Suscribete

lunes, 19 de octubre de 2026

La Red Europea de Datos Sanitarios e Inteligencia Artificial Cardiovascular mejorará el manejo de la ECV

Las enfermedades cardiovasculares continúan siendo la principal causa de mortalidad y discapacidad en Europa, lo que representa la mayor carga entre las enfermedades no transmisibles. Los datos sanitarios y la IA ofrecen grandes oportunidades para mejorar la prevención, la detección precoz y la atención de estas patologías; sin embargo, su implantación está fragmentada y carece de mecanismos de validación estandarizados.

En este contexto, se ha puesto en marcha una nueva iniciativa financiada por la Unión Europea para aprovechar el potencial de los datos sanitarios y la inteligencia artificial a lo largo de todo el proceso de atención cardiovascular, con financiación del Programa UE por la Salud (EU4Health).

La Red Europea de Datos Sanitarios e Inteligencia Artificial Cardiovascular (CHAIN, por sus siglas inglesas) tiene como objetivo reducir esta brecha y centrarse en la implementación, evaluación, gobernanza y escalado. Este proyecto de 36 meses está coordinado por la Sociedad Europea de Cardiología (ESC) como parte de un consorcio de 20 países europeos. En él se incluyen universidades y centros de investigación, hospitales y redes clínicas, empresas tecnológicas, ministerios de sanidad nacionales y organizaciones de pacientes.

Herramientas estandarizadas

CHAIN se basa en la red de registros EuroHeart de la ESC, que ya unifica a 18 países miembros de la ESC con datos estandarizados sobre atención y resultados cardiovasculares, ofreciendo herramientas y marcos de trabajo que ayudan a los países a supervisar los resultados, comparar prácticas e impulsar mejoras sostenibles en la atención médica.

Cecilia Linde, presidenta de la ESC y especialista en el Instituto Karolinska, de Suecia, ha comentado que «una de cada tres muertes en Europa se debe a las enfermedades y el coste de 282.000 millones de euros para la UE supera el presupuesto anual. La necesidad de actuar es crítica, y CHAIN trata de convertir la promesa de la IA en una mejor salud cardiovascular para todos. Al ayudar a que las innovaciones de confianza lleguen a los pacientes de forma segura y equitativa, podemos prevenir la enfermedad antes y dar a más personas la oportunidad de vivir vidas más largas y saludables».

Por su parte, Folkert Asselbergs, coordinador científico de CHAIN y presidente del AI Gateway de la ESC, del Centro Médico Universitario de Ámsterdam, ha apuntado que «en esta era de desinformación, los pacientes y los profesionales sanitarios acuden a sociedades médicas como la ESC para marcar el camino: para proporcionar un marco de implementación de soluciones fiables que realmente aporten valor añadido más allá de lo que está disponible actualmente».

El objetivo de CHAIN es construir un ecosistema federado, alineado con el Espacio Europeo de Datos de Salud (EHDS), para la adopción segura, eficaz y escalable de la IA y los datos de salud para una mejor gestión de las ECV y las enfermedades no transmisibles relacionadas.

Conectar hospitales

En términos concretos, esto significa conectar de forma segura hospitales, centros de datos sanitarios y registros de enfermedades de toda Europa, lo que permitirá probar, validar y desplegar soluciones de IA a gran escala. Como resultado, los profesionales sanitarios podrán identificar las enfermedades antes, tomar decisiones más informadas y ofrecer una atención más constante y homogénea a los pacientes.

Ese ecosistema federado es fundamental para la aplicación del Plan Europeo Safe Hearts, sobre todo en su iniciativa sobre innovación e integración de la IA y las tecnologías digitales en la atención sanitaria cardiovascular.

