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jueves, 24 de septiembre de 2026

Osteoporosis grave con fractura de cadera y fracturas vertebrales por fragilidad en paciente con densitometría no osteoporótica: importancia de la prevención secundaria

Edad: 68 años

Sexo: Mujer

Motivo de la consulta

Valoración en consultas de Medicina Interna por sospecha de osteoporosis tras antecedente de fractura de cadera por fragilidad y aparición posterior de dorsolumbalgia mecánica crónica con acuñamientos vertebrales dorsolumbares.

Antecedentes personales

  • Alergias a medicamentos: no constan.
  • Exposición a tóxicos: niega hábitos tóxicos.
  • Factores de riesgo cardiovascular: no constan.
  • Enfermedades previas: hipotiroidismo en tratamiento sustitutivo, cervicoartrosis, síndrome depresivo.

 

Otras enfermedades médicas relevantes: menopausia a los 49 años; exposición solar escasa; ingesta aproximada de 2 lácteos al día; ejercicio físico habitual consistente en caminar 30 minutos diarios; no caídas en el último año; ausencia de tratamiento previo con glucocorticoides u otros fármacos osteopenizantes.

Antecedentes familiares: padre con fractura de cadera.

Intervenciones quirúrgicas: osteosíntesis de fractura intracapsular de cadera derecha con 3 tornillos canulados en 2017.

Tratamiento habitual

  • Levotiroxina: dosis y posología no especificadas en la documentación aportada.
  • Calcio + vitamina D: pautado tras fractura de cadera en 2017; no se especifican preparado, dosis ni posología.
  • En 2021 recibió analgesia y ortesis dorsolumbar por dorsolumbalgia mecánica; no se detallan fármacos ni dosis.

Anamnesis (historia clínica)

En 2017 ingresó en Traumatología tras caída accidental con traumatismo sobre la cadera derecha, diagnosticándose fractura intracapsular Garden I de cadera derecha, tratada mediante reducción y osteosíntesis con 3 tornillos canulados. Al alta se pautó calcio y vitamina D.

En 2021 fue valorada en Rehabilitación por dorsolumbalgia mecánica crónica, iniciada tras un esfuerzo banal al sacudir una sábana. En el estudio realizado se objetivaron acuñamientos vertebrales dorsales y lumbares. Se pautó analgesia, ortesis dorsolumbar y derivación a Medicina Interna.

En 2022 acudió a consulta de Medicina Interna para estudio y manejo específico.

Exploración física

Peso 69 kg y talla 149 cm.

Índice de masa corporal 31,1 kg/m2.

Pruebas complementarias

Analítica (2022): glucosa 114 mg/dL, filtrado glomerular estimado (CKD-EPI) 94 mL/min, proteínas totales 7,20 g/dL, urato 4,37 mg/dL, fosfato 2,89 mg/dL, calcio corregido 9,87 mg/dL, fosfatasa alcalina 82 U/L, beta-crosslaps 0,36 ng/mL, P1NP 25,86 ng/mL, 25-OH vitamina D 31,10 ng/mL, PTH 60,5 pg/mL, VSG y hemograma normales.

Radiología simple: radiografía de columna AP y lateral con acuñamientos vertebrales T12-L3.

Densitometría ósea (DEXA): normalidad en columna lumbar con T-score -0,9 y osteopenia en cuello femoral con T-score -1,8 y en cadera total figura T-score -2,1.

Evolución de la estrategia terapéutica desde el diagnóstico de la enfermedad

2017: tras fractura de cadera derecha, tratamiento quirúrgico con reducción y osteosíntesis con 3 tornillos canulados. Al alta, calcio y vitamina D.
2021: analgesia y ortesis dorsolumbar por dorsolumbalgia mecánica asociada a acuñamientos vertebrales; derivación a Medicina Interna.
2022: en consulta se inició teriparatida 20 μg/día por vía subcutánea.

