La comorbilidad entre esquizofrenia y trastornos por consumo de sustancias constituye uno de los mayores retos en psiquiatría clínica. Se estima que aproximadamente el 41,7 por ciento de las personas con esquizofrenia presentan un trastorno por uso de sustancias concomitante, lo que se asocia a peor evolución clínica, mayor tasa de recaídas, incremento de hospitalizaciones y mayor carga económica para los sistemas sanitarios. Sin embargo, esta población ha sido históricamente excluida de numerosos ensayos clínicos, limitando la base empírica para la toma de decisiones terapéuticas.
Una revisión sistemática y metaanálisis publicada en JAMA Psychiatry, revista de la JAMA Network, analiza de forma rigurosa la eficacia, aceptabilidad y tolerabilidad de intervenciones psicológicas y psicosociales en adultos con esquizofrenia y trastorno por consumo de sustancias concurrente.
Diseño metodológico y alcance del análisis
La revisión se basó en búsquedas en el registro del Grupo Cochrane de Esquizofrenia hasta enero de 2025. Se incluyeron ensayos clínicos aleatorizados que comparaban intervenciones psicológicas o psicosociales frente a condiciones de control en adultos con diagnóstico dual. No se restringió el tipo de sustancia evaluada, abarcando alcohol, cannabis, nicotina, anfetaminas y otros estimulantes.
En total se incluyeron 35 ensayos con 4.136 participantes, de los cuales 29 estudios con 3.831 pacientes aportaron datos utilizables para metaanálisis por pares. La edad media fue de 37,2 años y aproximadamente una cuarta parte de la muestra correspondía a mujeres. El análisis empleó modelos de efectos aleatorios, con estimación de diferencias medias estandarizadas e intervalos de confianza del 95 por ciento. La calidad de la evidencia se valoró mediante el enfoque GRADE.
Impacto sobre síntomas psiquiátricos generales
En cuanto a los síntomas generales de la esquizofrenia, las intervenciones mostraron un efecto muy pequeño a favor del grupo tratado, con una diferencia media estandarizada de –0,11. El intervalo de confianza incluyó la posibilidad de ausencia de efecto clínicamente significativo y la confianza global en la estimación fue baja.
Este beneficio marginal estuvo impulsado principalmente por estudios centrados en el consumo de nicotina, lo que sugiere que el impacto global en la sintomatología psicótica es limitado y probablemente no relevante en la práctica clínica habitual.
Resultados en reducción del consumo de sustancias
El análisis conjunto de todos los tipos de consumo no mostró diferencias significativas entre grupos de intervención y control, con una diferencia media estandarizada de –0,01 y confianza moderada en la estimación. Este hallazgo indica ausencia de efecto global sobre la reducción del consumo.
Cuando se analizaron las sustancias por separado, los resultados fueron consistentes para alcohol, cannabis, anfetaminas y otros estimulantes, sin evidencia de beneficio clínico. Únicamente el consumo de nicotina mostró una mejora modesta asociada a las intervenciones psicológicas y psicosociales.
Estos datos reflejan que los enfoques terapéuticos actualmente implementados no logran modificar de forma significativa el comportamiento adictivo en la mayoría de los pacientes con esquizofrenia y comorbilidad por consumo de sustancias.
Implicaciones clínicas y necesidad de nuevas estrategias
El diagnóstico dual se asocia a mayor complejidad terapéutica, peor adherencia farmacológica y mayor vulnerabilidad social. La evidencia sintetizada en este metaanálisis sugiere que las intervenciones psicológicas y psicosociales estándar, tal como se aplican actualmente, ofrecen un beneficio limitado tanto en la reducción de síntomas psiquiátricos como en el control del consumo.
Desde una perspectiva asistencial, estos hallazgos obligan a replantear la estrategia terapéutica en esta población. La integración de abordajes más intensivos, intervenciones multimodales o combinaciones con tratamientos farmacológicos específicos para el trastorno por uso de sustancias podría ser necesaria para lograr cambios clínicamente relevantes.
En conclusión, la evidencia disponible indica que las intervenciones psicológicas y psicosociales actuales tienen un impacto mínimo en síntomas generales y no reducen el consumo de la mayoría de sustancias en pacientes con esquizofrenia y comorbilidad adictiva, con la excepción de un efecto modesto sobre la nicotina. El desarrollo y validación de nuevas estrategias terapéuticas constituye una prioridad urgente en salud mental.
El conflicto de intereses de los autores pueden consultarse en el texto original.
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