El lanzamiento de CHAIN llega en un momento en que el Espacio Europeo de Datos de Salud (EHDS), la Ley de Inteligencia Artificial (AI Act) y el marco regulatorio en evolución de la UE para productos médicos, incluida la legislación sobre medicamentos, productos sanitarios y diagnóstico in vitro, están remodelando la forma en que se desarrolla, evalúa y despliega la IA en la atención sanitaria en toda Europa. CHAIN se basará en otras grandes iniciativas de la UE y buscará sinergias con ellas, como EUCAIM, COMPASS AI, AI4HF, DataTools4Heart, EHDEN, JACARDI, TEHDAS2 y Xt-EHR, ayudando a maximizar las complementariedades y el impacto.

Validación de herramientas

Las herramientas de IA validadas se pondrán a disposición a través de un repositorio europeo, respaldadas por pasaportes de IA que documenten su rendimiento, seguridad e idoneidad para el uso clínico. En conjunto, estos recursos ayudarán a generar confianza en la IA al proporcionar a hospitales, autoridades sanitarias y profesionales evidencias claras sobre qué soluciones funcionan, para quién y en qué entornos clínicos.

Para demostrar el enfoque en la práctica, se implementarán seis casos de uso en el mundo real en 13 países, que abarcarán la prevención, la detección precoz, el soporte a la decisión clínica y la gestión de afecciones cardiovasculares complejas.

En palabras de Asselbergs, «durante los próximos tres años, esperamos generar una hoja de ruta estratégica para escalar la adopción de la IA en cardiología en toda Europa. Las infraestructuras y las normas beneficiarán a la investigación y a la industria, y las herramientas validadas de apoyo a la toma de decisiones ayudarán a reducir la carga de los sistemas sanitarios. En última instancia, la disponibilidad de herramientas fiables debería traducirse en un diagnóstico más temprano y preciso, así como en una atención más segura y personalizada para los pacientes».

 

The post La Red Europea de Datos Sanitarios e Inteligencia Artificial Cardiovascular mejorará el manejo de la ECV appeared first on El médico interactivo.



from El médico interactivo https://ift.tt/7CkX8d3

viernes, 16 de octubre de 2026

Prevención del VRS en lactantes, ¿qué dice la práctica clínica real?

Durante el simposio “Cerrando el círculo: cómo los resultados validan las decisiones”, celebrado en el XIII Congreso de la Asociación Española de Vacunología (AEV) en Vigo, se presentaron los resultados de NIRSE-GAL, publicados en The Lancet. Se trata de uno de los primeros estudios poblacionales en evaluar el impacto de la vacuna del VRS en lactantes tras su implementación. Los resultados mostraron que, en la primera temporada, era necesario inmunizar a 30 lactantes para evitar un ingreso por infección del tracto respiratorio inferior (ITRI) causada por VRS, evidenciando además una reducción de las hospitalizaciones por bronquiolitis y otras infecciones respiratorias, así como una menor utilización de recursos asistenciales.

La evidencia generada en condiciones reales de práctica clínica está adquiriendo un papel cada vez más relevante a la hora de evaluar las estrategias de prevención y de salud pública. Durante el encuentro, organizado por Sanofi y moderado por Jaime Jesús Pérez, presidente de la Asociación Española de Vacunología, los expertos participantes analizaron cómo los datos obtenidos en vida real permiten confirmar los beneficios y el perfil de seguridad observados en los ensayos clínicos, evaluar el impacto poblacional de las intervenciones y optimizar futuras estrategias de prevención.

Vacuna de VRS en lactantes

Respecto al estudio, el seguimiento posterior ha permitido ampliar el conocimiento sobre el impacto de esta estrategia más allá de la primera temporada de administración. En los lactantes inmunizados la temporada previa, se observó una reducción del 55,3 % de las hospitalizaciones durante la segunda temporada y del 80,4 % a los 18 meses de seguimiento tras la administración.

Por su parte, Mario Rivera, profesor del departamento de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad de Granada, compartió datos del estudio andaluz NIRSEGRAND, cuyos resultados refuerzan los hallazgos observados en Galicia y aportan nueva evidencia sobre el impacto de la inmunización frente al VRS.