Grupos terapéuticos utilizados por este paciente hasta la fecha de control:
Suplementación con calcio y vitamina D.
Analgésicos.

Tratamiento osteoformador: teriparatida 20 μg/día subcutánea.
Ortesis dorsolumbar.

Evolución clínica

Posteriormente al inicio del tratamiento con teriparatida, la paciente no presentó nuevas fracturas.

Discusión y conclusiones

Este caso muestra una paciente con fracturas por fragilidad mayores, concretamente una fractura de cadera y fracturas vertebrales, en la que la densitometría no mostraba criterios densitométricos de osteoporosis en columna y sí osteopenia femoral. Debe subrayarse que el diagnóstico y la indicación terapéutica no deben sustentarse exclusivamente en la DMO, sino en la presencia de fracturas por fragilidad y en el riesgo clínico global (1).
Asimismo, el caso refleja la importancia de la prevención secundaria tras una primera fractura por fragilidad. La fractura de cadera de 2017 constituyó un evento centinela que identificaba a una paciente de alto riesgo de refractura, por lo que resulta pertinente insistir en estrategias precoces de evaluación y tratamiento (2).
La aparición posterior de acuñamientos vertebrales tras un esfuerzo banal reforzó el perfil de fragilidad esquelética. En este contexto, el empleo de teriparatida como tratamiento osteoformador es coherente con un escenario de osteoporosis grave o de muy alto riesgo de fractura (3).
En conclusión, se trata de un caso de osteoporosis grave definida clínicamente por fracturas por fragilidad múltiples, con indicación de tratamiento específico y necesidad de medidas estructuradas de prevención secundaria (1–3).

Bibliografía 

(1). Riancho J, Peris P, González-Macías J, Pérez-Castrillón J. Guías de práctica clínica en la osteoporosis postmenopáusica, glucocorticoidea y del varón (actualización 2022). Revista de Osteoporosis y Metabolismo Mineral. 2022 Mar;14(1):13–33.
(2). Geusens P, Bours SPG, Wyers CE, van den Bergh JP. Fracture liaison programs. Best Pract Res Clin Rheumatol. 2019 Apr;33(2):278-289.
(3). Ye C, Ebeling P, Kline G. Osteoporosis. Lancet. 2025 Oct 25;406(10514):2003-2016.

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miércoles, 23 de septiembre de 2026

Una mala higiene del sueño de la gestante repercute en el peso de su hijo

El sueño de la gestante, su calidad de vida, especialmente el ritmo circadiano, la exposición a la luz durante el día, los horarios de alimentación y sus horarios de descanso transmiten a través de la placenta información al reloj biológico del feto que se está desarrollando y eso condiciona, en gran medida, cómo va a desarrollarse ese reloj biológico una vez nacido el bebé. Por eso, “el cuidado de la madre desde el punto de vista de salud biológica, pero también desde el punto de vista de salud afectiva, tiene mucha influencia en el desarrollo del feto, especialmente durante las últimas semanas de gestación”, explica a El Médico Interactivo Gonzalo Pin, coordinador del Comité de Sueño y Cronobiología de la Asociación Española de Pediatría, en relación a un estudio que se publica en American Journal of Preventive Medicine.

El trabajo pone sobre la mesa que la mala calidad del sueño materno al final del embarazo se asocia con un menor peso del bebé en los primeros seis meses de vida, seguido de un peso mayor a partir de los 1 o 2 años. Esta alteración en el patrón de crecimiento, que es mayor en varones y bebés nacidos a término, promueve un aumento rápido de peso en la infancia, que incrementa el riesgo de obesidad futura. Las alteraciones metabólicas y los mecanismos de estrés durante etapas críticas del desarrollo parecen programar la salud del niño, sin que factores como el tipo de alimentación infantil expliquen dicha relación.

