Un análisis realizado por la Escuela Herbert Wertheim de Salud Pública y Ciencia de la Longevidad Humana de la Universidad de California en San Diego y su Centro Oncológico Moores, en Estados Unidos, informa de que el uso de los cigarrillos electrónicos -incluso a diario- no ayudó a los fumadores a dejar de fumar con éxito.
Según publican en la edición en línea de la revista ‘JAMA Network Open’, aunque los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de los Estados Unidos han sugerido que los fumadores que no pueden dejar de fumar pueden beneficiarse al pasarse a los cigarrillos electrónicos si cambian completamente y son capaces de evitar recaer en el consumo de cigarrillos, pero hay pocos estudios sobre si los fumadores son capaces de hacer ese traspaso pasar sin recaer en el consumo de cigarrillos.
“Nuestros resultados sugieren que los individuos que dejaron de fumar y cambiaron a los cigarrillos electrónicos u otros productos de tabaco en realidad aumentaron su riesgo de recaer en el hábito de fumar durante el año siguiente en 8,5 puntos porcentuales en comparación con los que dejaron de usar todos los productos de tabaco”, explica el primer autor John P. Pierce, Profesor Distinguido de la Escuela Herbert Wertheim de Salud Pública y el Centro de Cáncer Moores de la UC San Diego.
“Dejar de fumar es lo más importante que puede hacer un fumador para mejorar su salud, pero las pruebas indican que el cambio a los cigarrillos electrónicos hizo que fuera menos probable, no más probable, dejar de fumar”, añade.
Estudio Population Assessment of Tobacco and Health
Los investigadores utilizaron datos del estudio longitudinal Population Assessment of Tobacco and Health (PATH), representativo a nivel nacional, realizado por el Instituto Nacional sobre el Abuso de Drogas (NIDA) y el Centro de Productos del Tabaco de la FDA bajo contrato con Westat.
En el primer seguimiento anual, el 9,4% de estos fumadores establecidos había dejado de fumar. Considerados ahora como exfumadores, el 62,9% de estas personas seguían sin fumar, mientras que el 37,1% había cambiado a otra forma de consumo de tabaco. De estos fumadores recientes que cambiaron a otro producto, el 22,8% utilizó cigarrillos electrónicos, y el 17,6% de los que cambiaron los utilizaron a diario.
En el segundo seguimiento anual, los autores compararon a los exfumadores que no fumaban con los que se habían pasado a los cigarrillos electrónicos u otros productos del tabaco. Los individuos que cambiaron a cualquier otra forma de consumo de tabaco, incluidos los cigarrillos electrónicos, eran más propensos a recaer en comparación con los ex fumadores que habían dejado todo el tabaco, en un total de 8,5 puntos porcentuales.
Entre los exfumadores recientes que se abstuvieron de todos los productos del tabaco, el 50% llevaba 12 o más meses sin fumar en el segundo seguimiento y se consideró que había dejado de fumar con éxito; esto se compara con el 41,5% de los ex fumadores recientes que cambiaron a cualquier otra forma de consumo de tabaco, incluidos los cigarrillos electrónicos.
Aunque los individuos que cambiaron fueron más propensos a recaer en el tabaquismo, también fueron más propensos a intentar dejar de fumar de nuevo y a no fumar durante al menos tres meses en el segundo seguimiento. Según los investigadores, es necesario realizar un nuevo estudio de seguimiento para determinar si se trata de una pauta de abandono crónico y recaída en el consumo de cigarrillos, o si forma parte del progreso hacia el éxito del abandono.
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