Además de confirmar una protección superior al 80 % frente a la hospitalización por bronquiolitis asociada al VRS en vida real, el estudio mostró que la administración de nirsevimab durante la primera temporada se asoció con una efectividad del 46,4 % frente a las hospitalizaciones por infecciones del tracto respiratorio inferior (ITRI) en la segunda temporada, así como con una reducción absoluta del 17 % del riesgo de hospitalización por estas infecciones y del 25,4 % en los casos asociados a VRS confirmado, aportando nueva evidencia sobre beneficios que podrían extenderse más allá de la temporada de administración.

En conjunto, ambas experiencias están contribuyendo a comprender mejor el impacto poblacional de esta estrategia preventiva, permitiendo cuantificar su efecto sobre las hospitalizaciones pediátricas, la utilización de recursos sanitarios y la carga asistencial asociada al VRS.

Evidencia en vida real

La generación de evidencia en vida real tras la incorporación de nirsevimab a los programas de inmunización fue uno de los principales temas abordados durante la sesión. Tras la decisión pionera de implementar esta estrategia frente al VRS, surgió la necesidad de generar evidencia en condiciones reales que permitiera confirmar su impacto poblacional y seguir ampliando el conocimiento sobre sus beneficios.

«La generación de evidencia es clave para evaluar las decisiones que tomamos en salud pública. Nos permite comprobar su impacto, poner en valor los resultados obtenidos y aportar información útil tanto para los gestores sanitarios como para los profesionales y la población”, señaló Jaime Jesús Pérez. «España es un gran ejemplo de cómo la generación de datos en las distintas comunidades autónomas puede contribuir a una mejor toma de decisiones».

 

 

The post Prevención del VRS en lactantes, ¿qué dice la práctica clínica real? appeared first on El médico interactivo.



from El médico interactivo https://ift.tt/FNMZ7Yj

Una nueva diana abre vías para combatir las infecciones por Candida albicans

Una investigación conjunta de las universidades de Oviedo y Harvard ha identificado la tioredoxina reductasa Trr1 como una potencial diana terapéutica frente a Candida albicans, uno de los principales hongos responsables de infecciones oportunistas en humanos. El estudio, publicado en la revista científica Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), demuestra que la alteración funcional de esta enzima desencadena modificaciones metabólicas, compromete la respuesta al estrés oxidativo y debilita la pared celular del microorganismo, aumentando su sensibilidad a determinados antifúngicos utilizados en la práctica clínica.

La investigación, liderada por Julia R. Köhler, del Boston Children’s Hospital y la Facultad de Medicina de Harvard, con participación del Laboratorio de Microbiología Oral de la Universidad de Oviedo, aporta nuevos conocimientos sobre los mecanismos que permiten la supervivencia del hongo y plantea estrategias terapéuticas basadas en la inhibición de proteínas esenciales para su metabolismo.

Una proteína esencial para la supervivencia del hongo

La tioredoxina reductasa Trr1 desempeña una función fundamental en el mantenimiento del equilibrio redox intracelular. Esta enzima participa en los sistemas de defensa frente al daño oxidativo y resulta necesaria para el crecimiento de Candida albicans a temperatura corporal.

Uno de los hallazgos más relevantes es que Trr1 presenta diferencias estructurales importantes respecto a su equivalente humana. Esta característica, combinada con su papel esencial en la supervivencia fúngica, ofrece una oportunidad para desarrollar inhibidores selectivos capaces de actuar sobre el patógeno minimizando potencialmente la toxicidad sobre las células humanas.

La identificación de proteínas esenciales con características estructurales diferenciadas constituye una estrategia especialmente relevante ante la limitada disponibilidad de familias farmacológicas antifúngicas y las dificultades asociadas a la aparición de resistencias.

