracterización completa de la anatomía del hueso temporal. Mientras la RM ofrece una excelente resolución de tejidos blandos, la TC sigue siendo el estándar para la evaluación de estructuras óseas. La posibilidad de sintetizar imágenes equivalentes a TC a partir de RM introduce una alternativa potencialmente más eficiente y segura.

El estudio se desarrolló en un centro terciario de referencia en los Países Bajos, donde se recopilaron 73 estudios emparejados de RM y TC. De estos, 67 se utilizaron para entrenar un algoritmo de aprendizaje automático capaz de generar imágenes sintéticas, mientras que los restantes se emplearon para validación clínica independiente.

Precisión geométrica y radiológica comparable

Los resultados evidencian que las imágenes sintéticas alcanzaron una precisión notable respecto a la TC convencional, considerada estándar de referencia. El error medio de distancia superficial fue de 0,38 mm, mientras que la diferencia en radiodensidad fue de apenas 4 unidades de Hounsfield, valores clínicamente aceptables en la mayoría de los escenarios.

La visibilidad de los principales hitos anatómicos fue comparable entre ambas modalidades en la mayoría de los casos. Sin embargo, se identificaron limitaciones específicas: el grosor del tegmen tendía a sobreestimarse y los osículos no se representaban de forma consistente, lo que podría afectar su utilidad en determinadas indicaciones diagnósticas finas.

Valoración clínica por especialistas

La evaluación cualitativa fue realizada por otorrinolaringólogos y radiólogos mediante una escala Likert de cuatro puntos. La mayoría de las imágenes sintéticas fueron consideradas adecuadas para aplicaciones clínicas como localización anatómica, navegación quirúrgica y planificación preoperatoria, especialmente en procedimientos como la implantación coclear.

En concreto, el 97% de los estudios fueron considerados útiles para localización, el 83% para navegación y el 70% para planificación quirúrgica. No obstante, los evaluadores coincidieron en que estas imágenes no deben sustituir a la TC convencional en contextos puramente diagnósticos, debido a las limitaciones en la representación de microestructuras.

Aplicaciones clínicas y limitaciones actuales

El principal valor clínico de esta tecnología reside en la planificación quirúrgica y la orientación anatómica en procedimientos otológicos. La posibilidad de disponer de información combinada de tejidos blandos y hueso en una sola adquisición podría optimizar flujos de trabajo, reducir costes y evitar la exposición a radiación, especialmente relevante en pacientes jóvenes o en estudios repetidos.

Sin embargo, la precisión insuficiente en estructuras de pequeño tamaño limita su aplicabilidad diagnóstica completa. Además, la implementación clínica requiere validación adicional en diferentes poblaciones y entornos, así como integración con sistemas de imagen existentes.

Implicaciones para el futuro de la imagen médica

Este estudio representa un paso significativo hacia la convergencia de modalidades de imagen mediante inteligencia artificial. La generación de TC sintética a partir de RM podría extenderse a otras regiones anatómicas, ampliando su impacto en múltiples especialidades.

A medida que los algoritmos evolucionen, es probable que se reduzcan las limitaciones actuales, permitiendo una sustitución progresiva de la TC en determinados contextos. Por ahora, su papel parece orientarse como herramienta complementaria de alto valor en planificación quirúrgica.

En conclusión, la TC sintética derivada de RM constituye una innovación prometedora que redefine el paradigma diagnóstico en otología. Su adopción clínica dependerá de la mejora en la resolución de detalles finos y de su validación en escenarios reales, pero ya anticipa un futuro donde la imagen médica sea más segura, integrada y eficiente.

 

Los conflictos de intereses de los autores pueden consultarse en el texto original

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viernes, 24 de abril de 2026

La inteligencia artificial y la prueba del tiempo clínico

La conversación sobre inteligencia artificial en medicina se ha instalado con rapidez en un registro casi siempre previsible, hablamos de capacidad de cálculo, de automatización, de apoyo al diagnóstico, de medicina personalizada, de predicción y de eficiencia. Como médico, investigador y docente, me planteo si no estamos formulando del todo bien la pregunta principal: el verdadero examen de la inteligencia artificial en salud no está ni estará solo en demostrar que puede hacer más cosas, sino en probar que puede mejorar de verdad las condiciones en las que hoy se ejerce la medicina.

Esas condiciones son cada vez más exigentes. El problema del sistema sanitario no es únicamente la escasez de recursos o el incremento sostenido de la demanda, es también una forma de desgaste más difícil de medir y muy presente en la práctica diaria: la erosión del tiempo clínico. No me refiero solo a la falta material de minutos por paciente, sino a algo más preocupante: el progresivo estrechamiento del espacio mental y profesional necesario para pensar bien, discriminar con prudencia, integrar información compleja, escuchar con atención y decidir con verdadero criterio clínico.

En los últimos años hemos incorporado al trabajo sanitario una enorme cantidad de capas: más registros, pantallas, trazabilidad, más exigencias administrativas, más circuitos, datos, más alertas, más sistemas de información. Parte de todo ello era necesario y ha sido útil, pero sería ingenuo negar que también hemos construido una medicina sometida a una creciente presión de fragmentación. El clínico no solo atiende enfermos; atiende, además, flujos de información, plataformas, tareas intermedias, validaciones y obligaciones de registro que compiten de forma constante por su atención.

¿Cuánto añade o cuánto retira la IA?

Cuando hablamos de inteligencia artificial, la cuestión no debería ser únicamente cuánto puede añadir, sino cuánto puede retirar. No basta con preguntarse si una herramienta es sofisticada, hay que preguntarse si reduce fricción, si ordena o complica, si devuelve foco o introduce una nueva dispersión. ¿Alivia de verdad o si simplemente cambia de sitio la carga?

Soy claramente partidario del desarrollo de estas tecnologías, la inteligencia artificial está abriendo posibilidades extraordinarias en el análisis de datos, en la identificación de patrones, en el procesamiento de lenguaje, en la imagen médica y en la capacidad de anticipar riesgos o detectar señales que de otro modo pasarían desapercibidas. En especialidades como la neumología, donde convivimos con enfermedad crónica, seguimiento longitudinal, múltiples variables clínicas y un volumen creciente de información, ese potencial es indudable y sería absurdo ignorarlo.

