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lunes, 25 de mayo de 2026

El cuidado de la piel influye en el envejecimiento interno del organismo

La dermatología se posiciona como una disciplina central dentro de la medicina preventiva y de la longevidad. Así se ha puesto de manifiesto en el marco del 53º Congreso de la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV) 2026, que se celebra en Maspalomas (Las Palmas).  En concreto, se ha incidido en que la relación entre la piel y el resto del organismo no es unidireccional. En los últimos años, la investigación ha demostrado que la piel también puede influir activamente en el envejecimiento interno.

Jorge Soto, dermatólogo de la Policlínica Gipuzkoa de San Sebastián, explicaba al respecto que “el envejecimiento de la piel reproduce los mismos mecanismos biológicos que ocurren en el resto del organismo”, lo que convierte a este órgano en una ventana accesible para observar procesos complejos como la inestabilidad genética, el acortamiento de los telómeros o la alteración del microbioma. De esta forma, “Desde la piel se liberan mediadores inflamatorios que pueden provocar deterioro en distintos órganos. Existe una vinculación absoluta entre la salud cutánea y la salud global”.

Envejecimiento interno

Respecto a este envejecimiento interno, el cuidado de la piel puede afectar al envejecimiento de otros órganos. No obstante, algunos estudios han mostrado que intervenciones aparentemente sencillas, como la hidratación adecuada de la piel, podrían contribuir a reducir esta inflamación sistémica e incluso disminuir el riesgo en procesos relacionados con la neurodegeneración.

El deterioro cutáneo puede generar sustancias proinflamatorias que pasan al organismo y afectan a órganos como el cerebro o los huesos”, destacaba Soto. Este fenómeno se enmarca dentro del concepto de inflamación crónica de bajo grado o “inflammaging”, uno de los grandes impulsores del envejecimiento y de enfermedades asociadas a la edad.

Dermatología integrativa, más allá del modelo tradicional

En paralelo a este cambio de enfoque, la dermatología integrativa emerge como una evolución natural del modelo tradicional. Este abordaje amplía la mirada clínica para incorporar factores como la alimentación, el sueño, el estrés o la salud intestinal, entendiendo que todos ellos influyen de manera determinante en la piel. “La piel no puede entenderse de forma aislada, sino como un reflejo del estado global del organismo”, ha manifestado Almudena Nuño, dermatóloga especializada en Dermatología Integrativa y Longevidad y directora del Instituto de Medicina y Dermatología Avanzada (IMDA) de Madrid. La evidencia científica respalda esta visión, mostrando que dormir menos de siete horas, mantener niveles elevados de estrés o seguir una dieta rica en ultraprocesados se asocia a mayor inflamación, alteraciones en la función barrera y un envejecimiento cutáneo acelerado.

Desde esta perspectiva, la Dermatología integrativa no sustituye a la convencional, sino que la complementa y la enriquece. “Integra aspectos como la nutrición, el manejo del estrés, el sueño o la salud intestinal dentro del abordaje terapéutico. Esto implica, por ejemplo, ajustar la alimentación en pacientes con acné o rosácea, trabajar estrategias de reducción de estrés en patologías inflamatorias o valorar el estado de la microbiota en casos seleccionados”,  insistía Nuño.

Envejecimiento interno y el eje intestino-piel

Otra de las claves para abordar este envejecimiento interno es profundizar en la relación del eje intestino-piel. La investigación en microbiota ha evidenciado que la composición y el equilibrio de los

microorganismos intestinales influyen directamente en la respuesta inmune y en el estado inflamatorio del organismo. “La microbiota intestinal modula el sistema inmune y puede favorecer o reducir procesos inflamatorios que se manifiestan en la piel”, ha indicado Nuño. En este sentido, alteraciones como la disbiosis se han relacionado con enfermedades dermatológicas como el acné, la rosácea o la dermatitis atópica.

Inés Escandell, dermatóloga en el Hospital Vega Baja y Clínica Belaneve de Alicante, ha reforzado esta idea al señalar que “la microbiota digestiva produce metabolitos con efecto antiinflamatorio y regula el sistema inmune, influyendo directamente en la salud cutánea”.

En este escenario, la alimentación adquiere un papel protagonista como herramienta de intervención en los procesos de envejecimiento. La evidencia científica respalda el efecto beneficioso de patrones como la dieta mediterránea, que se asocia a una menor inflamación, reducción del estrés oxidativo, una menor mortalidad cardiovascular y menor incidencia de enfermedades crónicas

 

 

 

 

 

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