Apoyo a la maternidad

Teniendo en cuenta estos datos, el pediatra destaca la importancia del cuidado, del descanso y del apoyo a la maternidad. Recuerda que, a través de la placenta, el bebé recibe todos los neurotransmisores, todas las sustancias que la madre está generando. Si la madre tiene un proceso de inflamación, un proceso depresivo o proceso afectivo, eso genera una serie de neurotransmisores que también atraviesan la placenta. “Así, si la madre tiene unas alteraciones de sus ritmos biológicos por trabajo a turnos o por circunstancias sociales, produce alteraciones en la secreción de melatonina, serotonina que también atraviesan la placenta e informan al feto. Y los inputs que recibe durante estas semanas de gestación no solo afectan a ese momento, sino que van generando una respuesta en el tiempo”.

En su opinión, este trabajo tiene un dato muy interesante, que es el peso y el incremento rápido del peso posterior. “Sabemos que ese incremento rápido de peso posterior tiene consecuencias en la salud a lo largo de la vida del niño y del adolescente”.

Tal y como comenta, “es un dato más que habla de la importancia de una buena baja maternal, un buen cuidado, un buen apoyo por parte de las instituciones y de las familias a la gestante durante esta etapa. Es la medicina perinatal; no solo del neonato, sino a todo lo que hay alrededor del nacimiento”.

Cuidado conjunto

De hecho, durante estos primeros días de vida, la madre y el feto son ejemplo de un complejo dinámico interactivo. La madre influye en el feto y el feto, en la madre. Por eso, el cuidado conjunto de esta diada es básico y tiene que empezar antes del nacimiento.

Para el pediatra, es importante la educación sanitaria durante la gestación y también en las escuelas para que los niños sepan la importancia del cuidado y del autocuidado a lo largo de toda su vida.

El desarrollo armónico del descanso tiene mucha importancia. “Por ejemplo, un niño cuando cumple 2 años debería haber pasado 9.000 horas durmiendo frente a las 8.000 que debería haber pasado en vigilia. Quiere decir que la naturaleza durante las primeras etapas de la vida le dedica más tiempo al sueño que la vigilia. Por eso, tiene que producirse una adaptación, una sinergia entre los patrones de sueño de la madre con los patrones de sueño y las necesidades de sueño de este bebé en crecimiento, que son totalmente diferentes. Hay que proteger esta etapa perinatal con una mayor posibilidad de conciliación”.

 

 

El Dr. Gonzalo Pin no ha declarado conflicto de intereses.

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Una nueva vía para frenar la metástasis del cáncer de mama

Un nuevo estudio ha identificado un mecanismo que podría abrir una nueva vía para combatir específicamente la capacidad de las células de cáncer de mama para diseminarse por el organismo y de esta forma frenar la metástasis.

El trabajo, publicado en ‘Signal Transduction and Targeted Therapy‘, ha sido coordinado por Sonia Castillo-Lluva, investigadora del departamento de Bioquímica y Biología Molecular de la Facultad de Ciencias Químicas de la Universidad Complutense de Madrid.

La investigación se centra en RAC1, una proteína que funciona como una especie de ‘interruptor’ molecular dentro de las células. RAC1 participa en procesos esenciales como el crecimiento, el movimiento y los cambios de forma de las células. El problema, según los expertos, es que las células tumorales pueden aprovechar estas mismas funciones para desplazarse, invadir los tejidos cercanos y, finalmente, llegar a otros órganos.

Mejorando el conocimiento de RAC1

Durante años, RAC1 se ha considerado una posible diana contra el cáncer. Sin embargo, los investigadores aseguran que bloquear completamente esta proteína no es una estrategia sencilla, ya que RAC1 también desempeña funciones importantes en las células normales.

Para estudiar este mecanismo, los investigadores utilizaron diferentes modelos experimentales en los que impidieron que RAC1 pudiera recibir esta modificación. Así, cuando se bloqueó la SUMOilación de RAC1, la aparición de metástasis en el pulmón disminuyó de forma drástica, mientras que el crecimiento del tumor primario apenas se modificó.