Sería igual de erróneo asumir que toda incorporación tecnológica mejora por definición la práctica clínica. No toda innovación descarga, a veces, también añade supervisión, dependencia, expectativa de rendimiento, necesidad de validación continua o nuevas formas de vigilancia. Puede convertir al profesional en el revisor final de una cadena cada vez más automatizada, pero no necesariamente más inteligible. En ocasiones desplaza el problema sin resolverlo: reduce una tarea concreta, pero incrementa otras; acelera una fase del proceso, pero aumenta la complejidad global del trabajo.

Ese es uno de los puntos ciegos del debate actual. Tendemos a evaluar la IA por su potencia, pero no siempre por su impacto sobre la ecología real del trabajo clínico. La medicina no se ejerce en abstracto, la ejercemos en consultas saturadas, en servicios con alta presión asistencial, en entornos donde la incertidumbre no desaparece porque una herramienta sea capaz de ofrecer una respuesta rápida, probabilística o estadísticamente robusta. La decisión clínica sigue siendo algo más que el resultado de un buen procesamiento de datos, exige contexto, experiencia, responsabilidad y una relación madura con la incertidumbre.

De hecho, el riesgo no está tanto en que la IA se equivoque de forma visible, el riesgo más sutil es que nos acostumbremos a un modelo de práctica en el que todo parezca más fluido mientras el juicio clínico va perdiendo espacio sin que apenas lo advirtamos. Una medicina puede volverse más ágil en apariencia y, al mismo tiempo, más pobre en deliberación. Puede ganar velocidad y perder espesor y que produce recomendaciones técnicamente sólidas y, sin embargo, podría deteriorar la capacidad del profesional para jerarquizar, matizar o incluso disentir con fundamento cuando el caso concreto lo exige.

Atención, tiempo y juicio

Por eso creo que el criterio central debería ser otro. La buena inteligencia artificial no será la que más impresione en una demostración, sino la que consiga preservar lo más escaso y valioso del ejercicio médico contemporáneo: atención, tiempo y juicio. Tiempo para pensar antes de decidir, explicar antes de prescribir, para integrar los datos de una persona en una visión clínica coherente, y no simplemente en una suma de variables. Tiempo, en definitiva, para que la medicina no quede reducida a una mera gestión acelerada de información.

Este punto es especialmente relevante en la enfermedad crónica. En este ámbito, el problema rara vez es la falta absoluta de datos. Lo que suele faltar es la capacidad de convertir datos dispersos en decisiones útiles, sostenibles y bien contextualizadas, la tecnología tiene valor cuando ayuda a detectar antes, a seguir mejor, a priorizar con más precisión y a intervenir de forma más oportuna. Lo pierde cuando multiplica el volumen de señales sin mejorar realmente la comprensión clínica de lo que importa.

No necesitamos una inteligencia artificial que compita con el médico en autoridad simbólica. Necesitamos herramientas que devuelvan al médico capacidad efectiva para ejercer mejor su función, no una tecnología que aumente el ruido, sino una que reduzca entropía. Si promesas abstractas de eficiencia, necesitamos una mejora concreta en la calidad del trabajo clínico y, con ello, en la calidad de la atención.

La pregunta decisiva no es si la inteligencia artificial va a transformar la medicina, eso ya está ocurriendo. La pregunta es si lo hará a favor del juicio clínico o a costa de él. ¿Servirá para devolver densidad, foco y tiempo a una práctica cada vez más tensionada, o si se convertirá en una capa adicional dentro de un sistema ya fatigado?

Ahí estará su verdadera prueba.

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jueves, 23 de abril de 2026

La apolipoproteína B emerge como el objetivo más coste-efectivo en prevención cardiovascular primaria

Replanteamiento de los objetivos lipídicos en prevención cardiovascular primaria

La prevención primaria de la enfermedad cardiovascular aterosclerótica continúa siendo una prioridad en salud pública, especialmente en poblaciones candidatas a terapia hipolipemiante. Tradicionalmente, el colesterol LDL ha sido el principal marcador de referencia para guiar la intensificación terapéutica, seguido del colesterol no HDL.

Sin embargo, la apolipoproteína B (apoB) ha emergido como un marcador más preciso del número de partículas aterogénicas circulantes, lo que podría traducirse en una mejor estratificación del riesgo residual. Un análisis reciente publicado en JAMA, dentro de la red JAMA Network, evalúa por primera vez la relación coste-efectividad de estos tres objetivos lipídicos en prevención primaria.

Diseño del modelo y población simulada

El estudio se basa en un modelo de simulación por ordenador que incluyó una cohorte hipotética de 250.000 adultos estadounidenses sin enfermedad cardiovascular aterosclerótica previa, elegibles para tratamiento con estatinas.

Los individuos fueron tratados según estrategias de intensificación terapéutica basadas en tres objetivos: LDL-C, colesterol no HDL y apoB. La intensificación incluía el uso de estatinas de alta intensidad y ezetimiba cuando no se alcanzaban los umbrales establecidos.

El modelo incorporó datos procedentes de encuestas nacionales, cohortes longitudinales y literatura científica, con análisis de sensibilidad para evaluar la robustez de los resultados.

Resultados en años de vida ajustados por calidad y costes

Los resultados muestran que la estrategia basada en apoB fue la que generó mayor beneficio clínico en términos de años de vida ajustados por calidad (QALYs).

En comparación con el objetivo de LDL-C, la estrategia basada en colesterol no HDL mostró una ganancia modesta de QALYs junto con una reducción de costes. Sin embargo, al comparar apoB con no HDL, se observó una ganancia adicional de 1324 QALYs, aunque con un incremento de costes asociado.

El análisis incremental situó la relación coste-efectividad de apoB en aproximadamente 30.300 dólares por QALY ganado, por debajo del umbral de disposición a pagar de 120.000 dólares por QALY, lo que la sitúa dentro de los márgenes considerados altamente coste-efectivos.

Comparación entre estrategias lipídicas

El análisis probabilístico mostró que la estrategia basada en apoB fue la opción óptima en el 65% de las simulaciones, mientras que el colesterol no HDL lo fue en el 25%. El LDL-C como único objetivo resultó menos eficiente en términos globales.

Estos resultados reflejan no solo diferencias en eficacia clínica potencial, sino también en la capacidad de cada marcador para capturar el riesgo aterogénico real.

El estudio sugiere que la mayor eficiencia de apoB se relaciona con su capacidad para reflejar el número total de partículas lipoproteicas aterogénicas, más allá de la concentración de colesterol contenido en ellas.