Alteraciones metabólicas y debilitamiento de la pared celular

Los investigadores observaron que la disminución de la actividad de Trr1 no ocasiona únicamente un defecto en los mecanismos antioxidantes, sino una sucesión de alteraciones celulares interrelacionadas.

La pérdida de función enzimática favorece una redistribución de la glucosa-6-fosfato hacia la vía de las pentosas fosfato, destinada a generar nicotinamida adenina dinucleótido fosfato (NADPH) y mantener la capacidad reductora intracelular frente al estrés oxidativo.

Sin embargo, esta adaptación metabólica reduce la disponibilidad de intermediarios necesarios para la biosíntesis de glucanos, componentes estructurales fundamentales de la pared celular fúngica.

Como consecuencia, el microorganismo experimenta simultáneamente un deterioro de sus mecanismos de defensa antioxidante y una alteración de la integridad de su pared celular, dos procesos determinantes para su supervivencia en condiciones adversas.

Mayor sensibilidad a los antifúngicos disponibles

Desde el punto de vista terapéutico, uno de los resultados más prometedores es el aumento de la sensibilidad de las células fúngicas con actividad reducida de Trr1 a anfotericina B y micafungina.

La anfotericina B actúa principalmente sobre el ergosterol de la membrana celular, mientras que la micafungina inhibe la síntesis de β-1,3-D-glucano, componente esencial de la pared fúngica.

Estos hallazgos sugieren que la inhibición de Trr1 podría potenciar la actividad de tratamientos existentes mediante mecanismos complementarios, aunque todavía no se ha demostrado su eficacia clínica.

Perspectivas para el tratamiento de la candidiasis invasiva

La relevancia clínica de estos resultados es particularmente importante en pacientes con inmunodepresión, receptores de trasplantes, enfermos oncológicos y personas sometidas a procedimientos invasivos complejos, poblaciones especialmente vulnerables a la candidiasis invasiva.

No obstante, los hallazgos corresponden a investigación experimental y requieren identificar inhibidores específicos, evaluar su seguridad y demostrar su actividad en modelos de infección antes de considerar estudios clínicos.

En conjunto, Trr1 representa una prometedora diana antifúngica cuya inhibición podría comprometer simultáneamente varias funciones esenciales de Candida albicans y facilitar futuras estrategias terapéuticas combinadas.

 

Fuente: EuropaPress

The post Una nueva diana abre vías para combatir las infecciones por Candida albicans appeared first on El médico interactivo.



from El médico interactivo https://ift.tt/nPVzoWw

“No debemos limitarnos a atender las paradas cardíacas, también debemos ayudar a prevenir sus consecuencias enseñando a la población cómo actuar”

El director gerente del Plan Nacional de RCP-SEMICYUC reclama extender la formación en reanimación a toda la población con motivo del Día Mundial de la RCP, que se celebra este viernes 16 de octubre. Según el doctor José Moya, en España solo un 40 % de las paradas cardíacas extrahospitalarias recibe RCP de un testigo, frente a casi el 60 % de media europea, una brecha que la campaña “Saber RCP sí marca la diferencia” busca reducir. Como señala en esta entrevista con El Médico Interactivo, los médicos «no debemos limitarnos a atender las paradas cardíacas, también debemos ayudar a prevenir sus consecuencias enseñando a la población cómo actuar».

¿Cuál es el balance del Plan Nacional de RCP-SEMICYUC desde su creación? ¿Qué logros destacaría y cuáles son los retos que siguen pendientes?

Creo que el balance es muy positivo. El Plan Nacional de RCP nació en 1983 y ha sido una pieza fundamental para desarrollar y extender la formación en reanimación cardiopulmonar en nuestro país. Durante estas cuatro décadas, hemos formado a cientos de miles de personas, contamos con miles de instructores y hemos conseguido que la formación en RCP sea una parte habitual de la preparación de los profesionales sanitarios.

