Epidemiología y manifestaciones clínicas de la enfermedad hemorroidal
La enfermedad hemorroidal afecta aproximadamente a 10 millones de personas en Estados Unidos y puede impactar significativamente la calidad de vida debido a sangrado, dolor, irritación anal y prolapso tisular. Se clasifica en hemorroides internas, externas o mixtas. Las hemorroides internas se originan por encima de la línea dentada y pueden provocar sangrado rectal, malestar y prolapso. Su prolapso se gradúa de I a IV según la extensión y reducibilidad. Las hemorroides externas surgen por debajo de la línea dentada y suelen causar dolor intenso cuando se trombosan. Esta información se detalla en la revisión publicada en JAMA.
Tratamiento conservador inicial y farmacológico
El manejo inicial incluye aumento de la ingesta de fibra dietética, hidratación adecuada y evitar el esfuerzo durante la defecación. Los flebotónicos, como los flavonoides, pueden disminuir el sangrado, dolor y la hinchazón, aunque la recurrencia de los síntomas alcanza hasta el 80% a los 3-6 meses tras suspender el tratamiento. Estos enfoques constituyen la primera línea antes de considerar intervenciones más invasivas.
Intervenciones ambulatorias para hemorroides internas persistentes
Cuando las terapias conservadoras son insuficientes, las hemorroides internas de grado I a III pueden tratarse mediante procedimientos ambulatorios. La ligadura con banda elástica, que restringe el flujo sanguíneo en la base del tejido hemorroidal, logra resolución de síntomas en 89% de los pacientes, aunque hasta un 20% puede requerir bandas repetidas. La escleroterapia induce fibrosis mediante inyección esclerosante, con eficacia a corto plazo en 70-85% de los pacientes, pero solo un tercio logra remisión prolongada. La coagulación infrarroja utiliza calor para coagular el tejido hemorroidal, mostrando éxito en 70-80% de los casos en la reducción de sangrado y prolapso.
Opciones quirúrgicas para enfermedad hemorroidal avanzada o mixta
La hemorroidectomía por escisión se reserva para enfermedad que no responde a terapias en el consultorio, prolapso de grado III a IV o enfermedad hemorroidal mixta, con bajas tasas de recurrencia (2-10%), aunque con recuperación prolongada de 9 a 14 días. En hemorroides externas trombosadas, la evacuación ambulatoria del coágulo en las primeras 72 horas reduce dolor y riesgo de trombosis recurrente. Si el paciente acude después de este periodo, se recomienda tratamiento médico con ablandadores de heces, analgésicos orales y tópicos, como lidocaína al 5%.
Perspectivas sobre el manejo integral de la enfermedad hemorroidal
El enfoque óptimo combina medidas conservadoras, farmacoterapia y procedimientos según la gravedad y el tipo de hemorroides. La estratificación por grado de prolapso y síntomas permite personalizar la estrategia terapéutica, minimizando complicaciones y mejorando la calidad de vida.
Conclusión
La enfermedad hemorroidal es prevalente y su manejo requiere un abordaje escalonado que inicie con modificaciones dietéticas, hidratación y flebotónicos. Para hemorroides internas de grado I a III persistentes, la ligadura con banda elástica constituye el procedimiento ambulatorio de elección. La hemorroidectomía se reserva para casos graves, prolapso avanzado, trombosis o enfermedad hemorroidal mixta que no responde a intervenciones menos invasivas. Estos enfoques, detallados en JAMA, permiten un tratamiento efectivo adaptado a la severidad clínica y mejoran significativamente los resultados funcionales y sintomáticos en pacientes afectados.
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