Implicaciones para la práctica clínica y farmacológica

Desde una perspectiva clínica, estos hallazgos plantean la posibilidad de redefinir los objetivos terapéuticos en prevención cardiovascular primaria. La adopción de apoB como marcador principal podría permitir una estratificación del riesgo más precisa y una intensificación terapéutica más eficiente.

Para el ámbito farmacéutico, este cambio potencial implicaría ajustes en estrategias de monitorización, uso de terapias hipolipemiantes combinadas y optimización de recursos sanitarios.

Además, la inclusión de apoB como objetivo podría tener implicaciones en la selección de pacientes candidatos a terapias más intensivas, como estatinas de alta potencia o combinaciones con inhibidores de la absorción de colesterol.

Análisis de costes y sostenibilidad del sistema sanitario

Un aspecto relevante del estudio es que el coste de la determinación de apoB resultó marginal en comparación con los costes globales del tratamiento prolongado y la ganancia en supervivencia.

El incremento de costes observado en la estrategia basada en apoB se debió principalmente a una mayor esperanza de vida, lo que implica tratamientos preventivos prolongados. Este fenómeno, aunque incrementa el gasto sanitario total, se asocia a una mejora en la salud poblacional.

Limitaciones del estudio de simulación

Al tratarse de un modelo computacional, los resultados dependen de las hipótesis iniciales y de la calidad de los datos de entrada. Aunque se realizaron análisis de sensibilidad extensivos, no sustituye la evidencia de ensayos clínicos directos.

Además, la extrapolación a sistemas sanitarios fuera del contexto estadounidense debe realizarse con cautela debido a diferencias en costes y patrones de práctica clínica.

Conclusión

El estudio publicado en JAMA sugiere que la apolipoproteína B es el marcador más coste-efectivo para guiar la terapia hipolipemiante en prevención primaria.

Estos hallazgos apoyan un posible cambio de paradigma en el manejo del riesgo cardiovascular, con implicaciones directas en la práctica clínica y en la optimización de recursos sanitarios, al integrar mayor precisión biológica con eficiencia económica.

 

Los conflictos de intereses de los autores pueden consultarse en el texto original

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El Comité de Huelga pide la dimisión de la ministra de Sanidad

El Ministerio de Sanidad comunicó ayer, 22 de abril, a las comunidades autónomas la suspensión de la reunión prevista para este jueves entre ambos y el Comité de Huelga. En dicha comunicación, la ministra de Sanidad sostiene que la reunión había sido solicitada por el Comité, al que le reprocha haber rechazado su última propuesta y mantener convocada la huelga que tendrá lugar la próxima semana.

En un nuevo comunicado, las organizaciones integrantes del Comité de Huelga inciden en que esta versión de los hechos no se ajusta a la realidad y omite elementos esenciales del desarrollo de las negociaciones, trasladando la responsabilidad del conflicto al Comité de Huelga y a las comunidades autónomas.

Ante este último suceso, el Comité de Huelga ha decidido exigir la dimisión de la ministra de Sanidad por la reiteración en la manipulación del relato en los últimos meses.

Enfrentamiento con la ministra de Sanidad

Según el Comité, la ministra de Sanidad elude asumir su responsabilidad y opta por sostener un relato que desplaza el origen y la persistencia del conflicto hacia otras partes, en lugar de abordar el problema desde el rigor jurídico y la coherencia normativa que la situación exige.

El objetivo de construir este relato engañoso e interesado explica la sistemática manipulación y tergiversación del contenido de las negociaciones por parte del ministerio, lo que ha llevado al Comité a reclamar que estas sean grabadas.

Por todo lo anterior, el Comité de Huelga exige la dimisión de la ministra Mónica García o, si esta no se produce, su cese inmediato.

La versión del Comité

En cuanto a su versión del relato, el Comité expone en este comunicado que en la reunión celebrada el viernes 17 de abril entre el Comité de Huelga y el Ministerio de Sanidad, los representantes ministeriales plantearon como posible vía de salida al conflicto la creación de mesas de negociación específicas para el colectivo médico y facultativo en el ámbito de las comunidades autónomas. Para ello, el ministerio se comprometía a trasladar esta propuesta a las autonomías e impulsar un eventual acuerdo a tres bandas que garantizara su constitución.

En ese contexto, el Comité de huelga manifestó su disposición a estudiar la propuesta y a comunicar posteriormente su posición al ministerio, y quedó expresamente establecido que la reunión con las comunidades autónomas sólo tendría lugar en caso de que dicha propuesta fuese aceptada por el Comité de Huelga.

Tras su análisis, la propuesta del ministerio se reveló inviable desde el punto de vista jurídico. El marco normativo vigente impide la creación de mesas de negociación propias para el colectivo médico y facultativo sin una modificación previa de la legislación básica estatal. Los fundamentos jurídicos que sustentan esta conclusión son tan claros y contundentes que cuesta creer que los servicios jurídicos del ministerio los desconocieran.

En consecuencia, el Comité de Huelga trasladó formalmente al ministerio el rechazo de su propuesta, lo que hacía innecesaria la convocatoria de la reunión con las comunidades autónomas.

 

 

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¿Son realmente cardiosaludables las proteínas vegetales?

Las proteínas alternativas, desde las legumbres hasta las hamburguesas vegetales de última generación, prometen salvar el planeta y proteger el corazón. Se han convertido en el emblema de una nueva forma de comer, más sostenible y, en teoría, más saludable. Pero aunque la idea de sustituir la carne por opciones vegetales para reducir el riesgo cardiovascular es un mensaje que ha calado con fuerza, la evidencia más reciente empieza a plantear preguntas como cuándo, cómo y para quién son realmente beneficiosas.

Bajo la etiqueta de “saludable” conviven alimentos muy distintos, y no todos actúan igual en el organismo. Algunos estudios apuntan a beneficios claros, otros efectos con matices y otros proyectan posibles riesgos, especialmente cuando entra en juego el procesamiento industrial.

No obstante, en el punto de arranque existe un consenso entre la comunidad científica: reducir el consumo de carne –especialmente la procesada– y sustituirla por fuentes de proteína vegetal se asocia con un menor riesgo cardiovascular. Esta conclusión está respaldada por grandes estudios epidemiológicos y revisiones sistemáticas de los últimos años.

Sustituir carne reduce el riesgo cardiovascular

Una de las investigaciones más amplias, publicada en el American Journal of Clinical Nutrition (2024), analizó a más de 200.000 personas durante décadas y evidenció que quienes consumían más proteína vegetal en lugar de animal presentaban un 19 % menos de riesgo de enfermedad cardiovascular y hasta un 27 % menos de enfermedad coronaria. La clave, según los autores, no está tanto en lo que se añade como en lo que se elimina de la dieta.