Pero creo que ahora tenemos un reto todavía mayor: llegar a la población general. De poco sirve disponer de los mejores equipos de emergencias si nadie inicia la reanimación durante los primeros minutos. Nuestro objetivo es que saber hacer una RCP sea algo tan habitual como saber nadar o montar en bicicleta. Y para conseguirlo tenemos que empezar por los colegios y llegar también a las empresas, las asociaciones y las familias.

Hemos avanzado muchísimo en formar a los profesionales. Ahora tenemos que conseguir que cualquier ciudadano sepa cómo actuar ante una parada cardíaca.

La campaña de este año se titula “Saber RCP sí marca la diferencia”. ¿Qué diferencia supone en la supervivencia de una parada cardíaca extrahospitalaria que un testigo inicie la RCP antes de que lleguen los servicios de emergencia? ¿Cómo estamos en España en comparación con otros países europeos?

La diferencia es enorme. Cuando una persona sufre una parada cardíaca, cada minuto cuenta. Si nadie hace nada, las posibilidades de supervivencia disminuyen rápidamente. Sin embargo, cuando un testigo comienza inmediatamente las maniobras de RCP, las posibilidades de sobrevivir pueden duplicarse o incluso triplicarse. Y aquí tenemos una asignatura pendiente en España. Para hacernos una idea, aproximadamente el 40 % de las personas que sufren una parada cardíaca extrahospitalaria reciben RCP por parte de un testigo, frente a casi el 60 % de media europea.

Esto significa que todavía hay muchas personas que podrían recibir ayuda y no la reciben, muchas veces por desconocimiento o por miedo a actuar. Aunque nuestros resultados de supervivencia son razonables en comparación con otros países europeos, tenemos que mejorar esa primera respuesta ciudadana. Ese es precisamente el mensaje de nuestra campaña: saber RCP sí marca la diferencia porque, cuando ocurre una parada, quien puede salvarte la vida es la persona que tienes al lado.

La primera parada suele ser atendida por alguien sin formación sanitaria. ¿Qué dificultades observan con más frecuencia a la hora de reconocer una parada, y qué papel tiene la ayuda telefónica del 112 para guiar a quien llama?

Una de las principales dificultades es reconocer que una persona está realmente en parada cardíaca. A veces la víctima realiza movimientos respiratorios extraños, como boqueadas o jadeos, que pueden hacer pensar que sigue respirando. Incluso puede presentar movimientos similares a una convulsión. Por eso queremos trasladar una idea muy sencilla: si una persona está inconsciente y no respira con normalidad, hay que sospechar una parada cardíaca, llamar al 112 y comenzar la RCP. Y aquí el papel del 112 es fundamental. Muchas personas no saben hacer una RCP, pero desde el teléfono de emergencias pueden recibir instrucciones para reconocer la parada y realizar las compresiones torácicas mientras llega la ambulancia.

Por eso insistimos tanto en llamar al 112, poner el teléfono en manos libres y seguir las indicaciones. No hace falta ser sanitario para salvar una vida. Lo importante es reconocer la situación, pedir ayuda y actuar.

El miedo a hacer daño es una de las principales razones por las que la gente no actúa. ¿Qué lesiones pueden producirse en una RCP bien hecha y cómo se comparan con el beneficio de actuar? ¿Qué ocurre si se comprime a alguien que en realidad no está en parada?

Es verdad que muchas personas tienen miedo a hacer daño, especialmente a romper alguna costilla. Y sí, durante una RCP pueden producirse fracturas costales o incluso del esternón, porque para que las compresiones sean eficaces hay que comprimir el tórax con suficiente profundidad. Pero tenemos que poner las cosas en perspectiva. Estamos hablando de una persona cuyo corazón ha dejado de bombear sangre. En esa situación, lo verdaderamente peligroso es no hacer nada. Una revisión científica de 2024 encontró lesiones en menos del 1 % de las personas que recibieron compresiones sin estar realmente en parada. Esto respalda el mensaje de actuar ante la sospecha.

