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lunes, 9 de febrero de 2026

Carcinoma cervical en embarazo: aplicación práctica y desafíos clínicos según las guías ESGO/INCIP 2025

Resumen

Se presenta el caso de una mujer de 34 años, primigesta de 17 semanas, diagnosticada de carcinoma escamoso de cérvix estadio IB1 durante una evaluación por metrorragia. La resonancia magnética sin gadolinio confirmó una lesión confinada al cuello uterino, sin afectación parametrial ni ganglionar. Tras valoración multidisciplinar y siguiendo las guías ESGO/INCIP 2025, se decidió preservar la gestación e iniciar quimioterapia neoadyuvante con paclitaxel y carboplatino a partir de la semana 20. La paciente completó tres ciclos sin complicaciones maternas graves y con adecuado crecimiento fetal. A las 34 semanas se realizó cesárea seguida de histerectomía radical, con márgenes libres y ausencia de afectación ganglionar. Tanto la madre como el recién nacido evolucionaron favorablemente. El caso ilustra la aplicación práctica de las recomendaciones europeas para el manejo del cáncer ginecológico en el embarazo y los retos asociados a la toma de decisiones en escenarios clínicos complejos.

Palabras clave

cáncer de cérvix, embarazo, quimioterapia neoadyuvante, manejo multidisciplinar

Introducción

El cáncer ginecológico durante la gestación constituye un desafío clínico complejo debido a la necesidad de equilibrar el tratamiento óptimo para la madre con la seguridad fetal. Aunque su incidencia es baja —estimada entre 2 y 5 casos por cada 100.000 embarazos— su manejo requiere un abordaje altamente especializado y multidisciplinar (1). En los últimos años, el incremento de la edad materna y la mejora en las técnicas diagnósticas han contribuido a un mayor reconocimiento de estas patologías durante el embarazo, lo que ha impulsado la actualización de recomendaciones clínicas específicas (1,2).

Las ESGO/INCIP Guidelines on Cancer in Pregnancy (2025) ofrecen un marco integral para el diagnóstico, estadificación y tratamiento de los cánceres ginecológicos en mujeres gestantes, incorporando evidencia reciente y consenso internacional de expertos. Estas guías destacan la importancia de realizar una evaluación completa sin demoras, utilizando técnicas de imagen seguras como la ecografía y la resonancia magnética sin gadolinio, así como de adaptar las decisiones terapéuticas al tipo tumoral, la edad gestacional y el pronóstico materno (1). Asimismo, subrayan que, siempre que sea posible, el tratamiento oncológico debe aproximarse al estándar aplicado en mujeres no gestantes, priorizando la preservación del embarazo cuando no comprometa la supervivencia materna (1,2).

El caso que se expone a continuación ejemplifica la implementación de las guías europeas en el manejo de un cáncer ginecológico diagnosticado durante la gestación, destacando los retos clínicos y las consideraciones multidisciplinares implicadas.

Caso clínico

Antecedentes

Mujer de 34 años, primigesta, en la semana 17 de gestación, sin antecedentes personales relevantes. No fumadora. Ciclos menstruales previos regulares. Sin historia familiar de cáncer ginecológico. Acude a consulta por metrorragia intermitente y sensación de presión pélvica de dos semanas de evolución. La ecografía del primer trimestre había sido normal. No presentaba comorbilidades ni factores de riesgo obstétricos adicionales.

Durante una revisión rutinaria, la citología mostró alteraciones sugestivas de lesión escamosa de alto grado, motivo por el cual se realizó una colposcopia con biopsia dirigida. El resultado anatomopatológico fue compatible con carcinoma escamoso invasivo del cuello uterino, hallazgo que motivó su derivación a un centro especializado en cáncer y embarazo, tal como recomiendan las guías europeas.

Exploración física

La paciente se encontraba hemodinámicamente estable, sin fiebre ni signos de infección. El abdomen era blando y no doloroso, con altura uterina acorde a la edad gestacional. En la exploración ginecológica se observó un cuello uterino con lesión exofítica de aproximadamente 2 cm, friable al contacto. No se palparon masas anexiales. No había adenopatías inguinales palpables.

La exploración obstétrica mostró latido fetal presente y movimientos fetales adecuados para la edad gestacional. No existían signos de amenaza de parto.

Diagnóstico

Siguiendo las recomendaciones de ESGO/INCIP, se completó el estudio con resonancia magnética pélvica sin gadolinio, que confirmó una lesión cervical de 2,3 cm confinada al cuello uterino, sin infiltración parametrial ni afectación ganglionar evidente.

El diagnóstico final fue carcinoma de cérvix estadio IB1 (FIGO 2018) durante la semana 18 de gestación.

Se realizó una discusión multidisciplinar en comité de tumores, incluyendo Oncología ginecológica, Obstetricia de alto riesgo, Radiología, Anatomía Patológica y Neonatología, tal como recomiendan las guías europeas.

