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jueves, 5 de febrero de 2026

Un estudio sugiere que podría haber un ritmo circadiano endógeno

La velocidad del flujo sanguíneo cerebral es menor por la mañana que por la tarde y por la noche. Las variaciones diurnas en la velocidad del flujo sanguíneo cerebral tienen un ritmo aproximado de 24 horas en condiciones constantes, lo que sugiere una regulación por parte de un oscilador circadiano. La diferencia de ángulo de fase de 90 grados entre los ritmos de la temperatura corporal central y la velocidad del flujo sanguíneo cerebral puede ayudar a explicar los hallazgos previos de valores más bajos de velocidad del flujo sanguíneo cerebral por la mañana, tal y como se desprende de un estudio que se publica en Journal of Circadian Rhythms.

La diferencia de fase se produce en un periodo de tiempo durante el cual se han observado disminuciones del rendimiento cognitivo y en el que se producen con mayor frecuencia eventos cardiovasculares y cerebrovasculares. Los mecanismos que subyacen a esta diferencia de ángulo de fase requieren una mayor exploración.

Componente endógeno

En declaraciones a EL MÉDICO INTERACTIVO, Manuel Antonio Botana López, miembro del grupo de Lípidos y riesgo cardiovascular de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN), explica que “existe un ritmo circadiano de la velocidad del flujo cerebral, lo que apoya un componente endógeno y no solo dependiente del sueño o de la actividad. Este ritmo de velocidad del flujo cerebral está desplazado respecto a la temperatura corporal central con una diferencia aproximada de 6 horas, lo que sugiere una coordinación fisiológica con un desfase temporal claro”.

En su opinión, este trabajo refuerza la idea de que el sistema circadiano no regula solo variables clásicas, como puede ser la temperatura, sino también lo hace con la hemodinámica cerebral. En la práctica, estos resultados pueden ayudar a separar cuánto de la variación diaria del flujo cerebral se explica por dormir frente a estar despierto y cuánto responde a un marcapasos circadiano propio”.

Además, continúa explicando el especialista, “el desfase entre temperatura y flujo sugiere que pueden estar acopladas, pero no necesariamente en fase, lo que podría influir en ventanas horarias de rendimiento y riesgo vascular”.

Hipótesis

Hay que recordar que el citado trabajo se ha llevado a cabo en personas sanas, “pero podría generar hipótesis para pacientes con alto riesgo cerebrovascular, al aportar un marco fisiológico para explorar por qué algunos eventos se agrupan en determinadas franjas del día, personas con disrupción circadiana, como trabajadores a turnos, jet lag, privación crónica de sueño…, o en pacientes con trastornos del sueño, por ejemplo, apnea”, indica el especialista, quien añade que “ya se había descrito que la velocidad del flujo cerebral suele ser más baja durante el sueño y también más baja por la mañana poco después de despertar que por la tarde/noche. Por eso, este estudio sugiere que podría haber un ritmo circadiano endógeno”.

No obstante, este trabajo no demuestra que modificar el ritmo prevenga eventos; ya que lo que hace es mostrar un mecanismo fisiológico que se debe tener en consideración y que merece la pena investigarlo. “Para recomendar intervenciones específicas se requieren estudios clínicos adicionales que vinculen fase circadiana, cambios hemodinámicos y resultados en salud”, asegura Botana.

  • Conroy DA, Spielman AJ, Scott RQ. Daily rhythm of cerebral blood flow velocity. J Circadian Rhythms. 2005 Mar 10;3(1):3. doi: 10.1186/1740-3391-3-3. PMID: 15760472; PMCID: PMC555580.

 

El Dr. Manuel Antonio Botana López declara no tener conflicto de intereses.

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