Los mecanismos biológicos que explican este efecto también están bien descritos. Las proteínas vegetales suelen ir acompañadas de fibra, antioxidantes y compuestos bioactivos, mientras que reducen la ingesta de grasas saturadas y colesterol. Este conjunto favorece un perfil lipídico más saludable, con menores niveles de LDL, mejora la función vascular y contribuye a reducir la inflamación sistémica, tres pilares esenciales de la prevención cardiovascular.

Este patrón encaja, además, con los modelos dietéticos ampliamente estudiados, como la dieta mediterránea donde las legumbres, los frutos secos y otros alimentos de origen vegetal ocupan un lugar central. En este contexto, cuando la proteína vegetal sustituye a fuentes animales menos saludables, el corazón sale ganando. Pero ese matiz –la sustitución– es precisamente en donde empieza la discusión.

El efecto sustitución lo cambia todo

Cuando en los estudios se concluye que las proteínas vegetales reducen el riesgo cardiovascular, rara vez evalúan su efecto de forma aislada. Analizan qué ocurre cuando sustituyen a otros alimentos dentro de la dieta, y ahí es donde la interpretación se vuelve compleja.

En la mayoría de grandes cohortes, el beneficio aparece cuando la proteína vegetal reemplaza a alimentos con un perfil claramente desfavorable, como la carne procesada o ciertas carnes rojas. Es decir, el resultado no responde solo a lo que se incorpora, como legumbres, soja o frutos secos, sino también a lo que desaparece del plato, grasas saturadas, sodio o compuestos derivados del procesamiento cárnico.

Por tanto, no se está midiendo el efecto “puro” de la proteína vegetal, sino el impacto de una modificación dietética más amplia. En términos epidemiológicos, se trata de modelos de sustitución que comparan combinaciones de alimentos, no ingredientes aislados. Esto implica que un mismo alimento pueda parecer muy beneficioso en un contexto y mostrar un efecto más discreto en otro.

En otras palabras, el beneficio es relativo, no es absoluto.

No todas las proteínas vegetales son iguales

En este escenario, la clave no es solo “vegetal” frente a “animal”, sino la calidad nutricional global del alimento y su grado de procesamiento. El concepto “proteína vegetal” engloba muchas realidades, porque no todas las proteínas vegetales son iguales y eso condiciona su impacto en la salud cardiovascular.

El auge de los productos denominados plant-based, de hecho, poco tienen que ver con las proteínas vegetales tradicionales como las legumbres. Esta nueva categoría se ha diseñado para imitar a la carne en sabor y textura, pero se elabora a partir de aislados proteicos, aceites refinados y aditivos. Desde el punto de vista industrial, son un éxito, pero desde el nutricional, la evidencia es aún limitada.

Un ensayo aleatorizado de ocho semanas realizado en Singapur (2024) comparó análogos vegetales con carne y no encontró beneficios cardiometabólicos significativos. Sí observó que tenían más fibra y potasio, pero también más sodio, y concluyó que la calidad nutricional es determinante en esta generación de productos. Tampoco se detectaron mejoras relevantes en LDL ni en la mayoría de variables analizadas.

Otro trabajo, una revisión sistemática (2025) sobre alternativas vegetales y salud cardiometabólica llevada a cabo por investigadores españoles, fue más favorable. Los resultados mostraron que sustituir carne por análogos vegetales redujo el colesterol total en un 6 %, el LDL en un 12 % y el peso corporal en un 1 %. Sin embargo, los autores subrayan la necesidad de estudios a largo plazo.

¿Y la soja? ¿Y los ultraprocesados vegetales?

La soja es uno de los casos mejor estudiados y con resultados más consistentes en biomarcadores cardiovasculares. Un metaanálisis de 2024 que integró 63 ensayos clínicos observó reducciones en la presión arterial sistólica, el colesterol total y el LDL tras la suplementación con proteína de soja, aunque con efectos modestos. Otro análisis del mismo año, centrado en las isoflavonas, encontró también descensos en la presión arterial, con evidencia moderada.

En la misma línea, una revisión (2024) que estudió el efecto de la sustitución de la leche de vaca por bebidas de soja evidenció que no empeora el perfil cardiometabólico y, en algunos casos, mejoraban los lípidos, la inflamación y la tensión arterial.

El punto más crítico aparece al considerar el papel de los productos ultraprocesados. Un estudio de cohorte británico publicado en The Lancet (2024) mostró que los alimentos vegetales no ultraprocesados se asocian con menor riesgo cardiovascular, mientras que los ultraprocesados se vinculan con mayor riesgo y mortalidad. Esta distinción cuestiona la idea de que toda dieta vegetal sea automáticamente saludable.

También es importante tener presente que la mayoría de estudios analizan marcadores intermedios como el colesterol o la presión arterial, no eventos relevantes como infarto o ictus, lo que limita la capacidad de establecer conclusiones definitivas sobre el riesgo coronario real.

Microproteínas, insectos y algas

Mientras que el debate continúa en torno a las proteínas vegetales mencionadas, otras fuentes alternativas van avanzando con evidencia más limitada. Es el caso de las microproteínas derivadas de hongos, que han mostrado efectos prometedores sobre el perfil lipídico, especialmente en la reducción del colesterol LDL, posiblemente debido a su contenido en fibra estructural, aunque los estudios son escasos y de corta duración.

Las algas, por su parte, aportan compuestos bioactivos, antioxidantes y ácidos grasos omega-3 con potencial efecto cardioprotector, pero la mayor parte de la evidencia procede de estudios experimentales o preclínicos, y existen dudas sobre el contenido en yodo o contaminantes dependiendo de su origen.

En el caso de los insectos, la investigación se ha centrado en la seguridad alimentaria más que en sus efectos cardiovasculares. A día de hoy, no hay evidencia suficiente para evaluar su impacto en el corazón. En conjunto, son alternativas que representan más una promesa que una realidad clínica consolidada.

Por tanto, lo que antes parecía una solución directa, cambiar la carne por proteínas alternativas para mejorar el corazón, hoy la ciencia lo sitúa en un terreno más complejo. No se desmienten los beneficios, pero se matiza que dependen del tipo de alimento, su procesamiento y el contexto dietético global.