En los modelos experimentales utilizados, TAT-PRASI redujo la capacidad de las células de cáncer de mama para desplazarse e invadir otros tejidos y disminuyó la diseminación metastásica. Además, el péptido fue capaz de reducir la capacidad invasiva de organoides de cáncer de mama obtenidos de pacientes con tumores HER2+.

Varios hallazgos claves para frenar la metástasis

Los resultados se observaron en líneas celulares correspondientes a distintos subtipos moleculares de cáncer de mama, lo que sugiere que el mecanismo podría tener interés más allá de un único tipo de tumor.

El trabajo también permite entender mejor qué ocurre dentro de las células tumorales. Los investigadores han descubierto que la SUMOilación de RAC1 favorece la formación de unas estructuras celulares denominadas invadopodios.

Estas estructuras, ricas en actina, funcionan como ‘taladros’ moleculares: permiten a las células tumorales degradar la matriz extracelular que las rodea y abrirse camino a través de los tejidos, es decir, la modificación de RAC1 ayuda a las células tumorales a adquirir las herramientas que necesitan para abandonar el tumor y avanzar hacia otros tejidos.

Interferir de forma selectiva

La investigación abre así una posible nueva estrategia terapéutica: no eliminar completamente RAC1, sino interferir de forma selectiva con aquellas funciones de la proteína que están relacionadas con la metástasis.

Aunque estos resultados son experimentales y será necesario realizar estudios adicionales antes de determinar si esta estrategia puede llegar a convertirse en un tratamiento para pacientes, el trabajo aporta una nueva pieza para comprender cómo las células de cáncer de mama adquieren la capacidad de invadir y diseminarse.

 

 

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webinar Omvoh

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martes, 22 de septiembre de 2026

La individualización del tratamiento, clave para conseguir objetivos terapéuticos

El perfil idóneo para un esquema terapéutico de administración diaria corresponde a un paciente que ya posee o está dispuesto a consolidar hábitos saludables bien estructurados, que se sostienen fundamentalmente en una dieta equilibrada, ejercicio físico regular y un orden general en sus rutinas diarias. Entender la fisiopatología básica y los objetivos clínicos del tratamiento favorece de manera directa su adherencia a largo plazo y se consigue minimizar los abandonos tempranos debidos a expectativas irreales o a efectos secundarios iniciales de carácter leve.

Además, se debe valorar la tolerancia a los fármacos que está tomando previamente, para asegurar que el nuevo esquema diario no añada una carga de efectos adversos que comprometa su calidad de vida o su continuidad con el tratamiento.

La titulación y el ajuste dinámico de la dosis en la consulta no pueden basarse en una fórmula fija, sino que dependen directamente de la individualización de cada persona teniendo en cuenta su perfil específico y las características farmacocinéticas de la medicación.

Un parámetro inicial crítico a monitorizar es la tolerancia al fármaco, que se lleva a cabo evaluando la presencia de efectos adversos y determinando, por ejemplo, si el paciente requiere modificar el intervalo de administración a la noche para mitigar síntomas gastrointestinales.

Seguimiento

Desde una perspectiva analítica y de seguridad biológica, es obligado realizar un seguimiento estrecho de la función renal mediante el filtrado glomerular y de la excreción urinaria a través de la albúmina, correlacionando siempre estos datos con la evolución analítica general y el control del peso corporal.

Asimismo, la reevaluación sintomática continúa siendo un pilar indispensable, actuando con rapidez y modificando la dosis de forma dirigida en cuanto aparecen los síntomas indicativos de ineficacia o toxicidad.

Junto a estos parámetros, la pérdida de peso objetivada en la consulta se convierte en un indicador dinámico fundamental; la velocidad y magnitud de esta reducción ponderal también marcaría la dosis prescrita, lo que permite decidir si se mantiene la dosis de mantenimiento o si se requiere un ajuste mayor para alcanzar las metas metabólicas propuestas.

