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miércoles, 4 de febrero de 2026

“Medicina Nuclear en Oncología: del diagnóstico a la estrategia terapéutica”

“La Medicina Nuclear en Oncología no sólo diagnostica, sino que también se ha convertido en una pieza fundamental de la estrategia terapéutica”, como indica Mònica Velasco, facultativa especialista en Medicina Nuclear del Hospital de la Santa Creu i Sant Pau de Barcelona y del Hospital HM Nou Delfos, en esta entrevista para EL MÉDICO INTERACTIVO. Precisamente en esta ‘Semana de la Oncología’, aprovecha la oportunidad para dar visibilidad al “papel creciente de la Medicina Nuclear en el abordaje integral del cáncer”.

Mònica Velasco, que forma parte de la Sociedad Española de Medicina Nuclear e Imagen Molecular (SEMNIM), recalca los beneficios de “reforzar la colaboración entre especialidades y compartir avances”. También recuerda que “la innovación solo tiene sentido si se traduce en un beneficio real para los pacientes”.

¿Qué novedades aporta la Medicina Nuclear en Oncología?

En los últimos años la Medicina Nuclear ha experimentado una auténtica transformación en el campo de la Oncología. Hoy disponemos de radiofármacos cada vez más específicos que permiten detectar la enfermedad tumoral de forma muy precoz, incluso antes de que aparezcan lesiones visibles en otras pruebas de imagen. Esto ha cambiado radicalmente la forma en que diagnosticamos, estadificamos y seguimos muchos tumores.

Además, la consolidación de la teragnosis, que combina diagnóstico y tratamiento sobre la misma diana molecular, nos permite no solo localizar el tumor con gran precisión, sino también tratarlo de forma dirigida y personalizada. A ello se suma la incorporación de nuevos equipos híbridos como PET-TC, SPECT-TC o PET-RM, que ofrecen estudios más rápidos, más sensibles y con menor dosis de radiación.

¿Qué papel juega la imagen molecular en el diagnóstico precoz y en la caracterización biológica de los tumores?

La imagen molecular permite visualizar procesos funcionales y metabólicos que preceden a los cambios estructurales, lo que significa que podemos detectar tumores en fases muy iniciales y comprender mejor su comportamiento biológico. Gracias a radiofármacos dirigidos a dianas concretas podemos conocer aspectos como la proliferación celular, la expresión de receptores o la actividad metabólica del tumor. Esta información resulta clave para elegir el tratamiento más adecuado y anticipar la respuesta, avanzando hacia una medicina más precisa.

¿Cómo contribuye la Medicina Nuclear a una Oncología verdaderamente personalizada?

La Medicina Nuclear es una herramienta fundamental para personalizar el tratamiento del cáncer. Nos ayuda a identificar qué pacientes se beneficiarán de determinadas terapias y a monitorizar de forma precoz si están funcionando.

Técnicas como el PET-TC PSMA o el PET con análogos de somatostatina permiten seleccionar terapias dirigidas que actúan específicamente sobre las células tumorales, y reducen la toxicidad sobre los tejidos sanos. Además, también participamos en la cirugía oncológica con procedimientos de radioguiado, como la localización del ganglio centinela o la detección de lesiones no palpables, que facilitan intervenciones más precisas y menos agresivas.

¿Qué ventajas ofrece la Medicina Nuclear frente a otras técnicas de imagen?

La principal ventaja es que aporta información funcional y molecular, no solo anatómica. Esto permite detectar enfermedad oculta o muy precoz, diferenciar lesiones activas de cambios residuales o cicatriciales, evaluar la respuesta terapéutica antes de que se produzcan cambios morfológicos y caracterizar la biología tumoral de forma no invasiva. La combinación de imagen funcional y anatómica en los equipos híbridos proporciona una visión más completa y útil para la toma de decisiones clínicas.

¿Cuál es el impacto real de la teragnosis en la práctica clínica diaria?

La teragnosis es un concepto central en la Medicina Nuclear moderna. Consiste en utilizar la misma molécula para diagnosticar y tratar un tumor: primero se marca con un isótopo emisor de positrones o gamma para identificar la enfermedad y evaluar si expresa la diana adecuada; posteriormente, esa misma molécula se marca con un isótopo terapéutico para administrar radiación selectiva sobre las células tumorales. Este enfoque garantiza que el tratamiento se dirige exactamente a las células que lo necesitan, los que maximiza la eficacia y minimiza la toxicidad.

¿En qué tumores se observan mayores beneficios?

Hace décadas que aplicamos este concepto en el cáncer diferenciado de tiroides con I‑131. En los últimos años se ha consolidado en los tumores neuroendocrinos mediante el binomio [68Ga]Ga-DOTA-TOC (para diagnóstico con PET-TC) y [177Lu]Lu-DOTA-TATE (para tratamiento). Recientemente se ha incorporado al Sistema Nacional de Salud la terapia con [177Lu]Lu-PSMA-617 para el cáncer de próstata metastático resistente a la castración, seleccionada previamente mediante PET‑PSMA.

¿Cómo influye la información de la imagen molecular en la toma de decisiones terapéuticas?