Por tanto, ante una persona inconsciente que no respira normalmente, debemos actuar y seguir las indicaciones del 112. Una costilla rota se puede curar. Una vida perdida por no haber actuado, no. Ese es uno de los mensajes que más nos interesa transmitir para eliminar el miedo a intervenir.

Uno de los objetivos del Plan es que la RCP forme parte de la cultura general de la población. ¿Qué se está haciendo en colegios, empresas y asociaciones, y qué papel pueden tener los médicos en esta tarea? ¿Qué recursos ofrece el Plan, como la miniguía de la campaña?

Creo que la formación en RCP tiene que empezar en los colegios. Un niño puede aprender desde pequeño a reconocer una emergencia, llamar al 112 y pedir ayuda. Y, conforme va creciendo, puede aprender a realizar las maniobras de reanimación. Ya existen iniciativas educativas muy interesantes, como “RCP desde mi cole”, que demuestran que es posible enseñar estos conocimientos desde edades muy tempranas.

También es importante extender la formación a empresas, asociaciones deportivas y colectivos sociales. Una parada cardíaca puede ocurrir en cualquier lugar y todos deberíamos saber cómo responder.

Desde el Plan Nacional de RCP queremos acercar estos conocimientos a la sociedad de una forma sencilla y accesible. Este año, con motivo del Día Mundial de la Parada Cardíaca, hemos preparado una campaña con carteles y una miniguía gratuita, a la que se puede acceder mediante un código QR, que explica de forma clara cómo reconocer una parada, llamar al 112, realizar compresiones y utilizar un desfibrilador.

También queremos aprovechar las redes sociales y propuestas participativas como el #RCPChallenge para llegar especialmente a los jóvenes. Y los médicos tenemos una responsabilidad importante. No debemos limitarnos a atender las paradas cardíacas; también debemos ayudar a prevenir sus consecuencias enseñando a la población cómo actuar. Cuanta más gente sepa RCP, más posibilidades tendremos todos de sobrevivir a una parada cardíaca.

Mirando al futuro, ¿cuáles son las prioridades del Plan Nacional de RCP para los próximos años (formación, desfibriladores, registros, colaboración con las administraciones) y qué mensaje daría a los profesionales sanitarios para sumarse?

Tenemos varios objetivos muy claros. El primero es seguir mejorando y actualizando la formación de los profesionales sanitarios, pero también conseguir que la RCP llegue de verdad a toda la población. Me gustaría que cualquier niño terminara su etapa escolar sabiendo reconocer una parada cardíaca, llamar al 112 y realizar las maniobras básicas de reanimación.

También necesitamos más desfibriladores accesibles, bien señalizados y cuya localización sea conocida. No basta con instalar un desfibrilador si después nadie sabe dónde está o cómo acceder a él.

Otro objetivo importante es mejorar los registros de parada cardíaca, porque necesitamos conocer nuestros resultados, identificar dónde estamos fallando y trabajar para mejorar la supervivencia. Y, por supuesto, necesitamos la colaboración de las administraciones públicas. La formación en RCP no debería depender únicamente de iniciativas voluntarias. Tiene que convertirse en una prioridad de salud pública.

A los profesionales sanitarios les diría que se impliquen, que participen en actividades de formación y que transmitan estos conocimientos fuera de los hospitales. Todos podemos aportar algo, desde un médico hasta un enfermero, un técnico de emergencias o un instructor.

Nuestro verdadero éxito no será contar cuántos cursos hemos impartido, sino cuántas vidas hemos conseguido salvar gracias a que alguien sabía hacer una RCP. Al final, ese es el objetivo del Plan Nacional de RCP y el mensaje que queremos transmitir este 16 de octubre: saber RCP sí marca la diferencia.

No se declaran conflictos de intereses con respecto al tema tratado. El doctor es director gerente del Plan Nacional de RCP-SEMICYUC.