Falta de respuesta

La falta de respuesta al tratamiento se define formalmente en consulta cuando, tras un periodo de tiempo clínicamente razonable y habiendo alcanzado las dosis máximas recomendadas o toleradas por el paciente, se objetiva una ausencia evidente de mejoría tanto a nivel clínico como analítico. Esto se traduce en una clara incapacidad para alcanzar los objetivos individuales de pérdida de peso, control glucémico o reducción de comorbilidades.

En la ficha técnica de la Food and Drug Administration (FDA) se establece un umbral claro: si el paciente no ha perdido al menos un 4 % del peso basal a las 16 semanas con la dosis de 3 mg, se debe discontinuar liraglutida, ya que es improbable que logre una pérdida clínicamente significativa con tratamiento continuado. Por su parte, la American Diabetes Association (ADA) 2026 amplía este criterio señalando: si la pérdida es <5 % a los 3 meses, se deben valorar la respuesta glucémica, la tolerancia, las opciones alternativas y la carga global del tratamiento antes de decidir.

Reevaluación

Ante esta situación de aparente fracaso terapéutico, el siguiente paso indispensable consiste en realizar una reevaluación exhaustiva de la adherencia real del paciente. Es fundamental constatar que el paciente no tiene efectos adversos gastrointestinales u otros síntomas limitantes no comunicados, ya que la ausencia de efectos adversos es un pilar prioritario para consolidar la adherencia y, consecuentemente, lograr que la respuesta al tratamiento pueda ser significativamente mejor. Si se confirma el cumplimiento estricto sin respuesta favorable, se valorará la rotación farmacológica.

Así, una vez que se ha visto que existe una adherencia real y completa al tratamiento, el planteamiento a considerar se tiene que valorar de forma protocolizada según el tipo de fármaco empleado. En este contexto, se planteará como siguiente escalón terapéutico subir la dosis de forma progresiva hasta los niveles máximos tolerados o, en caso necesario, añadir otros principios activos complementarios mediante terapia combinada para lograr el control metabólico.

Objetivos realistas

Para trabajar la motivación del paciente y mitigar la frustración en el manejo de enfermedades metabólicas crónicas, los objetivos de la consulta deben reorientarse hacia metas globales de salud y no solo a la cifra de la báscula. Se debe plantear la búsqueda de una pérdida de peso progresiva, que sea metabólicamente sostenible, bien tolerada y que en ningún caso afecte negativamente a su salud general o vitalidad.

Esto requiere un ajuste individualizado del fármaco que sea adecuado a sus preferencias personales y a los objetivos clínicos consensuados que se quieren conseguir.

El pilar fundamental de esta estrategia es insistir de forma reiterada en la educación básica de un estilo de vida saludable, capacitando al paciente en nutrición y actividad física. Durante las visitas de seguimiento, se debe priorizar el refuerzo de los progresos internos, como la mejora de la presión arterial o la energía, y consolidar aquellos hábitos positivos e idóneos que garantizarán el éxito a largo plazo.

Es importante consensuar metas realistas y personalizadas, progresando poco a poco mediante un enfoque de éxitos acumulativos a corto plazo para que el paciente se mantenga motivado.

Se pueden abordar otros síntomas, como la calidad del sueño o el dolor articular, que pueden hacer comprender al paciente que la mejora en su estado de salud va más allá de la pérdida de peso.

Para la elaboración de este artículo se ha contado con la colaboración de los doctores especialistas en Endocrinología y Nutrición Elena Almonacid Folch, del Hospital de Llíria; Manuel Lapertosa Gorban, Hospital de Llíria, Departamento Arnau de Vilanova-Llíria; y Borja Sanz Martin, del Hospital IMED (Burjassot); y los especialistas en Medicina de Familia Mónica Martínez Ochando, Julio Cano García y Sandra Pérez Duque Pardo, del Centro de Salud Requena.

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