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miércoles, 22 de abril de 2026

Dídac Mauricio Puente presidirá la Sociedad Española de Diabetes

La Sociedad Española de Diabetes (SED) cambia de presidente, así como incorpora otras novedades en su equipo directivo. Dídac Mauricio Puente, director científico del CIBERDEM (Centro de Investigación Biomédica en Red de Diabetes y Enfermedades Metabólicas Asociadas) y que trabaja en el Servicio de Endocrinología y Nutrición del Hospital de la Santa Creu i Sant Pau (Barcelona), es el nuevo máximo responsable de esta sociedad científica. Sustituye en el cargo a Francisco Javier Ampudia Blasco, que ahora pasará a presidir el patronato de la Fundación de la SED (FSED).

No han sido los únicos cambios en la cúpula directiva de la sociedad científica de referencia en España en el ámbito de la diabetes y sus complicaciones. La nueva vicepresidenta 1ª es la Coral Montalbán Carrasco, del Hospital Universitario Marqués de Valdecilla (Santander); como secretaria de la SED, accede al cargo la María Lía Nattero Chávez, del Hospital Universitario Ramón y Cajal (Madrid); por su parte, Laura Marroquí Esclapez, de la Universidad Miguel Hernández (Elche), es la tesorera; y también se han renovado dos vocalías, dando entrada en la Junta a Francisco José Ortega Delgado, del Instituto de Investigación Biomédica (Girona) y a Martín Cuesta Hernández, del Hospital Universitario Clínico San Carlos (Madrid). También se ha votado a la presidenta electa, que accederá al cargo en dos años; es María Asunción Martínez Brocca, del Hospital Universitario Virgen de la Macarena (Sevilla).

Retos de futuro e hitos conseguidos

“Asumir la presidencia de la Sociedad Española de Diabetes es, sin duda, un gran honor como clínico e investigador. Es un reconocimiento al trabajo realizado durante años, pero también una gran responsabilidad hacia la comunidad científica y clínica que trabaja en nuestro país y, especialmente, hacia las personas con diabetes a las que dedicamos nuestro trabajo del día a día”, declara Dídac Mauricio que, a nivel personal, admite que este nuevo cargo supone “un compromiso muy singular y una responsabilidad enorme”. En definitiva, “es una oportunidad privilegiada para poder contribuir a seguir impulsando el avance del conocimiento, la mejora de la práctica clínica y el papel de nuestra sociedad como referente en el ámbito de la diabetes en España”.

La valoración que realiza el nuevo presidente sobre la situación actual de esta sociedad científica es “muy positiva. Tomo el relevo a la cabeza de una sociedad científica sólida, muy activa y bien posicionada, gracias al excelente trabajo realizado en los últimos años por Javier Ampudia Blasco, al frente de la SED, y por Antonio Pérez Pérez, en la Fundación. Ambos han contribuido de manera decisiva a fortalecer el papel de la sociedad en el ámbito científico, formativo e institucional, así como a impulsar la investigación y la proyección de la diabetes en nuestro país”. Además, según añade, “en los últimos años, la Sociedad ha crecido como nunca en número de socios, y tenemos una base muy sólida sobre la que seguir avanzando y afrontando nuevos retos”.

Trayectoria de Dídac Mauricio Puente

El nuevo presidente de la SED es licenciado en Medicina y Cirugía por la Universitat de Barcelona (1985), doctor en Medicina por la Universidad Autònoma de Barcelona (1993), y especialista en Endocrinología y Nutrición desde 1990.

La trayectoria asistencial de Dídac Mauricio Puente se ha desarrollado en cinco centros hospitalarios de Catalunya, en algunos de los cuales ha ejercido como jefe de Servicio: Hospital de Sabadell, Hospital Universitari Arnau de Vilanova de Lleida y, con el cargo en funciones, en el Hospital Universitari Germans Trias i Pujol de Badalona. En el Hospital de la Santa Creu i Sant Pau ha trabajado en el Servicio de Endocrinología y Nutrición como residente (1986-1990), investigador predoctoral (1990-1991), director de unidad (2003-2006) y, desde febrero de 2018, como director del Servicio. Desde 2019, la dirección del Servicio es mancomunada entre el Hospital de la Santa Creu i Sant Pau y el Hospital Dos de Maig.

En la vertiente docente, ha sido profesor titular de la Facultad de Medicina de la Universitat de Lleida (2008-2013) y, desde septiembre de 2020, es profesor de la Facultad de Medicina de la Universitat de Vic-Universidad Central de Catalunya, en la cual es actualmente catedrático.

En su trayectoria de investigación, destacar que en 1994-1995 fue investigador posdoctoral en el Steno Diabetes Center & Hagedorn Research Insitute de Dinamarca. Actualmente es jefe del Grupo de Investigación en Endocrinología, Diabetes y Nutrición del Institut de Recerca de l’Hospital de la Santa Creu i Sant Pau, del cual es coordinador del Área de Investigación Traslacional y miembro del Comité Científico del Instituto de Investigación. Desde 2024, Dídac Mauricio es director científico del CIBER de Diabetes y Enfermedades Metabólicas Asociadas (CIBERDEM), Instituto de Salud Carlos III. Tiene más de 400 publicaciones indexadas, ha sido investigador principal de múltiples proyectos de investigación en convocatorias competitivas nacionales e internacionales, y es miembro del comité editorial de diferentes revistas internacionales.

 

 

 

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Estos son los MIR por especialidad que pueden terminar en 2026

Este año se han convocado 9.276 plazas para MIR y la expectativa es que se adjudiquen todas. A modo de referencia, el pasado año fueron 9.007 y se adjudicaron todas. Pero la pregunta no es sólo cuantas plazas hay, sino cuantos MIR son los que pueden entrar al mercado laboral. Para ello, el Centro de Estudios del Sindicato Médico de Granada ha realizado un nuevo informe sobre cuántos MIR por especialidad pueden terminar en 2026.

Más plazas, pero menos estabilidad

Según el mismo, el año próximo estarían en condiciones de terminar 8.030, cumplirían su residencia 8.465 en el año 2028, 8.896 en el año 2029, 9.225 en el año 2030 y los años siguientes se seguirá notando un mayor aumento sobrepasando ampliamente los 9.000 nuevos médicos especialistas. No obstante, puede resultar insuficiente en algunas especialidades, sobre todo si no se les ofrece estabilidad y no se mejoran las condiciones laborales, profesionales y retributivas para que no se marchen a otros países a ejercer, huyendo de los contratos temporales, por meses, días o incluso horas. Por ello, recuerda que con los drásticos recortes que se aplicaron hace años en las convocatorias de plazas, se han dejado de formar miles de médicos especialistas.

