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miércoles, 4 de marzo de 2026

Es fundamental revisar las alergias a antibióticos no confirmadas

Según la Sociedad Española de Farmacéuticos de Atención Primaria (SEFAP) es fundamental revisar las alergias a antibióticos no confirmadas y, en el caso de algunos tipos de alergias a penicilinas, reconsiderarlas si han pasado más de diez años.  No obstante, los estudios realizados en población general sitúan en torno al 10 por ciento el porcentaje de población alérgica a los antibióticos más usados, las penicilinas.

Sin embargo, según Cristina Casado, coordinadora del Comité de Pacientes y Ciudadanía de la SEFAP, estos estudios por regla general analizan registros de las historias clínicas. Es decir, de pacientes que aparecen etiquetados como alérgicos en las mismas, pero que en la mayoría de los casos no se han sometido a pruebas específicas para saber si realmente lo son.

Alérgicos a penicilina

“Cuando estos casos se estudian adecuadamente en los servicios de Alergología mediante pruebas específicas, se comprueba que entre el 90 y el 95 por ciento de estas etiquetas no corresponden a una alergia real, por lo que la alergia confirmada a penicilinas se situaría en torno al 1% o incluso menos de la población”, sostiene la experta.

El hecho de que tantas personas estén etiquetadas como alérgicos a penicilinas sin serlo realmente, según la farmacéutica de atención primaria, tiene consecuencias “muy importantes” tanto para los pacientes como para la salud pública. “Para el paciente, supone no poder utilizar las penicilinas, que son antibióticos de primera elección para el tratamiento de muchas infecciones por ser de los más eficaces y seguros.

Alergias a antibióticos

En el caso de alergias a antibióticos, se recurre a antibióticos alternativos que pueden ser menos eficaces y seguros, lo que, entre otros aspectos, puede traducirse en que la infección tarde más en curarse y aumente el riesgo de efectos adversos”, sostiene.

A ello, según Cristina Casado, se une el hecho de que durante muchos años se asumió que una alergia a las penicilinas implicaba automáticamente alergia al resto de los antibióticos de la familia de los betalactámicos, incluidas las cefalosporinas: “Hoy sabemos que esto no es así en la mayoría de los casos. Las llamadas reacciones alérgicas cruzadas entre penicilinas y cefalosporinas son poco frecuentes y se estiman en torno a un 1–2 por ciento de los pacientes. Por ello, cuando se confirma una alergia a penicilina, no debe extrapolarse de forma automática al resto de betalactámicos”.

En el caso de que la alergia se confirme con las pruebas diagnósticas correspondientes, Cristina Casado explica que algunas alergias a penicilinas “a veces no son para toda la vida”. Los estudios, de hecho, muestran que, tras diez años sin utilizarlas, hasta un 80 por ciento de los pacientes ya no presentan estas reacciones.

“Por todo ello, es fundamental revisar las alergias a antibióticos no confirmadas y, en el caso de algunos tipos de alergias a penicilinas, reconsiderarlas si han pasado más de diez años. Cuando sea necesario, deben valorarse con pruebas específicas en los servicios de Alergología. Esto permite retirar etiquetas erróneas y mejorar la eficacia y seguridad de los tratamientos, tanto para el propio paciente como para la población en general”, concluye.

Problemas de los antibióticos alternativos

Desde el punto de vista de la salud pública, por su parte, la portavoz de SEFAP señala que el problema es que muchos de los antibióticos alternativos utilizados para sustituir a las penicilinas son de mayor espectro, es decir, que actúan frente a más tipos de bacterias. Su uso, por tanto, “favorece la aparición de bacterias resistentes, cada vez más difíciles de eliminar, lo que hace que las infecciones sean más complicadas de curar y constituye uno de los principales problemas sanitarios a nivel mundial”.

En este contexto,  el Comité de Pacientes y Ciudadanía de SEFAP se ha elaborado una infografía explicando qué es realmente una alergia a antibióticos. En el documento gráfico se destaca la importancia de diferenciar entre alergias y otros efectos adversos. Una alergia se produce cuando el sistema inmunitario, es decir, el sistema de defensas del organismo, confunde al antibiótico con algo peligroso y reacciona contra él. En cambio, en otros efectos adversos, los efectos negativos son causados directamente por el propio medicamento, sin que intervenga el sistema inmunitario.

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