«Especializarme en Dermatología me ofreció la oportunidad de aunar ciencia y arte. Yo siempre quise ser artista, pero también necesitaba asegurarme mi futuro. Ahora puedo ejercer mis dos vocaciones”, sostiene esta especialista, a la que seleccionaron para el musical Jesucristo Super Star, donde fue María Magdalena. La residencia en Madrid le permitió especializarse en Dermatología clínica y estética, sin olvidar su otra vocación, la artística y “así continuar cultivando esa parte tan importante de su vida”.
En Madrid aprendió de los grandes. “Trabajé en clínicas privadas y también en el servicio público, al igual que cuando volví a Bilbao, donde también ejercí en distintos hospitales vascos hasta que decidí crear mi propia clínica con un concepto holístico en el tratamiento a los pacientes”, explica la doctora Marta Ballestero.
Fundadora y alma mater de Tell My Skin, un centro que nació con el fin de mejorar la vida de las personas desde el abordaje de los procesos de envejecimiento, sintiéndose bien por fuera y por dentro.
Ballestero en su papel de María Magdalena en el musical Jesucristo Super Star.
¿Qué nació antes en usted la vocación artística o la médica?
La artística; yo era cantante desde niña. Vengo de familia de artistas, mi padre quiso ser actor pero los suyos no le dejaron y mi madre es pintora. Ahora en su jubilación está desarrollando aún más su actividad. Desde mi infancia me desarrollé como artista, porque estudié un grado medio de música y de canto y me seleccionaron para la Coral de Bilbao. Mi carrera artística la fomenté hasta que llegué a COU.
¿Y qué sucedió en ese momento?
Que tuve que decidir si seguir en la línea exclusivamente del arte o realizar alguna otra carrera que me diera de comer; que me ofreciera estabilidad laboral. Como mi infancia fue muy humilde, opté por aparcar mi vena artística hasta acabar una carrera.
¿Por qué optó por la Medicina y en concreto por la Dermatología?
Porque es la especialidad que más patologías abarca y yo soy muy integrativa. A partir de una lesión cutánea puedes llegar a diagnosticar una enfermedad sistémica, interna y es la asignatura más difícil. Y como me gustan los retos elegí esta especialidad cuando todavía no estaba tan en boga.
¿Tienen algo en común la Dermatología y el arte?
Hay que tener muy buen ojo clínico para ser dermatóloga y en el arte también hay que tener un don especial; en la Dermatología contar con ese don para ser capaz de ver más allá de lo que te muestra la piel y en el arte también; hay que tener duende como suele decirse. Además, la Dermatología te permite desarrollar una vena artística desde la Dermatología estética. Desde esta visión mi lado artístico se va desarrollando dentro de la Dermatología.
La especialista en su consulta de de Tell My Skin,
¿Cómo desarrolla su actividad artística?
Yo voy a clases de canto desde hace muchos años; en algún tiempo de mi vida he practicado piano, no podía seguir con la actividad porque me requería muchas horas, por lo que desarrollo mi vena artística de forma profesional en el canto. De hecho, fui María Magdalena en Jesucristo Super Star hace cinco años en el musical del Teatro Campos de la capital vizcaína. Siempre me han encantado los musicales. Me formé como dermatóloga en Madrid y estuve trabajando la voz con Jorge Uribe que es profesor de Ana Torroja y Cristina del Valle. Luego me formé con Margarita Marbán que ha sido cantante en Los Miserables y hace Zarzuela.
Ahora compagino la Dermatología con la música y la danza: piano, clases de piano con Tatiana Davidova, soprano búlgara afincada en Castro Urdiales, que ha trabajado en la ABAO con grandes artistas. Gracias a ello soy una de las vocalistas del grupo de música del conservatorio de Castro Urdiales y también trabajo con Pole Dance en las modalidades de Pole Fitness y Exotic Pole.
¿Le resulta complicado compatibilizar sus auténticas pasiones, la profesión médica, la asistencia a los congresos y las actuaciones musicales?
Sí. Es muy complicado buscar el equilibrio. Pero consigo sacar tiempo para todo: para mis formaciones de Dermatología estética, para el máster, para las clases que imparto para Galderma, para la asistencia a mis pacientes en la clínica y para fomentar y seguir trabajando mi vena artística. Sí, lograr el equilibrio es muy complicado, porque, además, soy madre. Pero si quieres se encuentra el equilibrio.
Al hilo del por qué para haber estudiado Medicina, ¿es difícil vivir solo del arte?
Me parece muy injusto porque los artistas dedican mucho tiempo a ello y a hacer disfrutar y ser felices al público. Los artistas que no llegan a brillar de forma internacional están muy mal remunerados. Yo vi que esa línea de trabajo no era la más adecuada, porque venía de una familia humilde y vi las carencias de mi familia. Entonces decidí dedicarme a algo que me diera un soporte económico. Y ahora, con este soporte puedo desarrollar mi vocación en el arte.
¿En casa a qué le animaron más a ser artista o a ser médica?
En COU, mi padre se sentó un día y me dijo cómo a él le habían limitado su faceta artística. Me preguntó a qué me gustaría dedicarme, porque yo soy muy autoexigente y perfeccionista y siempre que hago algo lo quiero hacer perfecto; todo lo llevo a la excelencia. Le dije que quería estudiar Medicina, pero que no sabía exactamente qué especialidad. Dentro de la Medicina me encantaban muchas asignaturas, pero me inmiscuí de lleno en Dermatología por la dificultad de la misma. Pero en casa, en aquel año de mi COU se me dio la oportunidad de elegir y seguir por una vía profesional u otra; al final he conseguido estar en las dos.
¿Su próximo proyecto artístico?
Me gustaría presentarme a “la Voz”. No tengo mucho tiempo para desarrollarme en un grupo musical, pero realizo acciones musicales que me satisfacen. Tengo varios temas ya preparados y mi clínica puede ser un centro artístico los fines de semana, porque se ha diseñado como tal. Tiene un pequeño escenario donde artistas que empiezan pueden actuar. Puede ser una forma de desarrollar también la vena artística, en pequeñito, para un público más selecto.
¿Son muchos los médicos que se dedican a la actividad artística?
Hay bastantes, aunque no de forma tan profesional como es mi caso. En el último Congreso Nacional de Dermatología en Madrid, en la cena de gala, es verdad que la organización ofrece la oportunidad a los médicos que desarrollan otras actividades a exponerlas en público. Hay cantantes, unos tienen algún grupo, otros son magos, monologuistas, hay un poco de todo, aunque no tantos y de forma profesional somos pocos.
Todo el mundo ve y se preocupa por su piel. ¿En su actividad artística le preguntan por temas de Dermatología?
Sí. Es cierto, muchos artistas me preguntan bastante por la piel cuando saben que soy dermatóloga. La autosatisfacción con la propia imagen es muy importante para los/las artistas y seguramente por eso me preguntan.
Sí, considero que es importante apoyar a las jugadoras de fútbol, porque se puede potenciar su rendimiento desde la parte dermatológica, la nutrición y la microbiota, cuestiones que trabajamos también desde la clínica, además de la ginecología regenerativa. Nosotros hacemos un abordaje integral que les viene bien; para hacerlo tenemos talleres programados con ellas para cuidar su piel y su cabello, porque están muy expuestas al fotodaño; por otra parte, cuidar de su microbiota es esencial para su rendimiento, así como para su suelo pélvico. Patrocinar al equipo femenino del Athletic es un poco aunar medicina y arte.
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