Tras valorar el estadio tumoral, la edad gestacional y el deseo expreso de la paciente de continuar con el embarazo, se decidió optar por un manejo conservador con intención de preservar la gestación, dado que la evidencia indica que el embarazo no empeora el pronóstico materno en estos estadios.

Tratamiento

El plan terapéutico se basó en las recomendaciones ESGO/INCIP para cáncer cervical en embarazo. Se decidió iniciar quimioterapia neoadyuvante con paclitaxel y carboplatino cada 3 semanas, a partir de la semana 20 de gestación, con el objetivo de controlar el crecimiento tumoral hasta alcanzar una edad gestacional segura para el parto.

Antes de cada ciclo, la paciente fue evaluada por Obstetricia para descartar signos de trabajo de parto, infección o complicaciones fetales. Se realizaron ecografías seriadas para monitorizar el crecimiento fetal, siguiendo las recomendaciones de vigilancia obstétrica en pacientes sometidas a quimioterapia.

Se informó a la paciente de los riesgos potenciales, incluyendo parto pretérmino, restricción del crecimiento fetal y toxicidad hematológica neonatal, y se ofreció apoyo psicológico especializado. La paciente aceptó el plan terapéutico tras recibir información completa y comprensible, en línea con las guías de consentimiento informado.

Evolución

La paciente recibió tres ciclos de quimioterapia sin complicaciones maternas graves. Presentó náuseas leves controladas con antieméticos permitidos en el embarazo. No hubo neutropenia significativa.

El seguimiento obstétrico mostró un crecimiento fetal adecuado, sin signos de restricción ni alteraciones en el líquido amniótico. La paciente no presentó contracciones uterinas ni sangrado adicional.

A la semana 34 de gestación, tras completar el tercer ciclo y respetando el intervalo recomendado de al menos 3 semanas desde la última administración de quimioterapia, se programó una cesárea electiva seguida de histerectomía radical, según las recomendaciones para pacientes sin deseo de preservar la fertilidad.

El recién nacido presentó buen estado general, con peso adecuado y sin complicaciones hematológicas. La cirugía materna transcurrió sin incidencias y la anatomía patológica confirmó márgenes libres y ausencia de afectación ganglionar.

La paciente evolucionó favorablemente en el posoperatorio y fue dada de alta junto con su hijo. En el seguimiento a los seis meses, ambos se encontraban en buen estado, sin evidencia de recurrencia tumoral ni complicaciones neonatales.

Discusión

El manejo del cáncer de cérvix durante el embarazo continúa siendo un reto clínico que exige integrar criterios oncológicos, obstétricos y éticos. Aunque se trata de una entidad poco frecuente, su incidencia ha aumentado en los últimos años debido al retraso de la maternidad y a la mejora en los programas de cribado y diagnóstico (3,4). Las guías ESGO/INCIP 2025 subrayan que el embarazo no empeora el pronóstico del cáncer cervical en estadios tempranos y que, siempre que sea posible, debe ofrecerse un tratamiento que se aproxime al estándar aplicado en mujeres no gestantes, preservando la gestación cuando no comprometa la supervivencia materna (1).

En este caso, el diagnóstico en estadio IB1 permitió considerar un enfoque conservador basado en quimioterapia neoadyuvante, una estrategia respaldada por evidencia reciente. Estudios publicados en los últimos años han demostrado que los regímenes basados en paclitaxel y carboplatino administrados a partir del segundo trimestre presentan un perfil de seguridad aceptable, con tasas bajas de complicaciones fetales graves y sin incremento de malformaciones congénitas (4,5,6). Además, la quimioterapia neoadyuvante ha mostrado eficacia en el control tumoral, permitiendo diferir el tratamiento quirúrgico definitivo hasta alcanzar una edad gestacional segura (6).

El abordaje multidisciplinar constituye un pilar fundamental en el manejo de estas pacientes. La literatura reciente destaca que la toma de decisiones debe realizarse en centros especializados, con participación de Oncología ginecológica, Obstetricia de alto riesgo, Neonatología, Radiología y Psicología, dado que la complejidad del proceso requiere integrar información clínica, preferencias maternas y riesgos fetales (1,6-7). Este enfoque coordinado mejora la adherencia a las guías, reduce la variabilidad clínica y se asocia con mejores resultados materno-fetales.

La evolución favorable observada en este caso coincide con los hallazgos de estudios prospectivos que han evaluado los efectos de la quimioterapia durante la gestación. En los últimos años, se ha demostrado que la administración de quimioterapia en el segundo y tercer trimestre no incrementa el riesgo de toxicidad neonatal grave, aunque puede asociarse a bajo peso al nacer o parto pretérmino, especialmente cuando el nacimiento ocurre demasiado cerca del último ciclo (1,8). Por ello, se respetó el intervalo recomendado de al menos 3 semanas entre la última administración y la cesárea, reduciendo el riesgo de neutropenia neonatal y complicaciones infecciosas.