Aún así, en los últimos años en las facultades de medicina, se han incrementado el número de plazas, con la incorporación de las facultades de Jaén y Almería el curso 2022-2023, las Facultades de Alicante (86 plazas), Fernando Pessoa de Canarias (48), Francisco José Cela de Madrid (119)  y Loyola de Sevilla (60 plazas) en el curso 2023-2024, 65 plazas de la Facultad de Huelva y 99 en Antonio Nebrija de Sevilla en el curso 2024-2025 y también La Rioja, León y alguna más tienen previsto nuevas facultades de medicina en los próximos años. Finalmente se convocarán cada curso más de 9.000 plazas.

Diferencias por especialidades

Con estos datos de contexto, el trabajo concluye que Medicina de Familia, Pediatría, Anestesiología y Medicina Interna son las especialidades que más médicos podrían terminar, por el contrario, Bioquímica Clínica, Medicina Legal y Forense, Inmunología, Farmacología  Clínica, Cirugía Pediátrica las pueden concluir el menor número de médicos.

De esta forma, según el informe, las especialidades que menos han aumentado las plazas MIR disponibles para iniciar la formación en 2026 con relación a 2014/15 las siguientes especialidades: Cirugía Pediátrica (-1), Cirugía Cardiovascular (3), Cirugía  Torácica (3), Cirugía Oral y Maxilofacial (9), Farmacología Clínica (12), Cirugía Plástica (16), Inmunología (17), Bioquímica Clínica (18), Medicina Legal y Forense (18), Neurocirugía (20) y Oncología Radioterápica (21).

Por otra parte, los mayores aumentos en el número de plazas MIR disponibles para formación, desde la convocatoria  2014/2015 corresponden a: Medicina Familiar y Comunitaria (890), Medicina Interna (148), Pediatría (138),  Anestesiología (128), Psiquiatría (113), Radiodiagnóstico (108), Cir. Ortopédica y Traumatología (91), Medicina  del Trabajo (88), Medicina Intensiva (85), Oncología Médica (83), Medicina de Urgencias y Emergencias (82 primera convocatoria), Aparato Digestivo (81), Neurología (76), Cir. General (75), Geriatría (71) y Medicina Física y Rehabilitación (70).

No todos los MIR que termina especialidad se quedan

El informe termina reflexionando que, pese a estas cifras, hay que recordar algunos se presentarán de nuevo al MIR y comiencen el año próximo una nueva especialidad. Otros optarán por emigrar. La OMC ha expedido 5.595 certificados de idoneidad a 3.583 médicos para salir de España en 2024, el 11,6 % más que el año pasado y el 60 % son para trabajar.

Además, no todos todos los MIR van a terminar su formación, el 6,5% en 2024 según informe del Ministerio, además de los que terminan hay un porcentaje importante que proceden de países distintos de España, el 13,2% entre los que eligieron plaza el año 2022, el 11,4% en 2021 y el 10,5% en 2020.

Siendo así, la reflexión final es que, para tener menos listas de espera, menos demoras y más tiempo para los pacientes, los Servicios de Salud deben ofrecer mejores contratos, mejores condiciones y más plazas estables para que nuestros jóvenes médicos no se marchen.

 

 

 

 

 

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martes, 21 de abril de 2026

Una bacteria intestinal para potenciar la inmunoterapia

Microbiota intestinal como modulador de la inmunoterapia

La interacción entre microbiota intestinal y respuesta a la inmunoterapia ha emergido como uno de los campos más prometedores en oncología. Diversos estudios han demostrado que la composición bacteriana intestinal puede influir significativamente en la eficacia de los inhibidores de puntos de control inmunitario.

En este contexto, un estudio reciente publicado en la revista Gut aporta evidencia mecanística y preclínica sobre el papel de Bifidobacterium catenulatum en la modulación de la respuesta inmunitaria antitumoral.

Alteraciones microbiotas en cáncer colorrectal

El análisis inicial del estudio identificó una disminución significativa de Bifidobacterium catenulatum en muestras fecales de pacientes con cáncer colorrectal en comparación con sujetos sanos. Este hallazgo fue consistente en varias cohortes independientes y validado en conjuntos de datos metagenómicos previamente publicados.

La reducción de esta bacteria sugiere un posible papel protector en condiciones fisiológicas y su pérdida podría estar implicada en la progresión tumoral. Este tipo de evidencia refuerza la hipótesis de que ciertas especies bacterianas pueden actuar como moduladores clave del microambiente tumoral.

Efecto antitumoral en modelos preclínicos

La administración oral de Bifidobacterium catenulatum en distintos modelos murinos de cáncer colorrectal mostró una inhibición significativa del crecimiento tumoral. Este efecto se observó tanto en modelos con alta inestabilidad de microsatélites como en aquellos con estabilidad, que suelen presentar peor respuesta a la inmunoterapia.

Los resultados fueron consistentes en modelos sinérgicos como MC38 y CT26, así como en modelos genéticos y de carcinogénesis inducida. Esta consistencia en múltiples sistemas experimentales refuerza la validez del efecto observado y su posible relevancia clínica.

Sinergia con terapia anti-PD-1

Uno de los hallazgos más relevantes del estudio es la capacidad de Bifidobacterium catenulatum para potenciar la eficacia de la terapia anti-PD-1. En modelos de cáncer colorrectal con estabilidad de microsatélites, caracterizados por su resistencia relativa a la inmunoterapia, la combinación con esta bacteria mejoró significativamente la respuesta tumoral.

Este efecto se asoció a un aumento de la infiltración intratumoral de células T CD8+, un elemento clave en la respuesta inmunitaria antitumoral. La activación de estas células sugiere un mecanismo directo de potenciación de la inmunoterapia.

Mecanismo molecular mediado por metabolitos

El estudio identificó el acetato como el metabolito funcional derivado de Bifidobacterium catenulatum responsable del efecto inmunomodulador. Este compuesto actúa uniéndose al transportador MCT-4 en células T CD8+, desencadenando la activación de la vía de señalización MAPK.

La relevancia de este mecanismo se confirmó mediante la inhibición farmacológica y genética de MCT-4, que abolió la activación de las células T CD8 inducida por acetato. Este hallazgo proporciona una base mecanística sólida que conecta microbiota, metabolismo y respuesta inmunitaria.