La imagen molecular influye de forma decisiva en múltiples etapas del proceso clínico. Permite realizar un diagnóstico y una estadificación inicial más precisa, e identifica enfermedad que puede modificar por completo la estrategia terapéutica. Ayuda a seleccionar a los pacientes candidatos a cirugía, radioterapia, inmunoterapia o terapias dirigidas, y permite evaluar la respuesta de manera precoz, lo que facilita la modificación de tratamientos ineficaces. También es fundamental en la detección de recaídas, incluso cuando otras técnicas de imagen son negativas.

Por otra parte, al evaluar la función de distintos órganos, también participamos en su valoración prequirúrgica o durante el tratamiento oncológico, por ejemplo, en la planificación de hepatectomías mayores o resecciones pulmonares, o en la monitorización de la función ventricular cardíaca durante la quimioterapia.

¿Qué avances recientes en radiofármacos considera más prometedores?

Considero que los avances más prometedores en radiofármacos son aquellos que integran diagnóstico y tratamiento dentro del enfoque teragnóstico, ya que nos permiten seleccionar mejor a los pacientes y ofrecer terapias más precisas y personalizadas. Destacan especialmente los radiofármacos dirigidos al PSMA en cáncer de próstata, que han supuesto un cambio de paradigma tanto en la detección de enfermedad metastásica como en su tratamiento, así como las terapias con análogos de somatostatina marcados para tumores neuroendocrinos, con claros beneficios en el control de la enfermedad y en la calidad de vida.

también sobresalen terapias ya consolidadas, como la radioembolización con ytrio-90 para lesiones hepáticas primarias o metastásicas, el tratamiento intratumoral con fósforo‑32 para el cáncer de páncreas localmente avanzado y el tratamiento tópico con renio-188 para el cáncer de piel no melanoma.

En el ámbito de la investigación, se están desarrollando nuevos radiofármacos con mejores propiedades físicas, marcados con emisores alfa, que permiten una mayor eficacia citotóxica con menor daño a los tejidos sanos. Además, están emergiendo radiofármacos dirigidos a nuevas dianas del microambiente tumoral, como el FAPI, que amplían de forma notable las posibilidades diagnósticas y terapéuticas de la medicina nuclear.

¿Cómo valora la colaboración multidisciplinar con oncólogos médicos, radioterápicos y cirujanos?

Valoro la colaboración multidisciplinar como un pilar fundamental y absolutamente necesario en el abordaje del paciente oncológico actual. El cáncer es una enfermedad compleja que exige decisiones terapéuticas cada vez más personalizadas, y eso solo es posible cuando oncólogos médicos, oncólogos radioterápicos, cirujanos y especialistas en otras áreas trabajamos de forma coordinada y con una comunicación constante.

La coordinación en comités de tumores permite tomar decisiones más ajustadas y ofrecer una atención más personalizada, lo que repercute directamente en mejores resultados para los pacientes.

¿Qué opina de la integración de la Medicina Nuclear en los comités oncológicos?

La integración de la Medicina Nuclear en los comités oncológicos es cada vez mayor y más reconocida, pero aún existen áreas de mejora. Es fundamental reforzar la presencia de especialistas en todos los comités relevantes y garantizar que los servicios estén adecuadamente dimensionados en cuanto a personal médico para garantizar su presencia activa y continuada en los comités oncológicos. La Medicina Nuclear debe ser entendida no solo como una técnica diagnóstica, sino como un actor clave en la estrategia terapéutica.

¿Cómo impactan la investigación clínica y los ensayos internacionales en la evolución de esta especialidad?

La investigación clínica es el motor del avance en Medicina Nuclear. Los ensayos clínicos están permitiendo validar nuevos radiofármacos, comparar estrategias teragnósticas, evaluar terapias alfa emergentes y establecer criterios de respuesta específicos para la imagen molecular.

Participar en estos estudios nos permite ofrecer a los pacientes acceso a tratamientos innovadores y situar a la especialidad en la vanguardia de la Oncología.

¿Qué retos considera prioritarios para el futuro de la Medicina Nuclear en Oncología?

Entre los retos prioritarios para el futuro de la Medicina Nuclear en Oncología destaca, en primer lugar, garantizar un acceso equitativo a radiofármacos innovadores y asegurar una capacidad suficiente de producción y distribución. También es esencial disponer de infraestructuras adecuadas que permitan acoger el aumento progresivo de la actividad terapéutica, incluyendo espacios específicos para la administración ambulatoria de radionúclidos, áreas de aislamiento cuando sea necesario y circuitos asistenciales bien definidos.

A ello se suma la necesidad de contar con una dotación suficiente de personal cualificado, por ejemplo, especialistas en Medicina Nuclear, radiofarmacéuticos, técnicos y personal de enfermería especializado, que garantice la calidad asistencial y la continuidad de los programas terapéuticos. El futuro de la especialidad es muy prometedor, pero requiere inversión, planificación y una visión estratégica compartida que permita responder al crecimiento sostenido de la Medicina Nuclear en el ámbito oncológico.

Mònica Velasco ha declarado no tener conflictos de interés.

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