La decisión de realizar una cesárea seguida de histerectomía radical se ajusta a las recomendaciones actuales para pacientes sin deseo de preservar la fertilidad. Estudios recientes han confirmado que esta estrategia no incrementa la morbilidad materna cuando se realiza en centros con experiencia y permite un control oncológico adecuado (1). La ausencia de afectación ganglionar y los márgenes libres en este caso refuerzan la idoneidad del abordaje.

En conjunto, este caso ejemplifica cómo la aplicación rigurosa de las guías europeas, junto con un enfoque multidisciplinar y una comunicación clara con la paciente, permite ofrecer un tratamiento oncológico eficaz sin comprometer la seguridad fetal. A pesar de los avances, sigue siendo necesario generar evidencia de mayor calidad, ya que muchas recomendaciones continúan basándose en estudios observacionales y consenso de expertos (1,6). La investigación en este campo es especialmente relevante para comprender los efectos a largo plazo de la exposición prenatal a quimioterapia, un área en la que se han publicado datos alentadores en los últimos años (1,4-6).

Conclusiones

El manejo del cáncer de cérvix durante el embarazo requiere una aproximación individualizada que combine rigor oncológico, seguridad obstétrica y respeto por las preferencias de la paciente. Este caso demuestra que, en estadios tempranos, es posible ofrecer un tratamiento eficaz sin interrumpir la gestación, siempre que se actúe en un entorno multidisciplinar y siguiendo las recomendaciones de guías especializadas como las ESGO/INCIP 2025.

La administración de quimioterapia neoadyuvante a partir del segundo trimestre permitió controlar el crecimiento tumoral y alcanzar una edad gestacional segura para el parto, sin comprometer la evolución fetal. La posterior realización de una cesárea seguida de histerectomía radical proporcionó un control oncológico adecuado, con márgenes libres y ausencia de afectación ganglionar.

Este caso subraya la importancia de realizar una evaluación diagnóstica completa sin demoras, de coordinar la atención entre Oncología y Obstetricia, y de mantener un seguimiento estrecho tanto de la madre como del feto. Asimismo, pone de manifiesto la necesidad de continuar generando evidencia de alta calidad que permita afinar las recomendaciones terapéuticas y comprender mejor los efectos a largo plazo de la exposición prenatal a tratamientos oncológicos.

En conjunto, la experiencia presentada confirma que la aplicación rigurosa de las guías europeas, junto con una comunicación clara y un acompañamiento integral, permite ofrecer a las pacientes embarazadas con cáncer ginecológico un tratamiento seguro, eficaz y respetuoso con sus deseos reproductivos.

 

Bibliografía

  1. Amant F, Planchamp F, Berveiller P, Cardonick E, De Middelaer A, Fruscio R, et al. ESGO/INCIP Guidelines for the management of patients with gynecological cancers during pregnancy. Int J Gynecol Cancer. 2025;35(9):101975.
  1. Morice P, Uzan C, Gouy S, Verschraegen C, Haie-Meder C. Gynaecological cancers in pregnancy. Lancet. 2012;379(9815):558‑69.
  2. Korenaga TK, Tewari KS. Gynecologic cancer in pregnancy. Gynecol Oncol. 2020 Jun;157(3):799-809. doi: 10.1016/j.ygyno.2020.03.015. Epub 2020 Apr 5. PMID: 32268951; PMCID: PMC7380448.
  3. Amant F, Berveiller P, Boere IA, et al. Gynecologic cancers in pregnancy: guidelines based on a third international consensus meeting. Ann Oncol. 2019;30(10):1601‑12.
  4. Zagouri F, Dimitrakakis C, Marinopoulos S, Tsigginou A, Dimopoulos MA. Cancer in pregnancy: disentangling treatment modalities. ESMO Open. 2016 May 4;1(3):e000016. doi: 10.1136/esmoopen-2015-000016. PMID: 27843602; PMCID: PMC5070264.
  5. Huis In ‘t Veld EA, Van Assche IA, Amant F. Long-term outcomes of children after prenatal exposure to maternal cancer and its treatment. Acta Obstet Gynecol Scand. 2024 Apr;103(4):757-760. doi: 10.1111/aogs.14811. Epub 2024 Feb 28. PMID: 38419133; PMCID: PMC10993341.
  6. Wolters V, Heimovaara J, Maggen C, Cardonick E, Boere I, Lenaerts L, Amant F. Management of pregnancy in women with cancer. Int J Gynecol Cancer. 2021 Mar;31(3):314-322. doi: 10.1136/ijgc-2020-001776. PMID: 33649001; PMCID: PMC7925815.
  7. Brewer M, Kueck A, Runowicz CD. Chemotherapy in pregnancy. Clin Obstet Gynecol. 2011 Dec;54(4):602-18. doi: 10.1097/GRF.0b013e318236e9f9. PMID: 22031250.

 

El doctor Miguel Ángel Acosta Benito declara no tener conflictos de interés.

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