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lunes, 22 de diciembre de 2025

Entre la ilusión y la tristeza: las dos caras de la Navidad entre pasillos hospitalarios

“Los niños y niñas, por lo general, acostumbran a vivir la Navidad con ilusión, aunque estén ingresados en un hospital. Es por ello que, tanto en hospitales de niños como en las plantas infantiles se intente crear un ambiente navideño y se reciban visitas especiales de Papá Noel o los Reyes magos. En algunos hospitales, bomberos, policías o voluntarios de asociaciones llevan juguetes o sorpresas”, explica Rosa Pérez, coordinadora de Divulgación de la Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias (SEMES).

“En el caso de los adultos ingresados, si su estado lo permite y no están muy graves, se les suele dar permiso para salir del hospital y regresar después de las fiestas. Las personas que tienen familiares y amigos suelen estar acompañadas y, si hay alguna persona que está sola, ya sea porque no tiene familia o por cualquier otra circunstancia, el personal sanitario procura acompañarla de una u otra forma”, continúa Pérez.

Fin de año en el hospital

“A las 00:00 la planta está en silencio. Si hay personas ingresadas, probablemente estarán dormidas, y si están en Urgencias, seguramente se encuentren en un estado que no les permita celebrar nada”, explica Pérez. “El fin de año se celebra un poco más en los office: los trabajadores sanitarios que estamos ahí tomamos las uvas si podemos. No bebemos alcohol, claro, pero quizá compartimos un postre especial para la ocasión y, sobre todo, el momento de camaradería con los compañeros». «Quienes están en una ambulancia no pueden celebrar el fin de año mientras están de servicio, aunque sí lo hacen cuando no están trabajando», añade.

La representante de SEMES recuerda que “la vida se detiene cuando uno enferma” y la vida que se sigue fuera del hospital “es muy distinta de la que se vive dentro”. También puntualiza que la Navidad entre pasillos hospitalarios es muy diferente a la de otros centros sociosanitarios, como las residencias, “en las que el personal se esfuerza en la decoración, las actividades y en crear un ambiente especial, con un espíritu navideño”. “En el hospital, sin embargo, la enfermedad frena a los pacientes, y lo de celebrar pasa a un segundo plano, porque lo prioritario es cuidar su salud y su bienestar”, concluye.

Menús navideños adaptados

En la medida de las posibilidades de cada paciente, la alimentación en Navidad se adapta a su situación clínica. “Cada persona tiene una dieta, un plan de medicación y unas restricciones específicas, por lo que el menú festivo debe ajustarse siempre a lo que su salud permite”, puntualiza. El servicio de cocina —que en la mayoría de hospitales está externalizado— se encarga de preparar versiones seguras de platos navideños para que todos puedan disfrutar, dentro de lo posible, de un toque especial en estas fechas.

“Es habitual que se ofrezcan menús festivos adaptados: por ejemplo, pollo relleno, turrón sin azúcar, caldos o postres que respeten las pautas nutricionales de cada paciente. El objetivo es que la comida no deje de tener un carácter navideño, aunque esté supervisada por dietistas y personal sanitario”, asegura Pérez.

“En los hospitales donde se permite traer comida del exterior, si el paciente sigue una dieta normal y su estado lo permite, la familia puede llevarle comida de fuera. Eso sí, siempre con el permiso de la enfermera de planta, que valora si ese alimento es adecuado. No es lo mismo alguien que está ingresado por un problema médico complejo que un paciente que, por ejemplo, se ha roto una pierna. En estos casos, permitir que llegue un plato casero o un dulce especial de fuera del hospital puede hacer la estancia más llevadera”, expresa.

La cara triste de la Navidad

Aunque los niños suelen mantener la ilusión y vivir la Navidad como una época de felicidad, no ocurre lo mismo con todos los adultos. Desde SEMES recuerdan que durante estas fechas se registran un aumento de urgencias de salud mental, porque la Navidad puede desestabilizar emocionalmente a muchas personas. “Ves alegría y celebración a tu alrededor, y si a ti no te sucede lo mismo, puedes sentir tristeza o frustración. En personas con enfermedades mentales esto puede desencadenar una crisis, un brote psicótico o un episodio agudo de esquizofrenia”, explica la portavoz de la sociedad.

Las urgencias por problemas de salud mental son las más registradas en estas fechas, junto con los empachos, las intoxicaciones alimentarias, el exceso de alcohol y la descompensación de patologías crónicas. Des de los servicios de Urgencias no se registra un aumento importante de ingresos durante los días del sorteo extraordinario de Navidad y el sorteo de El Niño, según la representante de SEMES.

Profesionales sanitarios que acompañan

La Navidad en el hospital es, en definitiva, una experiencia muy distinta a la que se vive fuera de sus muros. Mientras que los niños logran mantener parte de la ilusión y disfrutan de decoraciones, visitas especiales y actividades festivas, para muchos adultos la enfermedad y la hospitalización ponen las celebraciones en un segundo plano. Aun así, los profesionales sanitarios hacen todo lo posible por acompañar a los pacientes, adaptar los menús navideños y ofrecer momentos de calidez y cercanía.

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