La reciente actualización del Programa Oficial de la Especialidad (POE) de Medicina Familiar y Comunitaria supone un cambio de paradigma en la formación de los futuros especialistas, con un mayor peso de la atención primaria. Así, incorpora de forma obligatoria rotaciones rurales y nuevas competencias transversales relacionadas con la salud digital, la equidad o los determinantes sociales. Sin embargo, los expertos advierten de que estos avances deberán ir acompañados de cambios previos en la universidad para responder a las necesidades reales del medio rural.
Este fue uno de los principales mensajes de la mesa «Formarse donde más se necesita: competencias, necesidades y expectativas del Médico Interno Residente (MIR) y otras especialidades en el medio rural», celebrada durante el 32º Congreso Nacional de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG).
Luis A. González Rodríguez, jefe de Estudios de la Unidad Docente Multiprofesional de Atención Familiar y Comunitaria de Ourense, explicó que el nuevo programa incrementa hasta el 70 % el tiempo formativo que los residentes desarrollan en atención primaria, frente al 50 % anterior, e incorpora una rotación obligatoria de entre dos y tres meses en centros de salud rurales. Además, incluye 13 competencias transversales y un total de 69 competencias específicas, entre las que destacó la ecografía clínica, presente de forma transversal en diferentes ámbitos de la especialidad.
No obstante, a su juicio, esta evolución debe ir acompañada de medidas que permitan fidelizar el talento en el medio rural, con incentivos que vayan más allá de los económicos y ofreciendo proyectos profesionales atractivos. También señaló que herramientas como la telemedicina contribuirán en los próximos años a reducir parte de las desigualdades derivadas de la dispersión geográfica.
La difícil equidad territorial desde la universidad
No obstante, el reto comienza mucho antes de la residencia. Así lo defendió José Antonio Vega, catedrático de Anatomía y Embriología y decano de la Facultad de Medicina de la Universidad de Oviedo, quien aseguró que «la equidad territorial en la docencia es un objetivo que a día de hoy es absolutamente imposible».
El especialista recordó que la Medicina de Familia sigue sin ser una asignatura troncal en ninguna facultad española y que la Universidad de Oviedo será una de las primeras en implantar una asignatura obligatoria específica, de apenas tres créditos. «Todo lo que hace falta para una buena medicina comunitaria o para preparar a los estudiantes para el medio rural representa escasamente tres de los 360 créditos del grado».
Entre las dificultades, señaló la rigidez de los planes de estudio, que impide incorporar nuevas materias sin eliminar otras, además de la autonomía de las universidades y del papel de la Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación (ANECA) en su aprobación.
Vega también alertó del crecimiento del número de facultades de Medicina en España. «Hemos pasado de 18 facultades a 57 y se prevé que se abran otras 13. Hay un mantra de que faltan médicos, pero la pregunta es quién va a enseñar en esas facultades y quién va a formar a esos estudiantes», reflexionaba.
Pese a este diagnóstico, quiso dejar un mensaje de esperanza: «No soy pesimista; soy un optimista muy bien informado», reconociendo la voluntad de las facultades para avanzar, aunque limitada por los condicionantes estructurales del sistema universitario.
Crear motivos para quedarse
Finalmente, desde la perspectiva de los residentes, Jesús Francisco Arzúa Moya, presidente de la Asociación MIR España, defendió que el verdadero desafío no es solo atraer médicos al medio rural durante su periodo formativo, sino conseguir que decidan desarrollar allí su carrera profesional.
Para ello, pidió ofrecer estabilidad, oportunidades de desarrollo, conciliación y reconocimiento profesional, además de garantizar una experiencia formativa de calidad. En este sentido, subrayó el papel de los tutores, las unidades docentes y un entorno acogedor para que los futuros especialistas conozcan una realidad que, en muchos casos, les resulta desconocida. «Si el estudiante encuentra un mundo acogedor, va a elegir formarse en esos sitios», aseguró.
La mesa concluyó con una idea compartida por todos los participantes: la transformación de la asistencia sanitaria en el medio rural no depende únicamente de modificar la formación MIR. Requiere un itinerario coherente que comience en la universidad, continúe durante la residencia y culmine con unas condiciones profesionales que hagan posible no solo atraer médicos, sino también conseguir que permanezcan en estos territorios.
Nota del editor: La cobertura del congreso de la SEMG 2026 ha sido financiada en parte por la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia, que ha cubierto los gastos de viaje para asistir al encuentro. La información publicada es independiente y se ha realizado únicamente bajo el criterio de la redactora que firma la información y de la dirección de El Médico Interactivo.
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