The post “No debemos limitarnos a atender las paradas cardíacas, también debemos ayudar a prevenir sus consecuencias enseñando a la población cómo actuar” appeared first on El médico interactivo.



from El médico interactivo https://ift.tt/vrRm1j5

jueves, 15 de octubre de 2026

Enseñar la biología del envejecimiento como una disciplina médica básica

Pasar de una medicina reactiva a otra preventiva y predictiva es, según José Luis Cordeiro, ingeniero y coautor de La muerte de la muerte, el gran cambio conceptual de la medicina que ya está en marcha. Cordeiro, organizador de la International Longevity Summit, que se ha celebrado en Madrid, explica a El Médico Interactivo que las facultades deberían enseñar la biología del envejecimiento como una disciplina médica fundamental. Además, señala que la gerociencia tiene que dejar de considerarse marginal o futurista, y reconoce que hacen falta mejores biomarcadores y ensayos que demuestren que intervenir sobre esos mecanismos reduce la enfermedad, la discapacidad y la mortalidad.

“Si sabemos que determinados procesos biológicos del envejecimiento aumentan el riesgo de cáncer, enfermedad cardiovascular, neurodegeneración o fragilidad, tiene sentido intentar intervenir sobre esos procesos antes de que aparezca la enfermedad”, comenta Cordeiro. “Un estudiante de medicina aprende muchísimo sobre enfermedades cardiovasculares, cáncer, diabetes o neurodegeneración, pero necesitamos conectar esas enfermedades con los procesos biológicos que comparten y que están relacionados con el envejecimiento”, añade.

En esta dirección coincide el Dr. Manuel J. Castillo, profesor emérito de fisiología de la Universidad de Granada y ponente en la cumbre. Según explica a El Médico Interactivo, la ciencia médica está en condiciones de intervenir de forma segura sobre el envejecimiento antes de que aparezca la patología, algo que se hace desde hace tiempo y que se haría con más eficacia con los conocimientos actuales. Descarta, eso sí, que ello permita curar o evitar el envejecimiento: lo que se consigue, dice, es retardar el proceso, prevenir sus complicaciones y atenuar sus consecuencias.

En cuanto a las pruebas de edad epigenética y de telómeros que venden algunas clínicas privadas, Cordeiro admite que en muchos casos el mercado se ha adelantado a la evidencia. “Necesitamos estandarización, estudios longitudinales, validación independiente y demostrar que modificar un marcador realmente modifica resultados clínicos. No debemos confundir medir el envejecimiento con demostrar que podemos revertirlo”, matiza el organizador de la International Longevity Summit.

Sobre el riesgo de cáncer de la reprogramación celular, Cordeiro pide cautela. “No recomendaría presentar las intervenciones experimentales de rejuvenecimiento como si fueran tratamientos ya establecidos. El riesgo de cáncer es precisamente uno de los grandes desafíos científicos. […] Por eso necesitamos investigación rigurosa, ensayos clínicos controlados y seguimiento a largo plazo. Ser optimista respecto al futuro no significa abandonar la prudencia en el presente”, comenta.

Castillo, por su parte, cree que toda intervención supone riesgos y obliga a valorar el balance entre riesgo y beneficio. Según explica, los senolíticos no están dando por ahora el resultado esperado y la reprogramación genética sigue en investigación, aunque prevé que “para algunos aspectos concretos del envejecimiento, como pueda ser la degeneración de tejidos específicos, su regeneración parcial o temporal se pueda conseguir”.

“La muerte de la muerte” en 2045 como horizonte tecnológico

Respecto a qué avance concreto demuestra que 2045 es una fecha realista para “la muerte de la muerte”, Cordeiro cita la convergencia de varias áreas: la reprogramación celular, las terapias génicas, la medicina regenerativa y la inteligencia artificial. En su libro defiende “que el envejecimiento no tiene por qué ser un destino biológico inevitable», pero aclara que «la fecha de 2045 es un horizonte tecnológico, no una promesa médica. Pero cada avance que permite reparar, reemplazar o rejuvenecer tejidos hace que ese horizonte sea científicamente más plausible”.

