El tratamiento del cáncer de próstata localizado de alto riesgo se encuentra en un momento de transformación. Aunque la prostatectomía radical continúa siendo una de las principales opciones terapéuticas en estos pacientes, una proporción importante desarrollará recaídas bioquímicas, progresión metastásica y necesidad de nuevos tratamientos oncológicos. En este contexto, la intensificación terapéutica perioperatoria emerge como una estrategia prometedora para modificar la historia natural de la enfermedad.
Los resultados del ensayo clínico PROTEUS, publicados en The New England Journal of Medicine, muestran que la administración de apalutamida asociada a terapia de privación androgénica antes y después de la cirugía consigue mejorar de forma significativa el pronóstico de los pacientes con cáncer de próstata de alto riesgo.
El reto del cáncer de próstata de alto riesgo
El cáncer de próstata es el tumor sólido más frecuente en los varones en numerosos países occidentales. Aunque muchos pacientes presentan una evolución favorable, aquellos con enfermedad localizada o localmente avanzada de alto riesgo constituyen un grupo especialmente complejo debido a la elevada probabilidad de recaída y diseminación metastásica tras el tratamiento inicial.
En la práctica clínica habitual, el tratamiento se ha basado en la cirugía seguida de un seguimiento estrecho y la instauración de nuevas terapias únicamente cuando aparecen signos de progresión. Sin embargo, este enfoque puede permitir la persistencia de enfermedad microscópica residual responsable de futuras recaídas.
La necesidad de estrategias más eficaces ha impulsado el desarrollo de tratamientos sistémicos administrados de forma precoz, incluso antes de que la enfermedad vuelva a manifestarse.
El ensayo PROTEUS evalúa una nueva estrategia terapéutica
El ensayo PROTEUS es un estudio internacional que incluyó a 2.109 pacientes con cáncer de próstata localizado o localmente avanzado, pero con un elevado riesgo de recaída tras la prostatectomía radical.
Se asignó a los participantes a recibir tratamiento convencional o una estrategia de intensificación terapéutica basada en la combinación de terapia hormonal y apalutamida administradas durante los 6 meses previos y posteriores a la cirugía.
La participación española estuvo representada por el doctor Álvaro Juárez, jefe de la Unidad de Urología del Hospital Viamed Bahía de Cádiz, cuyo equipo fue el que incorporó el mayor número de pacientes entre los 184 centros participantes de 18 países.
Reducción del riesgo de metástasis y muerte
Los resultados muestran un beneficio clínico significativo con la estrategia intensificada.
5 años después del tratamiento, el 78,2 % de los pacientes tratados con apalutamida permanecía vivo y libre de metástasis, frente al 73,5 % de los pacientes que recibieron el tratamiento convencional.
Globalmente, la estrategia consiguió una reducción del 20 % del riesgo de desarrollar metástasis o fallecer, un resultado especialmente relevante al haberse obtenido en una población de muy alto riesgo.
Asimismo, el tiempo transcurrido hasta la necesidad de una nueva terapia oncológica prácticamente se duplicó, pasando de 41,5 meses en el grupo control a 74,2 meses en el grupo tratado con apalutamida.
Este retraso en la progresión de la enfermedad tiene implicaciones potencialmente importantes no solo sobre la supervivencia, sino también sobre la calidad de vida de los pacientes y la utilización de recursos sanitarios.
La importancia de actuar antes de la recaída
Uno de los aspectos más novedosos del estudio radica en el cambio conceptual que plantea respecto al tratamiento del cáncer de próstata de alto riesgo.
En lugar de esperar a que la enfermedad reaparezca, la estrategia propone actuar de forma más precoz y agresiva en dos momentos considerados críticos: antes y después de la cirugía.
La administración de tratamiento sistémico en el periodo perioperatorio podría contribuir a erradicar la enfermedad microscópica residual y reducir la capacidad de diseminación de las células tumorales.
Este enfoque se alinea con las tendencias actuales de la oncología, que buscan intervenir en fases cada vez más tempranas de la enfermedad con el objetivo de modificar su evolución a largo plazo.
Perspectivas de incorporación a la práctica clínica
Aunque el ensayo continúa evaluando si esta estrategia consigue mejorar también la supervivencia global, los resultados obtenidos constituyen la primera evidencia sólida de que la intensificación perioperatoria puede retrasar la progresión metastásica y mejorar el pronóstico del cáncer de próstata de alto riesgo.
De confirmarse estos beneficios en el seguimiento prolongado y tras la evaluación de las autoridades regulatorias y las sociedades científicas, el esquema terapéutico empleado en el ensayo PROTEUS podría convertirse en un nuevo estándar de tratamiento para un grupo de pacientes con una necesidad clínica todavía no cubierta.
Fuente: EuropaPress
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