Implicaciones clínicas en oncología

Los resultados de este estudio tienen implicaciones potenciales significativas en el tratamiento del cáncer colorrectal, especialmente en pacientes con tumores estables por microsatélites, donde las opciones terapéuticas son limitadas.

La utilización de Bifidobacterium catenulatum como adyuvante podría mejorar la eficacia de la inmunoterapia, abriendo la puerta a estrategias combinadas basadas en la modulación de la microbiota. Este enfoque representa un cambio conceptual en la oncología, integrando factores microbiológicos en la toma de decisiones terapéuticas.

Además, la identificación de metabolitos específicos como mediadores del efecto permite explorar nuevas dianas terapéuticas y estrategias farmacológicas.

Conclusión y perspectivas futuras

El estudio publicado en Gut demuestra que Bifidobacterium catenulatum puede suprimir la tumorogénesis colorrectal y potenciar la eficacia de la inmunoterapia mediante mecanismos inmunometabólicos bien definidos.

Estos hallazgos posicionan a la microbiota intestinal como un componente clave en la oncología de precisión y sugieren que la modulación bacteriana podría convertirse en una herramienta terapéutica relevante en el futuro cercano.

 

Los conflictos de intereses de los autores pueden consultarse en el texto original

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Caso clínico: poliartralgia tras proceso febril

Resumen

Mujer de 39 años con gonalgia derecha persistente tras proceso febril en Cuba. Presenta gonalgia derecha e inflamación articular seis meses después del debut con analítica normal (PCR, FR y ANA negativos). Ante la sospecha de artritis crónica por virus chikungunya, se inicia tratamiento antiinflamatorio con mejoría clínica, facilitando el diagnóstico diferencial frente a enfermedades inflamatorias articulares de origen autoinmune.

Palabras clave

Fiebre de Chikungunya, artritis, migrantes

Introducción (justificación del caso)

La globalización, el turismo y los flujos migratorios actuales incrementan la probabilidad de encontrar patologías poco frecuentes en las consultas de Atención Primaria, entre las que destacan las infecciones por virus transmitidos por vectores. Una de ellas es la infección por el virus chikungunya, cuyas manifestaciones crónicas pueden simular enfermedades inflamatorias articulares y generar una limitación funcional importante en los pacientes afectados. Su conocimiento clínico permite realizar un manejo terapéutico adecuado y evita diagnósticos erróneos de patología autoinmune sistémica.

Caso clínico

Motivo de consulta:  acude a consulta por gonalgia derecha persistente.

Antecedentes personales

Mujer de 39 años, originaria de Cuba, que reside en España desde hace seis meses.  No refiere alergias medicamentosas, hábito tabáquico ni factores de riesgo cardiovascular. Tampoco presenta antecedentes quirúrgicos de interés ni historia familiar de enfermedad inflamatoria articular.

Enfermedad actual

A los pocos días de su llegada a España, la paciente desarrolló un cuadro agudo caracterizado por fiebre alta (39 °C), malestar general y mialgias difusas, con afectación articular predominante en tobillos, manos, muñecas y rodillas. Tras la resolución de la fase febril, persistió una poliartralgia en dichas localizaciones. Tras mejoría parcial del dolor articular, refiere persistencia de dolor limitante a nivel de rodilla derecha.

El dolor presenta un ritmo mecánico, exacerbándose con la deambulación y el esfuerzo. Asocia una rigidez matutina de unos 45 minutos que dificulta el inicio de sus actividades diarias. La paciente refiere haber padecido un cuadro clínico idéntico meses antes de su viaje, diagnosticado en Cuba como infección por virus chikungunya bajo criterios clínicos y epidemiológicos durante un brote local. El episodio actual es percibido por la paciente como una recidiva o persistencia de aquel proceso.

Exploración física

  • General: buen estado general. No se observan lesiones cutáneas, adenopatías palpables ni hallazgos significativos en la auscultación cardiopulmonar.
  • Osteoarticular:
    • Manos y tobillos: sin evidencia de tumefacción, aumento de temperatura local o dolor a la palpación articular. Las maniobras de movilización (pasiva, activa y contrarresistida) son normales.
    • Rodilla izquierda: exploración dentro de la normalidad.
    • Rodilla derecha: se objetiva un aumento del volumen articular con signo de peloteo rotuliano leve. No se aprecian otros signos de flogosis (calor o eritema). Presenta dolor con la movilización activa y pasiva, aunque la palpación de puntos óseos es indolora. Las maniobras meniscales y de estabilidad (cajones) resultan negativas.

Pruebas complementarias

Ante la sospecha clínica de artritis crónica por virus chikungunya, se solicitaron pruebas de imagen y laboratorio:

  • Radiología: la radiografía de rodilla derecha muestra alineación y espacios articulares conservados, sin evidencia de lesiones óseas agudas ni signos de artropatía degenerativa.
  • Laboratorio:
    • Bioquímica: función renal (Cr 0,8 mg/dL; FG >90 mL/min), perfil hepático (GPT 14, GOT 19, GGT 15 UI/L) y ácido úrico (3,8 mg/dL) normales.
    • Reactantes de fasee aguda y autoinmunidad: PCR de 1 mg/L (normal). Factor Reumatoide (<3.5 UI/mL) y Anticuerpos Anticelulares (ANA) negativos.
    • Hemograma: sin alteraciones. Leucocitos 6,6 x10³/µL (Linfocitos 2,06 x10³/µL, 31,1%); Plaquetas 230 x10³/µL; Hemoglobina 15,7 g/dL.

Evolución y plan

Se inició tratamiento con Naproxeno 550 mg cada 12 horas, observándose una mejoría progresiva de la gonalgia y de los dolores articulares residuales.

Dada la adecuada respuesta a los antiinflamatorios no esteroideos (AINE) y la normalidad de los reactantes de fase aguda, se mantiene una conducta de vigilancia evolutiva. En caso de refractariedad o persistencia de la sinovitis, se valorará el tratamiento con ciclo de corticoides o fármacos modificadores de la enfermedad (FAME), como el metotrexato si persisten los síntomas.

Discusión

El virus chikungunya (CHIKV) es un alfavirus transmitido por artrópodos, específicamente por la picadura de mosquitos hembra infectados de las especies Aedes aegypti y Aedes albopictus (1). El término «chikungunya», derivado de la lengua africana makonde, se traduce como «aquel que se encorva» o «lo que se dobla». Esta etimología describe de forma gráfica la postura antálgica que adoptan los pacientes ante el dolor articular intenso e incapacitante, el cual, como se observa en este caso clínico, puede persistir durante meses y condicionar la calidad de vida.

