La falta de acceso equitativo a métodos anticonceptivos, bajo presupuesto para programas públicos de Salud Sexual y Reproductiva, así como estigmas por parte de profesionales de la salud son los desafíos que enfrenta México en el marco del Día Mundial de la Salud Sexual, que se conmemora cada 4 de septiembre.
Más que una fecha en el calendario, este día representa una oportunidad para reflexionar sobre el significado de la salud sexual, para cuestionar prejuicios y entender que vivir una sexualidad plena no es un lujo, sino un derecho de todas las personas.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), la salud sexual es un estado de bienestar físico, mental y social en relación con la sexualidad. Para que la salud sexual se logre y se mantenga, los derechos sexuales de todas las personas deben ser respetados, protegidos y ejercidos a plenitud.
“La sexualidad saludable comienza con el reconocimiento de nuestros derechos. El derecho a decidir sobre nuestro cuerpo, a recibir información clara y sin prejuicios, y a vivir nuestra identidad sin miedo, siendo pilares fundamentales de una vida libre y digna. Sin embargo, aún persisten barreras culturales y sociales”, refiere Lizbeth Ortiz, psicóloga y educadora en sexualidad de M de Mujer, plataforma que brinda orientación personalizada de especialistas en salud sexual.
Falta de acceso al sistema de salud
A través de un estudio, el Centro de Análisis e Investigación “Fundar” señala que, en México, el derecho a la salud sexual y reproductiva sigue siendo un asunto pendiente. Y es que a pesar de que la Constitución Política garantiza el derecho de las mujeres en todas sus diversidades y personas gestantes a disfrutar de su salud sexual y reproductiva (SSyR), la realidad es otra.
En primer lugar, se encuentra el hecho de que las mujeres no están accediendo de manera efectiva su derecho a la salud sexual y reproductiva.
La Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares ENIGH 2024 revela que 47,7 millones de mexicanos y mexicanas no tienen acceso a ningún sistema de salud, de los cuales el 28,5 por ciento vive en comunidades rurales.
Otro dato que hace cuestionar sobre el desarrollo de la salud sexual en México es del uso de métodos anticonceptivos.
Según el Consejo Nacional de Población, una de cada 10 mujeres sexualmente activas que no deseaban el embarazo, no usan algún método anticonceptivo. En este grupo se encuentran adolescentes entre 15 y 19 años, mujeres sin escolaridad, con discapacidad, indígenas o afrodescendientes que viven en zonas rurales.
En este sentido, influye la carencia de asesoría, guía o capacitación en profesionales de la salud que puedan infundir en la educación sexual de una comunidad.
Para Ramón Becerra, especialista en ginecología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), la participación de médicos y profesionales de la salud es relevante en el control de la natalidad o asesoría sobre una sexualidad digna.
“Tenemos que eliminar las barreras culturales y sociales que muchas veces emergen desde nosotros mismos para poder compartir una guía sobre el correcto uso de métodos anticonceptivos. Además de esa barrera, existe también en muchos casos, sobre todo en áreas rurales, el desconocimiento o falta de capacitación sobre los diversos métodos existentes en el mercado para evitar embarazos no deseados”, afirma.
Gasto público insuficiente
El experto añade que otro de los factores que impiden una correcta guía para la salud sexual es que en muchos lugares no existe el presupuesto necesario para hacer llegar a la población los métodos anticonceptivos necesarios.
“Eso viene también desde el presupuesto público, sumado al desconocimiento que pueda haber en la población”, asegura.
El gasto en salud en México en los últimos años ha sido cercano al tres por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), aunque la OMS recomienda que esta inversión sea, al menos, del seis por ciento.
Por otro lado, los recursos asignados a la política de salud sexual y reproductiva destinada a las mujeres sin seguridad social también son insuficientes. Por ejemplo, en 2025, el Programa de Salud Materna, Sexual y Reproductiva, que financia esta política, tuvo una asignación de 2.848 millones de pesos, lo que representa un recorte de 14 por ciento en comparación con 2019, cuando contó con 3.317 millones de pesos.
Lo anterior, significa que el programa cuenta con menos recursos que hace seis años, lo que afecta la calidad, accesibilidad y disponibilidad de los servicios de salud sexual y reproductiva a los que acceden las mujeres y las personas con capacidad de gestar en mayor situación de vulnerabilidad en México.
Para Eduardo López Ceh, médico ginecólogo y asesor de salud sexual por parte de M de Mujer, elegir cómo, cuándo y con quién vivir tu sexualidad también implica conocer tus opciones.
“Los métodos anticonceptivos no solo previenen embarazos no planificados, también existen métodos de barrera que protegen contra infecciones de transmisión sexual (ITS) y permiten planificar tu vida con autonomía. La información es poder, y en este tema, puede cambiar vidas”, concluye.
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