Castillo no se atreve a negar de forma categórica que en 2045 la mortalidad sea opcional, pero con el conocimiento actual y los desarrollos en curso lo considera, en esos términos, imposible. “Por el momento, el límite real de la biología humana basado en la evidencia empírica y el conocimiento fisiológico son, como posibilidad, unos 120 años”, afirma.

Respecto a la aprobación de terapias génicas contra el envejecimiento, Cordeiro explica que “es imposible dar una fecha responsable. Podrían llegar antes de lo que muchos imaginan, pero también podrían tardar bastante más”. Prevé que lleguen primero tratamientos dirigidos a mecanismos concretos, y no una única terapia.

Ahorro, acceso y financiación

José Luis Cordeiro comenta que “potencialmente» la prevención biológica saldría más barata a la sanidad pública que costear la dependencia y las enfermedades crónicas, «pero hay que demostrarlo con datos para cada intervención». «La prevención suele ser más barata que las terapias, especialmente si las personas mantienen su juventud y salud, como se espera con tratamientos de extensión de vida y rejuvenecimiento biológico”, afirma Cordeiro.

“El verdadero objetivo no es simplemente vivir más años, sino vivir más años con buena salud y autonomía. Si conseguimos retrasar simultáneamente varias enfermedades asociadas al envejecimiento, el impacto económico puede ser enorme. Una persona que vive hasta los 90 o 100 años con buena salud es muy diferente, para su familia y para el sistema sanitario, de una persona que pasa sus últimos 15 años con múltiples enfermedades crónicas y dependencia. La longevidad saludable puede convertirse no solamente en una revolución médica, sino también en una revolución económica y social”, dice.

Castillo es tajante y afirma que financiar la prevención reduciría el gasto futuro en dependencia y cronicidad. “Es lo que se llama el dividendo de longevidad. Por cada año de vida activa e independiente ganado (un objetivo concreto de la medicina antienvejecimiento y longevidad), el dividendo de longevidad, el retorno económico, son unos 3.000 € persona/mes. A partir de esa cifra, que está perfectamente justificada, se pueden hacer cálculos poblacionales”.

Reconoce que “la medicina de longevidad es ahora para una élite económica y social”, pero prevé que “pronto se va a democratizar” y llegar a sectores cada vez más amplios de la población. Según explica, “cuando los tratamientos se demuestren efectivos, cuando seamos capaces de valorar en su justa medida la ratio coste-riesgo/beneficio, esa democratización, ese alcanzar a mayores sectores de población, será una realidad inevitable y deseable”.

Para lograr que la sanidad pública financie la prevención biológica, Cordeiro plantea mejores biomarcadores y criterios clínicos, ensayos que demuestren menos enfermedad, discapacidad y mortalidad, y que las agencias reguladoras evalúen el envejecimiento como un factor de riesgo modificable. “La sanidad pública debería financiar aquello que demuestra que mejora resultados de salud de manera coste-efectiva. Si la gerociencia consigue demostrarlo, habrá una base científica y económica muy poderosa para incorporarla”, afirma, y pone como ejemplo Japón, donde “están avanzando con leyes de right to try (derecho a probar) para personas mayores que quieren probar nuevas terapias médicas”.

“Mi visión es muy clara: no se trata simplemente de añadir años a la vida, sino de añadir vida a los años. Y si conseguimos que la ciencia aprenda a reparar el daño causado por el envejecimiento a una velocidad superior a la que ese daño se acumula, estaremos entrando en lo que llamamos longevidad indefinida. Esa es, en última instancia, la idea detrás de La muerte de la muerte”, concluye Cordeiro.

The post Enseñar la biología del envejecimiento como una disciplina médica básica appeared first on El médico interactivo.



from El médico interactivo https://ift.tt/we7fSLh