A nivel epidemiológico, el CHIKV ha provocado brotes masivos en diversas regiones del mundo, incluyendo el Océano Índico, Asia y las Américas. Cuba se encuentra incluida entre los países con brotes actuales según los CDC (2). Aunque diversas fuentes señalan que el virus genera inmunidad en la mayor parte de las personas, es necesario diferenciar entre una reinfección y la reaparición de los síntomas (1). En el caso actual, la ausencia de confirmación serológica y el carácter retrospectivo de la historia —al tratarse de una paciente migrante que inicialmente presentó dificultades para el acceso a la sanidad— dificulta diferenciar si se trata de una reinfección o si la infección previa se debió a otro virus. Esto se explicaría, principalmente, por los brotes de arbovirosis en Cuba en una situación epidemiológica al cierre de 2025, donde coincidieron brotes de dengue y oropouche (3). El virus del Zika es otro de los agentes con los que realizar el diagnóstico diferencial del proceso (Tabla 1).

Tabla 1. Diagnóstico diferencial de arbovirosis frecuentes

Características Dengue Chikungunya Zika
Fiebre +++ +++ ++
Erupción + ++ +++
Conjuntivitis + ++
Artralgia + +++ ++
Artritis inflamatoria (caracterizada por rigidez matutina prolongada) –– +++ ––
Mialgia ++ + +
Dolor de cabeza ++ ++ +
Hemorragia ++
Shock +

Tabla 1 traducida de referencia 4

Las manifestaciones clínicas de la infección por CHIKV suelen comenzar de forma abrupta tras un periodo de incubación de tres a siete días. La fiebre alta (> 39 °C) y la poliartralgia bilateral y simétrica son los signos más característicos. Este dolor afecta sobre todo a articulaciones distales (manos, muñecas y tobillos) y precede al exantema maculopapular. Aunque la fase aguda dura entre 7 y 10 días, en una proporción significativa de pacientes —entre el 25 % y el 65 %— evoluciona hacia formas de artritis o artralgias crónicas que pueden durar meses o años. Hasta un 40-50 % de los afectados cumplen criterios de artritis crónica por chikungunya al mantener la sintomatología entre 3 y 12 meses tras el debut. (1)

La artritis crónica se manifiesta como una poliartritis simétrica que persiste en las articulaciones afectadas durante el brote agudo. Los pacientes suelen presentar rigidez matutina prolongada y, en la exploración, se puede objetivar sinovitis, tenosinovitis e incluso derrames articulares.

La patogenia de la enfermedad crónica no está completamente determinada. Parece estar mediada por la persistencia del ARN viral y de antígenos en los macrófagos de los tejidos sinoviales y el cartílago, lo que mantiene una respuesta inflamatoria local activa tras la resolución de la viremia sistémica (5). Además, existe una asociación con la patogenia de la artritis reumatoide. En la paciente descrita se identifican varios factores de riesgo asociados a la cronicidad: el número inicial de articulaciones con artritis, la puntuación elevada en la escala visual analógica (VAS) inicial y el sexo femenino. La normalidad de la PCR y la negatividad del factor reumatoide y los ANA refuerzan la sospecha de una artropatía viral frente a un proceso autoinmune sistémico (6). Este patrón es frecuente en la fase crónica, donde la persistencia del dolor no suele acompañarse de una respuesta inflamatoria sistémica detectable.

Respecto al manejo terapéutico, el enfoque en la fase aguda se basa en analgésicos y AINE, reservando los corticoides para ciclos cortos en casos seleccionados. En la fase crónica, ante una artritis inflamatoria persistente que no responde a terapias previas, se ha descrito el uso de fármacos modificadores de la enfermedad (FAME), especialmente el metotrexato. Este se emplea siguiendo esquemas similares a los de la artritis reumatoide para prevenir el daño estructural articular (7).

En conclusión, la presentación clínica del virus chikungunya en España es poco frecuente, siendo la mayoría de los casos importados. Esto exige una elevada sospecha clínica, ya que la globalización y la alta frecuencia de desplazamientos internacionales —unidos a flujos migratorios condicionados— subrayan la importancia de conocer el espectro clínico de la infección y el manejo de sus secuelas en nuestro medio. Un diagnóstico diferencial preciso es fundamental para evitar la cronicidad y mejorar la calidad de vida de los pacientes.

 

Bibliografía

  1. De Lima Cavalcanti, T., Pereira, M., De Paula, S., & Franca, R. (2022). A Review on Chikungunya Virus Epidemiology, Pathogenesis and Current Vaccine Development. Viruses, 14. https://ift.tt/oSyUBiI.
  2. Centers for Disease Control and Prevention. Chikungunya Virus: Data & Maps [Internet]. Atlanta (GA): CDC; 2024 [consultado el 16 de marzo de 2026]. Disponible en: https://www.cdc.gov/chikungunya/data-maps/
  3. Organización Panamericana de la Salud. Cuba: Respuesta a emergencias y crisis de salud [Internet]. Washington, D.C.: OPS; 2024 [consultado 16 de marzo de 2026]. Disponible en: https://www.paho.org/es/situacion-crisis-cuba
  4. Wilson ME, Lumsden KN. Chikungunya fever: Epidemiology, clinical manifestations, and diagnosis. En: UpToDate, Post TW (Ed), UpToDate, Waltham, MA. (Consultado el 16 de marzo de 2026).
  5. Kumar, R., Ahmed, S., Parray, H., & Das, S. (2021). Chikungunya and arthritis: An overview.. Travel medicine and infectious disease, 102168. https://ift.tt/ILxoNPE.
  6. Yodtaweepornanan, P., Pongsittisak, W., & Satpanich, P. (2023). Incidence and factors associated with chronic chikungunya arthritis following chikungunya virus infection. Tropical Medicine & International Health, 28, 653 – 659. https://doi.org/10.1111/tmi.13906.
  7. Amaral, J., Bingham, C., Taylor, P., Vilá, L., Weinblatt, M., & Schoen, R. (2022). Patogénesis de la artritis crónica por chikungunya: similitudes y vínculos con la artritis reumatoide. Medicina de viajes y enfermedades infecciosas, 52, 102534. https://ift.tt/LlPD01o.

 

El doctor David de la Rosa Ruiz declara no tener conflictos de interés.

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