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jueves, 16 de julio de 2026

Los bacteriófagos, ¿nueva vía terapéutica en la enfermedad de Crohn?

La manipulación selectiva del microbioma intestinal se ha convertido en una de las estrategias más prometedoras para el tratamiento de la enfermedad inflamatoria intestinal (EII). Un estudio publicado en la revista Science Translational Medicine, y destacado como portada de la publicación, demuestra que los bacteriófagos pueden reducir la inflamación intestinal al neutralizar bacterias específicas asociadas con la enfermedad de Crohn sin alterar el resto de la microbiota.

La investigación, desarrollada por un equipo multidisciplinar de la Universidad McMaster, en Canadá, representa un importante avance en el desarrollo de terapias de precisión dirigidas al ecosistema intestinal. Los hallazgos sugieren que la modificación selectiva de las funciones bacterianas podría convertirse en una alternativa terapéutica complementaria o incluso sustitutiva de algunos tratamientos inmunosupresores.

El papel de las bacterias adherente-invasivas en la enfermedad de Crohn

La EII es una patología compleja en cuya aparición intervienen factores genéticos, inmunológicos y ambientales. En los últimos años, la disbiosis intestinal se ha consolidado como uno de los elementos clave en su patogenia.

Entre los microorganismos relacionados con la enfermedad de Crohn destacan las cepas de Escherichia coli adherente-invasiva (AIEC). Estas bacterias poseen la capacidad de adherirse a la mucosa intestinal, invadir las células epiteliales y persistir en los macrófagos, desencadenando una respuesta inflamatoria sostenida.

Su identificación resulta especialmente compleja, ya que las AIEC no se distinguen únicamente por sus características genéticas, sino por su comportamiento funcional. Esta circunstancia ha dificultado el desarrollo de tratamientos dirigidos y ha convertido a estas bacterias en un objetivo prioritario para las nuevas estrategias terapéuticas.

Los bacteriófagos como herramienta de precisión

Para combatir las AIEC, los investigadores recurrieron a los bacteriófagos, virus naturales capaces de infectar exclusivamente determinadas bacterias. A diferencia de los antibióticos convencionales, los fagos actúan con una extraordinaria especificidad y permiten eliminar o modificar microorganismos concretos sin provocar una destrucción generalizada del microbioma.

El equipo identificó varios fagos capaces de reconocer selectivamente las cepas de AIEC aisladas de pacientes con enfermedad de Crohn y evaluó su impacto en modelos experimentales de inflamación intestinal.

Los resultados mostraron una reducción significativa de la respuesta inflamatoria. Sin embargo, el mecanismo de acción observado fue especialmente llamativo, ya que los bacteriófagos no eliminaron completamente las bacterias diana.

Desactivar la virulencia en lugar de eliminar las bacterias

Los investigadores comprobaron que la terapia con fagos alteraba el comportamiento de las AIEC al inhibir un mecanismo molecular esencial para su capacidad de adhesión a la mucosa intestinal.

Como consecuencia, las bacterias permanecían presentes en el intestino, pero perdían gran parte de su potencial patogénico. La disminución de la adhesión bacteriana se tradujo en una menor activación del sistema inmunitario y en una reducción significativa de la inflamación.

Este hallazgo introduce un nuevo paradigma terapéutico. En lugar de erradicar completamente determinados microorganismos, podría ser suficiente con desactivar las funciones responsables de su capacidad de inducir enfermedad.

La estrategia resulta particularmente atractiva en una época en la que se reconoce cada vez más la importancia de preservar la diversidad del microbioma intestinal y evitar las consecuencias derivadas del uso indiscriminado de antibióticos.

Potenciación de los tratamientos convencionales

Otro de los hallazgos relevantes del estudio fue la capacidad de los bacteriófagos para potenciar el efecto de un tratamiento esteroideo empleado habitualmente en la EII.

La combinación de la terapia con fagos y dosis reducidas del corticoide produjo beneficios comparables a los obtenidos con dosis más elevadas del fármaco administrado en monoterapia. Esta observación abre la posibilidad de reducir la exposición acumulada a corticosteroides y, potencialmente, disminuir la aparición de efectos adversos relacionados con estos medicamentos.

Hasta la fecha, la capacidad de los bacteriófagos para aumentar la eficacia terapéutica se había descrito fundamentalmente en combinación con antibióticos. El presente trabajo constituye la primera demostración de una interacción favorable entre los fagos y un fármaco no antibiótico.

Hacia una medicina personalizada basada en el microbioma

Los investigadores observaron que la función bacteriana diana de los fagos podía identificarse mediante el análisis de muestras fecales y que esta característica estaba especialmente presente en un subgrupo de pacientes con enfermedad de Crohn.

Este hallazgo sugiere la posibilidad de desarrollar estrategias de medicina personalizada que permitan seleccionar a los pacientes con mayor probabilidad de beneficiarse de una terapia dirigida contra las AIEC.

Aunque serán necesarios estudios adicionales y ensayos clínicos en humanos, los resultados aportan una sólida prueba de concepto para el desarrollo de tratamientos basados en la modulación específica del microbioma. En una enfermedad caracterizada por la heterogeneidad clínica y la respuesta variable a los tratamientos, los bacteriófagos podrían convertirse en una nueva herramienta terapéutica capaz de transformar el manejo de la enfermedad inflamatoria intestinal.

 

Fuente: EuropaPress

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